Qatar 2022: Los DDHH en fuera de juego

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Luis González Carpizo  |  Fotografía:Marina Lajo |

La expectación por el mundial de fútbol se incrementa a medida que se acerca el comienzo de este. Este será recordado en lo deportivo por ser el último mundial de algunas estrellas como Messi, Cristiano Ronaldo o Neymar. Pero no es por lo único por lo que este mundial pasará a la historia. Este será uno de esos mundiales que pasarán a la historia por sus implicaciones políticas. Un mundial que, si atendemos al nulo respeto a los derechos humanos por parte de su anfitrión, puede ser calificado de execrable.

El mundial de 2022 se ha visto marcado desde la elección de Qatar como país anfitrión en 2010. Desde entonces, según la investigación llevada a cabo por el periodico britanico The Guardian, un número aproximado de 6500 trabajadores migrantes han fallecido en la construcción de los estadios que serán sede de las diferentes fases del torneo. Pero no es lo único por lo que este mundial ha causado polémica.

Es conocido por todos que los países árabes no son punteros en lo que a respeto de derechos humanos se refiere. Qatar no es la excepción. Han sido múltiples las críticas respecto al papel de la mujer en Qatar, la cual está supeditada a una figura masculina. Pero el aspecto que más polémica ha desatado es el tratamiento a las personas LGTBIQ+. En Qatar la homosexualidad está penada por ley. El articulo 285 del código penal qatarí condena con hasta 7 años de prisión las relaciones consentidas entre hombres de más de 16 años. Por otro lado, el artículo 296 castiga con entre 1 a 3 años a quien incite a dichas relaciones.

Las respuestas no tardaron en llegar, todo tipo de figuras relacionadas con el mundo futbolístico han opinado o han anunciado sus gestos relacionados con esta polémica. Uno de los gestos más recientes y más relevantes han sido las palabras de Joseph Blatter, presidente de la FIFA cuando Qatar era elegido sede del mundial, el cual declaraba en una entrevista: “La elección de Qatar fue un error y asumo mi responsabilidad porque yo era el presidente de la FIFA en aquel momento”. Pero no es el único en opinar. Figuras como Eric Cantoná también han dejado su opinión: “Para ser honesto, no veré la próxima Copa del Mundo, porque no lo es para mí. No estoy en contra de que se celebre en lugares donde el fútbol se promocione, como ocurrió en Sudáfrica y en Estados Unidos, pero Qatar no es un país de fútbol”.

Por otra parte, entre los gestos, la afición alemana durante las jornadas previas al mundial han exhibido pancartas con mensajes de rechazo a la competición. Por otro lado, algunas selecciones como Inglaterra, Países Bajos, Bélgica, Suiza, Gales, Francia, Alemania o Dinamarca han decidido que llevaran en sus brazaletes de capitán la bandera del colectivo LGTBIQ+. A mayores, la selección danesa junto a su sponsor Hummel han decidido que utilizarán una camiseta en la que tanto el escudo de la selección como el logotipo de la marca serán casi imperceptibles en la camiseta. Además estaba previsto por esta misma selección vestir una camiseta con el lema: ‘Derechos humanos para todos’. Lo cual ha sido impedido por la FIFA.

Por último, recordar que el mundial de fútbol no es precisamente un acontecimiento histórico en el cual la preocupación por los derechos humanos haya sido relevante. En 1934, la Italia de Benito Mussolini acogía el segundo mundial de la historia. Un mundial concebido para ser un altavoz al régimen fascista como fueron las olimpiadas de 1936 para la Alemania Nazi. Algo similar al mundial de 1978 el cual se celebró en la Argentina de Videla. Para más inri, en ambos mundiales la selección anfitriona salía victoriosa.