Periodistas, ¿qué límites tienen a la hora de publicar?

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World press freedom day concept. Hand holding a microphone with chain on dark background, symbol of press freedom of speech freedom.
Marina Freire de la Rosa  |  Fotografía: Pexels

El periodismo es una profesión donde se debe medir con mucho cuidado aquello que publicas, una mala opinión sobre alguien relevante y tu carrera se puede desvanecer en un segundo. En países donde aún hay regímenes totalitarios los medios de comunicación son controlados por completo por el Gobierno, pudiendo así manipular la información a sus anchas. En los países democráticos hay una mayor libertad de expresión. Aun así, los periodistas deben respetar una serie de leyes.

Los periodistas deben seguir el párrafo 4 del artículo 20 de la Constitución Española. En él se reconoce la diferencia entre el derecho a la información y el derecho a la intimidad, derechos que a veces pueden llegar a confundirse. La libertad de expresión alcanza a la opinión y ésta es libre; el derecho a la información implica la veracidad y el interés general; pero en ningún caso se permiten expresiones insultantes, vejatorias y difamatorias. Para seguir estos principios los periodistas deben hacer un buen uso de su libertad de expresión y respetar el derecho al honor y a la propia imagen. No hay una línea clara que separe el derecho a la información y el derecho a la intimidad. Y cuando ambos chocan se produce el conflicto.

La Ley Orgánica de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, de 1982, ayuda a comprender y a hacer un buen periodismo. Aún así, el Código Deontológico Europeo de la Profesión Periodística aprobado en Estambul en 1991 aclara de forma más concisa este asunto. «Se respetará el derecho de las personas a su propia vida íntima. Las personas que tienen funciones en la vida pública tienen el derecho a la protección de su vida privada, salvo en los casos en que ellos puedan tener incidencias sobre la vida pública. El hecho de que una persona ocupe un puesto en la función pública, no le priva del derecho al respeto de su vida privada.»

Por eso el periodista debe diferenciar del personaje público a la persona en sí; por ejemplo: el periodista debe diferenciar entre el futbolista (su trabajo, comentarios sobre partidos y relaciones profesionales) y la persona (un hombre/mujer con familia, amigos y una vida privada). A su vez, hay que distinguir entre asunto público y asunto privado. Todas estas desemejanzas se encuentran recogidas en el Código Penal de 1995.

En 2023 España descendió cuatro puntos de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, pasando del puesto 32º al 36º. Aún así España se encuentra entre el 30% de los países donde mejor se ejerce periodismo. Algunos motivos del descendimiento son el contexto económico, cada vez peor, y el empeoramiento del indicador legal y jurídico.

También hay que tener en cuenta la fuerte politización de los medios de comunicación, cada vez más contagiados por la política española, siendo incapaces de respetar los límites entre la información y la opinión. Sin embargo, socialmente el país se halla entre los más favorables para la libertad de información.

En resumen, en España los periodistas deben respetar una serie de leyes para asegurar la integridad, el honor y la privacidad de las personas y ejercer un buen uso del cuarto poder, llevando a cabo una clara diferenciación entre información y opinión.