Iglesia de San Benito el Viejo

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  1. RAÚL MILÁN VILLALÓN | FOTOGRAFÍA: WIKIPEDIA

La iglesia de San Benito el Viejo, de ermita, parroquia y almacén a sede vinculada al Museo Nacional de Escultura

Tenemos constancia documental de que el edificio existía, en su formato primitivo como ermita, en el año 1276. Posteriormente se convirtió a parroquia en 1375.

Sin embargo, será en el s. XVI cuando el templo adquiera una mayor relevancia dentro de la ciudad, cuando  se vincule a la Casa del Sol, palacio colindante, a través de relaciones de patronazgo. En un primer momento fue bajo el auspicio del Licenciado Sancho Díaz de Leguizamón y su mujer doña Mencía de Esquivel, quienes, en 1540, rehicieron la capilla mayor del templo para  establecerla como lugar de enterramiento. Por consiguiente, la vinculación de ambos edificios data desde el Renacimiento.

Uno de los elementos más importantes de la iglesia es el escudo nobiliario del exterior de la capilla mayor, que data de inicios del s. XVII , obra de los canteros Juan de Celaya y Martín de Uriarte, por mandato de Diego Sarmiento de Acuña, I conde de Gondomar. Este había adquirido su patronato en 1599, también la reconstrucción de la iglesia y junto con una cripta bajo la capilla mayor para su enterramiento.

En 1629, el arquitecto Francisco de Praves y el escultor Gregorio Fernández diseñaron el retablo mayor de la iglesia, que se realizó de acuerdo a los cañones de la escuela castellana. Sin embargo, este retablo desapareció a inicios del s. XIX, probablemente durante la Guerra de la Independencia.

El templo siguió conservando su actividad religiosa hasta  que fue convertido en almacén en 1812, momento en que parte de las obras de arte que atesoraba se trasladaron a la iglesia de San Martín.

En 1921, la edificación volvió a abrirse al culto como capilla de las Madres Oblatas, que regentaban desde 1912 la Casa del Sol. Sin embargo años después, tras ser desacralizada, volvió a perder su función religiosa.

Por último, en 1999 fue adquirida por el Estado, como bien cultural, para el proyecto de ampliación del Museo Nacional de Escultura, junto con  la anexa Casa del SolPalacio del Conde de Gondomar.

En cuanto a su estilo, denominado clasicismo español o herreriano, posee una sencilla nave única de cinco tramos, con crucero de brazos cortos; el coro alto está situado en los pies. Se cubre con bóvedas de medio cañón con lunetos terminadas en 1939, ya que hasta mediados del s. XVIII su cubrición había sido mediante artesonados de madera, realizándose hacia 1750 unos cielorrasos  eliminado los artesonados.

Cabe destacar que el templo sufrió una importante rehabilitación finalizada en 2012. Gracias a ella el edificio fue despojado de añadidos que deformaban el viejo lugar de culto, así el 28 de febrero de 2012 quedó inaugurado como nuevo espacio expositivo del Museo Nacional de Escultura, albergando los fondos del Museo Nacional de Reproducciones Artísticas, una colección de reproducciones exactas de piezas clásicas, realizadas en su mayoría en el s. XIX.