ALEJANDRA ENRIQUEZ ESCALADA  |  Fotografía: Alejandra Enriquez y Marta Pavón

La sala de exposiciones de la Casa Revilla acoge desde el 31 de agosto hasta el 14 de octubre una serie de imágenes relacionadas con los centros vallisoletanos entre 1850 y 1950.

La Casa Revilla situada en la calle Torrecilla 5, nos sumerge desde su sala de exposiciones cómo fueron surgiendo los centros de enseñanza en la ciudad de Valladolid entre los siglos XIX y XX.  Hasta bien entrado el siglo XIX, en España los maestros dependían de los ayuntamientos.  La enseñanza era una batalla social y administrativa. Dado que la instrucción tenia un alto coste para los municipios, se estableció la costumbre de encomendar la enseñanza a las órdenes religiosas.

Desde estas ordenes surgieron varios de los muchos colegios que siguen existiendo hoy día en la ciudad de Valladolid. Se crearon colegios como por ejemplo, el Real Colegio Seminario de los Padres Agustinos, que desde 1743 servía de seminario donde ingresaban niños para cursar tres años de teología y cuatro de filosofía. Más tarde se amplió el programa de estudios con otras materias y se sumo dos años en el curso de teología. En 1967 se creó el Estudio Teológico Agustiniano, mantenido hasta la actualidad.

Otro edificio muy conocido es el Instituto Zorrilla creado en 1845. Se construye en dicho año como un instituto de segunda enseñanza, pero en 1907 se eleva un nuevo edificio por el proyecto de Teodosio TorresUno de los colegios que a día de hoy sólo se conserva, la portada en la calle Santiago, (misma calle donde se encontraba el colegio), la iglesia, la sacristía, el coro, y el claustro. Fue fundado por un grupo de monjas de la orden dominica francesa que se dedicaban a la enseñanza de las señoritas, llamado el colegio Las Francesas.

El sistema de enseñanza que ponían en práctica, se basaba un sistema mixto, que recogía las características del sistema simultáneo, (división de las clases) y las del mutuo, (los alumnos con mayor conocimiento mantenían el orden en las clases, mientras que los maestros enseñaban a los más atrasados con las lecciones), y las adaptaban a las circunstancias, normas y al espacio que disponían.

Los profesores eran quienes se encargaban de educar y enseñar a los alumnos. Además también tenían la misión de dar la bienvenida a estos, ya que a veces salían de casa a una edad muy temprana y les imponían unas normas que sin queja alguna debían aceptar. Los alumnos, niños y niñas, jóvenes e inexpertos, tenían que obedecer y aceptar un sistema nuevo, unas reglas a las que atenerse cuando algo iba mal, y en ese caso acudir al profesor, y sobre todo aprender a estudiar nuevos conceptos y explorar el mundo que les rodeaba. El uso del uniforme en aquella época tenia varias implicaciones, como poder igualador, “todos somos iguales antes los profesores”, un sentido disciplinario y también un sentido militar ya que fue una época sumergida en guerras y conflictos armados. Por tanto tenia tres sentidos esta vestimenta, disciplinario, igualador y militar.

Estos colegios tenían espacios de uso colectivo, los patios. Allí jugaban y se mezclaban los niños de todas las edades, por la gran cantidad de alumnos que estudiaban en ese determinada escuela. Los comedores tanto en colegios públicos o privados, era una constante preocupación conseguir una dieta equilibrada a un precio asequible que pudieran hacer frente. Estos eran compartidos por los alumnos internos y los medio pensionistas. Las mesas eran de mármol y madera, y contaban con unas cajoneras donde los niños guardaban su servilleta cada vez que finalizaban cada comida. La mayoría de los colegios y centros de enseñanza, buscaban zonas de la periferia de la ciudad para crear un jardín o cultivar un huerto. Jardines como los colegios de San José o el huerto de La Enseñanza podían ser un ejemplo de la costumbre de aportar hortalizas a la alimentación diaria.

Muchos de estos colegios han sido heredados por muchas generaciones a día de hoy, ademas de haber heredado tradiciones y costumbres como el uniforme, aunque actualmente con diferentes implicaciones que en el siglo XIX.

Fotografía_ Alejandra Enriquez
Fotografía: Alejandra Enriquez
Fotografía: Alejandra Enriquez
Fotografía: Marta Pavón
Fotografía: Marta Pavón

 

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