La hipersexualización de los disfraces de Halloween

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MARCOS RAMALLO SEBASTIÁN  |  Fotografía: Pixabay

Prueba esto: busca cualquier disfraz en Internet. Después vuelve a hacerlo añadiendo la palabra “mujer”. Repítelo con cualquier otra profesión o personaje de ficción. Te habrás dado cuenta de que la mayoría están sexualizados.

La sexualización, para quien no lo sepa, es reducir a las personas a objetos sexuales, en este caso a mujeres, vistiéndose con ropa que sólo está destinada al consumo masculino y sin importar lo desagradable que pueda ser para ellas llevarla o la temperatura que pueda haber. La hipersexualización, por lo tanto, es la tendencia a destacar los rasgos sexuales de una mujer por encima del resto de cualidades.

Cada Halloween, las mujeres son bombardeadas con disfraces progresivamente más sexualizados y socialmente aceptables. Los ejemplos más repetidos son las enfermeras, los agentes de policía e incluso las monjas. Aunque los trabajos dominados por los hombres también están sexualizados, las mujeres lo están en mayor medida. Los trabajos masculinos suelen ser sexualizados durante Halloween o en los clubes de striptease, pero aparte de eso, evitan la sexualización cotidiana a la que se enfrentan las mujeres en las industrias fetichistas. Los hombres rara vez temen recibir comentarios inapropiados en su lugar de trabajo o que se les mire boquiabiertos mientras trabajan. 

Origen

Modelo de mujer disfrazada de ángel | Fotografía: Pixabay

No existe una evidencia exacta que demuestre cuándo se popularizó la sexualización de los disfraces. Sin embargo, la escritora estadounidense Lesley Bannatyn, especializada en la historia de Halloween, asegura que comenzaron a hacerlo en 1970 a través de espectaculares desfiles de Halloween con temática LGBT.

¿Por qué ocurre esto?

La razón más lógica es pensar que la sexualidad vende, mucho más si se trata de la femenina. Las empresas han encontrado en esta deshumanización de la mujer una forma de ganar dinero. Pese a haber otras alternativas, lo cierto es que la cantidad de disfraces femeninos sexualizados ha empezado a superar los más apropiados, presionando a las mujeres a comprar la versión sexualizada.

La responsabilidad de cesar la hipersexualización de las mujeres no reside únicamente en las empresas (también lo hace de los consumidores y el conocimiento de esta problemática),  pero sí son las que más pueden contribuir a una mayor igualdad en los disfraces.

Cómo identificar un disfraz sexualizado

  1. A través del diseño. Los diseños caracterizados por poses seductoras hace que no se valore la profesión o concepto del personaje, sino su capacidad de seducción.
  2. Cuestionando los roles.  Las mujeres parecen estar encasilladas en el disfraz de enfermera, colegiala, mascotas (entre las que destaca el gato) y personajes ficticios como el vampiro o el diablo. Los hombres, sin embargo, son personajes míticos del terror o héroes.
  3. Analizando los mensajes culturales sexuales y evitando el consumo de este tipo de atuendos.