MARINA JIMENEZ HUERTA  |  Fotografía: Pixabay |

Puede que, en pleno siglo XXI, muchas personas piensen que la explotación infantil ya no tiene ningún hueco en la sociedad. Desgraciadamente, esta realidad es más dura de lo que parece, y afecta a más de 200 millones de niños de diferentes lugares del mundo. Se manifiesta de distintas formas. Por ejemplo, a través de la realización de trabajo o un matrimonio forzoso, de explotación sexual, esclavitud doméstica o trata infantil.El 16 de abril se celebra el Día contra la Esclavitud Infantil. Diferentes ONGs de todo el mundo se encargaron de proclamarlo por primera vez en 1997.

Las principales causas por las que ocurre la esclavitud infantil son algunas como la pobreza, la discriminación y la falta de políticas sociales y acceso a una educación de calidad para los menores. Estos niños asumen trabajos ilegales, peligrosos y denigrantes. La esclavitud infantil afecta a la población más vulnerable que existe: los menores.

Nace en un principio para ensalzar la memoria del pequeño Iqbal Masih. Masih era un niño de Pakistán que, tras escapar de ser víctima de trabajo forzado, se dedicó a manifestar los derechos infantiles. Razón por la que fue asesinado el 16 de abril de 1995. Desde entonces, diferentes  organismos internacionales han llevado a cabo diversas actividades a nivel mundial, como  proyección de documentales, juegos relacionados con la diversidad y derechos de la infancia, charlas informativas, exposiciones fotográficas y numerosas concentraciones y encuentros con los medios actuales.

Es importante y no se debe olvidar que esta terrible realidad afecta a millones de niños. Por ello, cada individuo debería denunciar públicamente esta situación. Las redes sociales son un buen instrumento para dejar un mensaje a los gobiernos, empresas y organismos internacionales con el fin de que se enfoquen en atender este relevante tema.

Recibir un mínimo de ayuda sería un paso para salvar las vidas de quienes conforman el futuro de la sociedad actual, los niños. A todos esos pequeños que, afortunadamente no se encuentran en esta situación, hay que hacerles saber desde el primer día que son unos privilegiados y que no todos a su edad tienen las mismas oportunidades que ellos. Por otra parte, los más mayores tienen en sus manos la posibilidad de crear un mundo mejor para quienes más lo necesitan.