¿Qué diferencia un buen y un mal ejercicio del periodismo?

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RUTH FERNÁNDEZ SECO  |  Fotografía: Pixabay

En los últimos años, en muchos medios de comunicación podemos observar como a la hora de informar hay ocasiones en las que el sensacionalismo precede a la ética. En este artículo hablaremos sobre las malas prácticas que se dan en el periodismo.

Una de las primeras personas en plantearse la ética que debe tener un periodista fue Doris Fleeson, una columnista sobre política de mediados del siglo XX que ideó diez consejos en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Nebraska. Fleeson daba consejos como: «siempre tomar el trabajo con seriedad, observar con atención o escribir en un lenguaje entendible».

Según nuso.org, los medios siempre han sido un negocio económico y político. Sin embargo, actualmente es más evidente que la información que se produce es una mercancía política y económica. En varios países de Latinoamérica, como Colombia, México, Argentina o Ecuador, los medios están al servicio del poder. Según este artículo, los periodistas deben no sólo escribir o redactar piezas informativas, sino darle a su carrera un enfoque distinto, realizar diferentes funciones para poder aspirar a vivir con calidad, como escribir libros o dar clase en la universidad.

El artículo se muestra crítico con la TV e Internet. Afirma que: «en la TV ya no interesa hacer periodismo de calidad, sino noticias para el olvido». En Internet hay gran cantidad de controladores de la información, por lo que ya no existe el periodismo, sino opinadores.

Umberto Eco no estaba convencido de que Internet hubiera mejorado el periodismo debido a las fake news que abundan en la red. Defendía que: «no eran las noticias las que hacen el periódico, sino el periódico el que hace las noticias».

En ocasiones, entran en conflicto la ética periodística y el negocio. Muchas veces el sensacionalismo va por delante que los diarios rigurosos. Esto amenaza con mermar la calidad del producto final.

En conclusión, una de las críticas más recurrentes hacia los medios de comunicación es que dependen del poder, por lo que se antepone el negocio a la calidad de la noticia. Un buen periodista debe distanciarse de sus ideas políticas, pues así transmitirá la información de la forma más objetiva posible y la divulgará de la manera más veraz posible.