El pinkwashing en el Festival de Eurovisión

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DANIEL MANGAS DIEZ  | Fotografía: RTVE

Eurovisión es un festival de música que cada año atrae a millones de espectadores a lo largo de toda Europa y parte del mundo. Las audiencias de los últimos años oscilan entre los 160 y los 200 millones de espectadores, superando por mucho al halftime de la Superbowl. Año tras año consigue ser el evento no deportivo más visto del planeta.

Este festival europeo es el programa de televisión en emisión más antiguo de la historia. Sus inicios se remontan a los años 50, en una Europa de posguerra. En aquel entonces, el presidente de la Unión Europea de Radiodifusión propuso la creación de un concurso de música en el que todos los países de Europa pudieran participar. De esta manera, una noche al año todos los hogares de Europa estarían unidos a través de las pantallas, para celebrar la cultura y la diversidad europea.

El 24 de mayo de 1956 tuvo lugar la primera edición del certamen en la ciudad suiza de Lugano. La competencia se basó en el famoso festival de música italiano, el reconocido Festival de San Remo.

Para poder participar en Eurovisión es necesario estar dentro del Área de Radiodifusión Europea, que abarca más allá de los limites de Europa. Países como Israel o Marruecos, a pesar de no estar en el propio continente europeo han podido participar en Eurovisión por estar dentro de este espacio. Esta área abarca todo Europa, el norte de África, una parte significativa de Oriente Medio y en el este llega hasta Kazajistán.

No obstante, no basta con pertenecer a este territorio para participar en Eurovisión. Hay una serie de criterios y normas que interpone la UER. Además, Australia es un país que no pertenece al área de radiodifusión europea, pero lleva participando en el certamen desde 2015 a través de la cadena SBS. Esto es debido al tradicional interés del país en el festival y que la SBS es un miembro asociado de la UER.

LOS REGÍMENES TOTALITARIOS EN EUROVISIÓN

La Unión Europea de Radiodifusión es un órgano independiente de la Unión Europea, es por ello que regímenes totalitarios o países que no respetan los DDHH pueden participar en el festival. No obstante, en algunas ocasiones estos países han sido expulsados del certamen como es el caso de Bielorrusia en 2021 y Rusia en 2022.

Bielorrusia fue expulsada de la competencia por enviar una canción con una metáfora en apoyo al dictador Lukashenko. Por otro lado, la UER expulsó a Rusia del festival y de la propia UER tras el inicio de la invasión a Ucrania y la poca libertad de prensa que se vive en el país. Antes de la expulsión de Rusia, un gran número de países declararon que si Rusia no era expulsada ellos no formarían parte del festival. Este hecho puso contra las cuerdas a la UER y días después acabo expulsado a Rusia.

Sin embargo, a pesar de que estos dos países han sido expulsados de Eurovisión, sigue habiendo países participando que no son democráticos y que, además, no respetan los DDHH. La UER expulsó a Rusia tras el comienzo de la invasión a Ucrania en febrero de 2021, pero en pleno 2023 hay países que forman parte de la competición que están invadiendo otros territorios o que están en plena guerra.

Por otro lado, también hay países participantes que no respetan valores fundamentales en Europa como son la libertad o la diversidad. Dos de las premisas fundamentales que promueve el propio festival de Eurovisión. El festival se creó para celebrar la diversidad que hay en el continente europeo, así como la libertad y unión entre los distintos países.

Una plataforma tan grande como es Eurovisión es un espacio que los gobiernos de estos países saben aprovechar al máximo. Utilizan el festival como una plataforma de lo que se llama “pinkwashing”. Sus participaciones se basan en promover unos valores como son la libertad, la igualdad y el no a la guerra, que luego no llevan a cabo en sus respectivos países. Su intención es la de promover una imagen internacional que no se adecúa a la realidad.

EL FESTIVAL DE EUROVISION QUE SE CELEBRO EN PLENA DICTADURA FRANQUISTA

España debutó en el Festival de Eurovisión coincidiendo con la época aperturista del régimen de Francisco Franco. Dicha época de la dictadura pretendía abrir España al mundo, en especial a Estados Unidos y Europa. Franco sabía la importancia de Eurovisión para llevar a cabo esta apertura. Por ello puso todos sus esfuerzos en ganar el festival.

Finalmente, Massiel ganó Eurovisión en el año 1968 con la canción “La La La”, que inicialmente la iba a interpretar Serrat en catalán. No obstante, la dictadura le dio la negativa a representar al país en catalán, por lo que le cedieron la canción a Massiel.

El año siguiente, siguiendo con la tradición, España acogió el festival en el Teatro Real de Madrid. Sin embargo, muchos países varios países mostraron intenciones de abandonar el festival debido a que España no era un régimen democrático. Franco, para que ningún país se retirara, llevo a cabo una liberación de presos políticos y dio una imagen de España que no se identificaba con la realidad.

Aproximadamente 700 periodistas acudieron a Madrid a cubrir el evento. La dictadura franquista se gastó mas de 100 millones de pesetas en cubrirles todos los gastos, además de llevarles varios días recorriendo España para dar un lavado de imagen de cara al exterior. Esta inversión fue un éxito porque sirvió para quitar los prejuicios de España en el extranjero.