Lucía Merchán Álvarez  |  Fotografía: Lucía Merchán Álvarez  |

“Vienen buenos tiempos. Lo oigo donde quiera que voy. Vienen buenos tiempos. Pero seguro que vienen lentamente”

Estas palabras de Neil Young, que dan letra a su canción `Vampire Blues´, enmarcan, en gran medida, la reflexión del periodista y redactor del Diario LA RIOJA, Javier Campos. Sensaciones de incredulidad, escepticismo, confusión y esperanza protagonizan sus impresiones de lo vivido y del pronóstico de lo que vendrá.

El huracán de la pandemia ha demostrado la vulnerabilidad del género humano. Su perturbación en todos los ámbitos de la sociedad ha afectado, sobre todo, al cuarto poder: el periodismo. Y es que, el oficio ha sido perjudicado en todo su funcionamiento; desde la organización en la redacción, al acceso a la información o la interpretación de datos hasta llegar, incluso, a la autocensura.

Desde marzo de 2020, los periodistas han tenido que reinventar su trabajo. No obstante, y pese a que este año el periodismo ha sido criticado y alabado a partes iguales, es importante resaltar el valor primordial del ejercicio como herramienta vehicular. Pues, su deber es transmitir las informaciones esenciales para conectar a la población con la realidad. Se dice que para que algo funcione es necesario tener dos puntos como actores y Campos no podría estar más de acuerdo.

“Nuestro potencial público es cualquier ciudadano y ciudadana. Por ello, hay que seguir manteniendo esa relación de confianza establecida” .

Pregunta. ¿Cómo surgió la situación ‘COVID’ en el Diario?

Respuesta. Creo que fue el 2 de marzo cuando apareció el primer caso de coronavirus en La Rioja, un sanitario de Vitoria. Llevábamos días en que el COVID-19 iba ganando peso informativamente hablando, pero a partir de ese momento, todo cambió… especialmente a raíz del primer brote en Haro. Recuerdo que el 10 de marzo del 2020, coincidiendo con el anuncio del cierre de colegios e institutos al día siguiente por parte del Gobierno de La Rioja, nos reunió el director a toda la redacción para comunicarnos la decisión tomada. Nos íbamos a casa dadas las circunstancias.

P. ¿Cómo coordinaban los equipos?

R. Desde siempre la redacción se ha organizado por secciones, con jefes de área y con una serie de redactores a su cargo. Ello sirvió para que la coordinación se viese resentida lo menos posible. Se instauraron ciertas parejas fijas (redactor y fotógrafo) para limitar los contactos y, en caso de contagio, controlar el posible foco. A su vez, los jefes de área se las entendían con el coordinador de contenidos y el jefe de edición. Y todo ello con el director y el subdirector pendientes, a última hora, a fin de ponerlo todo en portada de la forma más atractiva posible.

P. ¿Cómo realizaban los programas y las coberturas?

R. Mucho Whatsapp, teléfono y videoconferencia. Eso para organizar y dejar preparado el trabajo. Todo valía con tal de estar en contacto. Idas y venidas a la redacción, las justas. Y calle, con todo bien atado y con todas las precauciones. Si bien el periódico trató en todo momento de dotarnos del material de protección necesario, la escasez de las primeras semanas hizo que cada cual tuviese que buscarse la vida. Pero había que salir. Sobre todo, los fotógrafos.

P. En cuanto a los temas, ¿encontraron más problemas para verificarlos?

R. Hay que tener en cuenta que, en nuestro caso, siendo como somos prensa local, la cercanía juega a favor de encontrar las soluciones necesarias para resolver los problemas de verificación. Las fuentes, en la mayoría de los casos, están a la vuelta de la esquina o a unos pocos minutos de donde estás. Y los periodistas, estamos para preguntar, repreguntar, cuestionar y dudar de todo…

P. A la hora de redactar, ¿sufrieron algún tipo de autocensura?

R. Leía en su día que el periodismo libre eran los anticuerpos más eficaces contra la pandemia censora, pero… ¿para la autocensura? Te diría que, en mi caso, trato de mantenerla a raya. Antes y ahora. Creo que tras estos 15 meses debemos reflexionar sobre algo: y es que cuando surge una crisis con la gravedad de la del coronavirus los medios de comunicación deben actuar con tanto rigor como prudencia, verificando y contrastando cada hecho, huyendo de las especulaciones y, más que nunca, recurriendo a las opiniones de los expertos. La única autocensura posible es que no todo vale… o al menos que no debería valer. Información y prevención antes que miedo.

P. Al disponer todos los medios de la misma información, ¿cómo fue esa ‘lucha’ por encontrar la primicia?

R. Bueno, el reto precisamente está en no disponer de la misma información, sino en trabajarte la tuya propia más que nadie. Curiosamente, desde las primeras noticias sobre la enfermedad en cuestión nunca hemos recibido más información sobre algo y, paradójicamente, nunca hemos estados más sometidos al riesgo de la desinformación. Se ha llegado a leer y escuchar cada cosa, que… La información es un derecho y más en una situación tan de emergencia como esta.

P. ¿Qué le ha supuesto todo esto al diario riojano?

R. Pues, mira, creo que nos ha supuesto recobrar esa confianza tal vez perdida del lector de siempre. Además, nunca como hasta ahora se habían sentido tan partícipes. Nuestro potencial público es cualquier ciudadano y ciudadana de la comunidad autónoma de La Rioja, y creo que nos han seguido y confiado en la información que hemos ido proporcionándoles. Lamentablemente, pese a haber registrado cifras históricas de audiencia, los ingresos publicitarios han caído y ello complica el futuro.

P. A día de hoy, ¿qué pasos habéis conseguido en lo que va de año?

R. Esta misma semana volverá parte de la redacción al trabajo presencial, el 50% a fin de lograr una vuelta segura y a la espera de que al grueso de la misma comience a llegarnos el turno de vacunación. Si algo tenemos claro, antes y ahora, es nuestro compromiso con sacar adelante un periódico con toda garantía y calidad. Teletrabajando desde hace 15 meses, sí, pero demostrando con creces y harto sacrificio personal nuestra pasión por lo que hacemos… y más en tiempos tan duros como éstos, donde ha quedado claro que este oficio es vocacional.

P. ¿Cuál diría que es el futuro del Diario LA RIOJA?

R. Diario LA RIOJA, como diario centenario que es, solo puede pensar en que cada día hay un periódico que sacar y que este tiene que ser mejor que el anterior, en papel y en la web, que es de pago y cuyos suscriptores no paran de crecer. Un medio de comunicación que nació en 1889 para dar servicio a La Rioja y los riojanos y que, sigue dependiendo de esa relación de confianza establecida desde entonces. Creo, sinceramente, que hemos recuperado gente y hay que aprovechar la inercia.

P. Personalmente, ¿piensa que la pandemia ha dañado la reputación del periodismo?

R. Quiero ser optimista, fíjate. Personalmente, creo que la pandemia ha servido para reencontrarnos con aquello que nos llevó a dedicarnos a esta profesión y, de la misma manera, creo que se han hecho páginas verdaderamente brillantes a lo largo de estos meses. La prensa local ha estado a la altura siendo referente en sus respectivos ámbitos de distribución, ofreciendo un auténtico servicio público y un periodismo más explicativo, contando las noticias mejor que nunca.