Parosmia: ‘comer se ha convertido en una tortura, todo me sabe a basura’

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MARÍA SEVILLA LÓPEZ  |  Fotografía: María Sevilla  |

La distorsión de los sentidos del gusto y el olfato es una secuela invisible del COVID-19 que dificulta el día a día de los que lo sufren. Tras pasar el virus, los pacientes experimentan la pérdida del gusto y el olfato y lo recuperan de forma inconexa, a veces sin llegar a soportar el sabor y olor de alimentos, perfumes, incluso el aire que respiran.

Se trata de una enfermedad que ya existía antes del coronavirus, pero sobre la que apenas se ha investigado. A día de hoy, los profesionales médicos siguen sin tener respuestas para este trastorno, no existe cura ni tratamiento. Algunos de los afortunados lo recuperan a lo largo de los meses, pero son muchos los que siguen sin poder comer una gran mayoría de los alimentos.

La cebolla, el ajo, los huevos, el café y la carne son los alimentos que peor soportan los afectados. ‘El olor es insoportable y me dan nauseas si intento comer cualquier comida que lleve ajo o cebolla’, asegura una paciente con parosmia. En el caso de Ana Miranda, sufrió la enfermedad hace un año y tres meses y, a medida que recuperaba los sentidos del gusto y el olfato, apareció el trastorno. ‘Al principio solo detestaba el olor de los perfumes y los geles, después la cebolla y el ajo, y poco a poco se fueron sumando casi todos los alimentos. Mi única comida segura es el pan y el queso, he perdido mucho peso en los últimos meses y realmente esto esta afectado a mi salud física y mental’, afirma la paciente.

¿Qué sabemos sobre esta enfermedad?

La parosmia es un trastorno asociado a la pérdida del gusto y el olfato (anosmia) en el que los olores y sabores se vuelven desagradables.  Según un estudio, el SARS-CoV-2 daña las neuronas olfativas, pero aún se desconoce si se trata de algo temporal en todos los casos o puede ser definitivo. Los informes científicos aseguran que, tras contraer el virus, la arquitectura celular sufre una lesión directa y una inflamación persistente, que pueden contribuir a la muerte neuronal. Cuando estas neuronas se regeneran, lo hacen de forma errónea. Es como si se tratase de un cableado en el que los cables están mal conectados e identificamos olores que no se corresponden.

Falta de información

Algunos sanitarios aconsejan a los pacientes el entrenamiento olfatorio para agilizar el proceso de recuperación, pero esto solo ha dado resultados en algunos casos. La falta de información y de investigación ha empujado a los afectados desesperados a buscar alternativas, como el uso de complementos vitamínicos. Ningún médico puede asegurar que el uso de estos suplementos funcione, pero algunos de los pacientes obtuvieron resultados tras administrarlos. La vitamina B es una de las más utilizadas, ya que estimulan la recuperación neuronal. Otra de las alternativas es el Zinc, debido a que su deficit esta vinculado con trastornos del gusto. A pesar de estos buenos resultados, no existe ninguna evidencia científica de que funcionen.

Salud mental

La parosmia interfiere de forma directa en la forma de relacionarnos con la comida y con nuestro entorno. ‘He dejado de ir a las reuniones familiares y a las cenas con mis amigos. Ir a un restaurante y no poder comer nada mientras tengo que aguantar el olor de sus comidas me hacer sentirme muy mal’, declara una joven con parosmia. El trastorno ha afectado incluso a las relaciones amorosas, algunos aseguran no poder besar a su pareja debido al sabor que perciben.

La ansiedad y depresión son algunas de las consecuencias más graves de la parosmia. Muchos de los pacientes no se sientes comprendidos por su entorno y se aíslan para evitar situaciones incomodas. ‘Siento que nadie me entiende, la gente no le da la importancia que merece y piensan que exageras o que te lo estas inventando. Mi familia no entiende que comer se ha convertido en una tortura, todo me sabe a basura’, asegura Ana Miranda.

Comunidades de apoyo

Los foros de redes sociales como Facebook sirven de respaldo y apoyo para muchos de los afectados. En estas comunidades cuentan sus experiencias y se prestan apoyo para no sentirse solos. Comparten información sobre la enfermedad y tratamientos, ya que muchos se sienten desamparados por los servicios médicos.

Parosmia- Post COVID Support Group Es uno de los grupos que existen en Facebook, que cuenta con más de 50.000 miembros de todo el mundo. Se creó el 12 de diciembre de 2020 y cualquiera puede unirse. Muchos de los integrantes aseguran no encontrar apoyo en su familia o amistades y en este grupo se sienten comprendidos. Aquí, los nuevos integrantes buscan esperanzas y el apoyo de la gente que sufren la misma enfermedad. Los que ya llevan más tiempo, muestran sus avances y dan consejos a los nuevos para llevar mejor la enfermedad.