ANDREA CUEVA DEL RÍO | Fotografía: Pixabay |

La época de navidad se acerca y el adviento es la antesala de estas fiestas que, a pesar de haberse desvinculado en gran parte de ella, tienen su origen en la religión y sus costumbres, El adviento es el primer período del año litúrgico cristiano, que consiste en un tiempo de preparación espiritual para la celebración del nacimiento de Cristo. Su duración suele ser de 22 a 28 días, dado que lo integran necesariamente los cuatro domingos más próximos a la celebración de la Navidad.

Desde el punto de vista espiritual tiene por finalidad la preparación del creyente para la venida de Cristo y el encuentro definitivo con Dios. Los fieles cristianos consideran este tiempo como un periodo de oración y reflexión. El color litúrgico de estos días es el morado.

Símbolos y tradiciones

La Corona de Adviento

Es una tradición que en España se había perdido casi completamente,  sin embargo parece estar en proceso de recuperación. Su origen es pagano. El círculo de plantas de hojas perenne, que simbolizaba la inmortalidad, se entendía como un tributo al ciclo de la vida. En él se encendían velas durante el invierno en ofrenda al Dios Sol, al que se le pedía que regresara para dar luz y calor a los hombres. La llamada ‘Corona de Adviento’ se coloca en las iglesias y también en algunos hogares.

Se compone de varios símbolos:

El círculo. Significa que Dios no  tiene principio ni fin, como el amor de los fieles por él y sus semejantes.

Las ramas verdes, como símbolo de vida eterna y esperanza.

Las cuatro velas, a cada una se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe.

La cinta roja, que representa el amor que envuelve todo.

El origen cristiano de este símbolo es luterano, pero pronto terminó extendiéndose a otras Iglesias cristianas dada su buena aceptación entre los creyentes y su bonito significado.

El calendario de Adviento

Es tradición en muchos hogares comprar un calendario que representa la cuenta atrás hasta la llegada de la Navidad. Esta costumbre es una de las más esperadas por los niños. Navidad tras Navidad las familias compran uno en los supermercados o lo hacen en casa para sus hijos.

Hay calendarios de todo tipo, sin embargo el más común es el de chocolate. Cada día se abre una casilla y se encuentran caramelos, galletas, mensajes con valores, una pequeña chocolatina con un dibujo representativo de la Navidad e incluso cuentos o canciones, y así día tras día hasta llegar al día 25 de diciembre, donde con la última chocolatina –suele ser más grande que las demás- termina el calendario.

Los niños se lo toman como un juego, un desafío que tienen que cumplir para poder disfrutar del  `regalo´.

Los primeros calendarios de adviento físicos surgieron de una forma diferente a los de hoy en día. En las familias más humildes, se pintaba con tiza, 24 rayas en la puerta de la casa, y cada día un niño borraba una. En las familias más ricas, los  hijos recibían una golosina cada día.

Los primeros calendarios de adviento impresos surgieron en 1902, cuando se lanzó en el mercado las imágenes de colores para ser recortadas y pegadas en las 24 casillas de una cartulina. Pero, los primeros calendarios con ventanitas salieron al mercado en el 1920 e incluían como sorpresas figuras de cuentos de hadas y de dioses germanos.

En el año 1950 el calendario se volvió popular en Alemania y detrás de las ventanas, se escondían imágenes con paisajes nevados y motivos cristianos. Algunos ya empezaban a guardar dulces.

Las deliciosas tradiciones culinarias

Con la llegada del invierno,  bajan las temperaturas en las ciudades, y cuando llega la hora de la comida apetece degustar platos calientes y deliciosos.

Durante el Adviento, es muy frecuente cocinar platos de cuchara, como guisos de carne, legumbres e incluso tener un buen caldo humeante que llevarse a la boca.

El marisco, las carnes al horno y los guisos de pescado cobran un gran protagonismo.

A grandes rasgos sabemos que en nuestro país hay platos estrella que predominan en  las cenas y comidas de Navidad.  Sin embargo, cada ciudad o comunidad tiene sus propias tradiciones en cuanto a la gastronomía típicas de las fechas más señaladas de esta época.

Por ejemplo en nuestra región, Castilla y León, es muy típico el cochinillo, aunque hay lugares en los que se prefiere cocinar el cordero. De hecho, muchas familias que viven fuera de esta región buscan comprar precisamente los famosos lechazos de Valladolid o cochinillos de Segovia para preparar en sus hogares.

La sopa de trucha o la de almendras son habituales como entrantes.

Tiempo de galletas

Una de las cosas que se comparten en casi toda Europa –y parte del mundo- es la tradición de dedicar las semanas de Adviento a preparar todo tipo de dulces de cara a la Navidad.

Cuando llega el invierno y las primeras nevadas en algunos puntos de España, estos dulces ayudan a sobrellevar el frío acompañando las tazas de vino caliente, tés y chocolates humeantes.

Las galletas normalmente cargadas de especias y de gran variedad se disfrutan en familia o se ofrecen a los invitados.

Dulces tradicionales

En nuestro país, fundamentalmente, es tradicional el panettone o las galletas de jengibre.

Cada región tiene sus propias especialidades. Se usan muchos ingredientes que antiguamente se asociaban a estas fechas como la miel, el cabello de ángel, las especias o los frutos secos.

Además destaca la manteca con sus mantecados y no debemos olvidar los polvorones y turrones que predominan en las mesas al celebrar las fiestas de Navidad.

Así pues el Adviento está lleno de dulces tradicionales que apelan al que se supone que es el espíritu de estas fiestas, celebrar buenos momentos en familia, con nuestros seres queridos.