BELÉN RODRÍGUEZ FERRERO | Fotografía: Belén Rodríguez

Puertas grandes de madera, techos de aproximadamente dos metros, cocinas de gas, un insuficiente sistema de limpieza público… Estas son algunas similitudes que compartían España e Italia hace menos de un siglo. Actualmente, estas características existen en muy pocos lugares de España, pero no es raro pasear por Italia y verlas a constantemente. 

El auge de estas construcciones se llevó a cabo en la primera mitad del siglo XX y no era lo único que compartían. Junto a los automóviles, llegó el totalitarismo. Este régimen político donde el estado ejerce un poder sin divisiones, donde no hay libertad o es muy limitada, se dio especialmente en España, Italia y Alemania. 

En este caso no es tan importante qué hizo quién durante el gobierno totalitarista. Destaca cómo han actuado los respectivos países una vez acabó este periodo. 

Mientras que Alemania llevó a cabo un proceso de “desnazificación” y se disculpaba por los daños causados, en España comenzaba lo que se conoce como transición española: el comienzo del régimen constitucional y la restauración de la democracia. Italia, en cambio, decidió mirar hacia otro lado. 

Los fascistas y sus monumentos continúan presentes en las ciudades italianas hasta la actualidad. Silvio Berlusconi, primer ministro del país en  varias ocasiones, construyó el movimiento Forza Italia en 1994. De esta manera, el posfascismo obtuvo el poder en las elecciones de 1994 y en 2001 hasta 2006. Este partido político está catalogado como “centroderecha”. A pesar de ello, se sabe que Berlusconi ha sido asociado con la mafia en repetidas ocasiones y que algunos de sus colaboradores más cercanos han sido condenados por corrupción ácima la Justicia. Otro dato conocido abiertamente es que mientras su gobierno, el presidente controlaba indirectamente la compañía de radiodifusión pública de Italia “RAI” y los tres canales de Mediaset. Concretamente, en España controla indirectamente el 50,13% de Telecinco. 

En la actualidad, el principal partido es Hermanos de Italia, estrechamente conectado a los partidos neofascistas. Tal y como señala la periodista italiana Annalisa Camilli a BBC Mundo, “tienen un discurso fuerte contra la inmigración y contra los derechos de las mujeres, están en contra del aborto y quieren aumentar la tasa de natalidad en Italia, que es la más baja de Europa. En este sentido, son muy tradicionalistas, de ahí su lema, “Dios, patria, familia“. 

La similitud que se encuentra en España a este partido es Vox. Juntos buscan respuestas a aspectos que ellos consideran problemas, como la lucha contra la inmigración ilegal, la promoción de una identidad nacional, las políticas de apoyo a la natalidad o el colectivo LGTBI+. 

La Comisión Europea afirma que trabajará con cualquier gobierno elegido en las urnas, pero la preocupación es palpable. Tanto Hermanos de Italia como como los otros dos gobiernos de coalición, mantienen una estrecha relación con Rusia y se sospecha que hayan recibido financiación de Moscú.  

Más allá de la guerra, a Bruselas le inquieta la posibilidad de que Italia se convierta en un país que ponga en peligro los valores fundamentales de la UE. A pesar de haber sido uno de los países fundadores.