El pulso de la solidaridad

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ÓSCAR SAN JOSÉ HERRERO Y RUBÉN VEGA JUSTO

Fotografía de portada: Pixabay  |  Fotografías integradas en el texto: Pixabay, Área de Cooperación y Óscar San José y Rubén Vega

Las personas con problemas de drogas o con problemas económicos forman parte de colectivos especialmente susceptibles de verse afectados por la exclusión social; colectivos que pueden necesitar de la colaboración de otras personas u organismos para conseguir su pleno desarrollo. Un desarrollo individual que, sumado a miles de casos más, cristaliza en la construcción de una sociedad más justa. Ya lo decía John Stuart Mill: “No existe una mejor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación”.

En el campo social, la Universidad de Valladolid viene realizando desde hace años múltiples actividades que tienen como objetivo de promover que sus alumnos, profesores y resto de personal cooperen con personas con diversidad funcional o con los problemas que ya hemos citado, por ejemplo. Se tarta de colectivos “menospreciados”, con gran potencial y grandes funciones en una sociedad que aún debe evolucionar en este aspecto.

Según el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI),un 9,2% del total de personas con discapacidad accedieron a los estudios universitarios en el pasado curso 2014-2015. Cifra que representa un 1,3% de los universitarios (17.702). Los datos actualizados indican un claro incremento de este colectivo en el espectro universitario. Según Rafael de la Puente Llorente, técnico del Secretariado de Asuntos Sociales, esto se debe a las medidas que se adoptan año a año en los centros universitarios -en concreto, en la UVa-, como, por ejemplo, la creación de atención especializada a este tipo de personas.

Atendiendo a los datos aportados, en 1997, solo eran 22 discapacitados los que formaban parte del campus universitario de Valladolid. Actualmente, la cifra ha conquistado los 194. Además de las personas con discapacidad, existe un pequeño sector con “necesidades educativas especiales” (dislexia, disgrafía, problemas emocionales, hiperactividad, etc.) al que el Área de Asuntos Sociales trata de ayudar. Entre ambos grupos, suman más de 200 individuos.

Asuntos sociales de la Universidad de Valladolid

El Secretariado de Asuntos Sociales de la Universidad de Valladolid centra sus esfuerzos, año tras año, en concienciar a los individuos de la importancia que tienen las personas con discapacidad en nuestra sociedad. Para ello, organiza distintas actividades destinadas a estudiantes, profesores y trabajadores universitarios.

Entre estas iniciativas, podemos hablar de las jornadas ‘¡Pasen, por favor! Accesibilidad universal a los contenidos museísticos para personas con diversidad funcional’, que se han convocado por primera vez este año (concretamente, los días 20 y 21 de octubre). Por otro lado, el ‘Curso básico sobre accesibilidad con seguridad al medio físico’, que tendrá lugar en la Escuela de Arquitectura los próximos días 12, 13 y 19 de noviembre, es uno de los mayores éxitos del departamento. Busca favorecer la accesibilidad física de las personas con diversidad funcional eliminando las barreras arquitectónicas.

En Valladolid, a día de hoy, no existe ningún museo que reúna todas los requisitos necesarios, según nos comenta de la Puente. A pesar de ello, destaca el Museo Patio Herreriano, del que resalta la presencia de sillas de ruedas, ascensores, audioguías y las facilidades para el acceso a los contenidos de las personas con Síndrome de Down, para lo que emplea el sistema de ‘lectura fácil’.

También son reseñables las Jornadas de Periodismo Social, que vienen celebrándose desde hace años en la UVa y que se presentan como un punto de encuentro para debatir sobre la labor social de la profesión en la integración de las minorías (drogodependientes, personas mayores, mujeres maltratadas, etc.). A diferencia de pasadas ediciones, este año se celebrarán a lo largo del segundo cuatrimestre.

Por su parte, los estudiantes de todos los campus de la Universidad (Palencia, Segovia, Soria y Valladolid) podrán colaborar en diferentes actividades solidarias. El Secretariado de Asuntos Sociales reconocerá este trabajo con un máximo de 6 créditos ECTS, siempre en función del tiempo dedicado (un máximo de 75 horas por curso, según los datos que aparecen en su web). 

A este respecto y siguiendo los mismos criterios de reconocimiento de créditos, también se puede participar en las distintas actividades que organiza el Área de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la UVa. Asimismo, existe la posibilidad de enfocar el Trabajo de Fin de Grado (TFG) en este ámbito. Entre las temáticas que se pueden abordar, encontramos el desarrollo de prototipos tecnológicos para el desarrollo humano y la ayuda humanitaria en ONGD u otras entidades de cooperación.

Otra opción llega de la mano de Ingeniería Sin Fronteras (ISF) Castilla y Leónuna ONG que, mediante el trabajo voluntario, trata de acercar a las personas desfavorecidas al mundo desarrollado empleando las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs). Además, defienden que poner las TICs al servicio del desarrollo humano fomenta «una sociedad mundial justa y solidaria, consiguiendo así el acceso universal a los servicios básicos y apostando por la dignidad de las personas”.

Tampoco pueden quedar sin mención las próximas jornadas ‘Hacia un agua justa para hombre, ríos, ciudadanos y pueblos’. Tendrá lugar los días 5, 12, 19 y 26 de noviembre y 3 y 4 de diciembre en el salón de actos de la E. T. S. de Ingenierías Agrarias. Con el objetivo de hacernos reflexionar sobre la importancia del buen uso del agua, se analizarán las distintas funciones que cumple este preciado líquido en el marco agrícola, metropolitano e industrial. En definitiva, se tratará de mejorar la situación de muchos pueblos en los que este recurso aún escasea en pleno siglo XXI, lo que lo vincula estrechamente con las iniciativas sociales del entorno universitario.

Lejos ya de las injusticias globales, el Secretariado de Asuntos Sociales de la UVa vela por la igualdad dentro del estudiantado. El adjetivo ‘público’ tiene ocho acepciones en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Dos de las que más interesan en este artículo son: “dicho de la potestad, jurisdicción y autoridad para hacer algo, como contrapuesto a privado” y “perteneciente o relativo a todo el pueblo”.

La educación universitaria todavía no es un servicio al que pueda acceder todo el pueblo, la universidad aún no es del todo pública, ¿entonces, porque adjetivarla de una forma incorrecta? Más bien es una institución ‘semipública’ de la que muchos alumnos se quedan, para su desgracia, al margen. “Nosotros tratamos que no haya ninguno”, explicaba Rafael de la Puente a ‘InformaUVa’.

El Secretariado de Asuntos Sociales trata de poner fin a esta injusticia, por ejemplo, ayudando a alumnos con problemas de solvencia económica cubriendo el importe íntegro de su matrícula. De este modo, la UVa da una segunda oportunidad a esas personas que no han cumplido los requisitos, por ejemplo, de la beca del MEC. Estas ayudas son anuales y se publican, generalmente, a finales de febrero.

 Cooperación Internacional para el Desarrollo

Otro de los departamentos más destacados en la vertiente social de la UVa es el Área de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Esta entidad, creada en el año 2007 y dirigida por Luis Javier Miguel González, se encarga de “coordinar, impulsar y favorecer la labor investigadora y docente” y de “canalizar la oferta de servicios relativos a la cooperación” que se puedan promover desde la UVa, según se informa en su web.

Desde su Oficina, se busca dar una mayor visibilidad a las actividades, facilitar la búsqueda de los recursos necesarios para la puesta en marcha de proyectos de cooperación y servir como punto de encuentro. “Ponemos en contacto a gente de fuera de la universidad con gente de dentro para trabajar en esa dirección, apoyamos iniciativas de desarrollo y realizamos una labor de sensibilización”, explica la técnico de la oficina, Carmen Duce Díaz, a ‘InformaUVa’.

Uno de los principales problemas que suelen enfrentar este tipo de organismos e instituciones es la financiación. El dinero necesario para impulsar los programas para el desarrollo desde el Área de Cooperación procede, en su mayor parte, del Fondo de Cooperación al Desarrollo de la Universidad. Se trata de unos 90.000 euros a los que se suman a otras aportaciones externas, como el Proyecto Ópera o el Centro Buendía. Juntos conforman un montante que permite que proyectos como ‘Educación y sensibilización social sobre las TIC y los hábitos de consumo a través del teatro social’, de Voluntariado UVa, puedan llevarse a cabo.

Una de las iniciativas del Área que tiene más éxito es el Programa de Prácticas Académicas y Proyectos de Fin de Carrera (PACID). Se trata de un proyecto nacido en el año 2008 y cofinanciado por la Junta de Castilla y León que ofrece un concierto de ayudas económicas a estudiantes para una estancia de ocho semanas en diversas entidades sociales de países empobrecidos de Latinoamérica. Este año 2015, en su quinta edición, ha sido concedido a 13 estudiantes de los 27 solicitantes.

Como requisito imprescindible para formar parte de este programa, se exige una formación previa que llega de la mano de una de las actividades más recientemente programadas desde el Área de Cooperación: el curso ‘Desarrollo y Ciudadanía Global. Participación e incidencia para la transformación social’. “Se busca abrir la participación en la sociedad y hacerlo con metodologías participativas procedentes de Latinoamérica y formadores del Observatorio de Cooperación Internacional para el Desarrollo”, afirma Carmen Duce.

La labor y las iniciativas sociales, así como el voluntariado, vuelven a demostrar su importancia en un mundo cada vez más alejado de la igualdad. La Universidad de Valladolid trata, con estas actividades, de sensibilizar sobre el peso social de estos colectivos, muchas veces infravalorados, y que, generalmente, superan las expectativas que se tiene sobre ellos.