ALBERTO DOMINGO SÁEZ | Fotografía: Unsplash  |

En la actualidad, hay un total de 32 dictaduras alrededor del mundo. Se trata de un hecho que demuestra cómo la democracia aún no se ha implantado en todos los países. Esta es una de las razones que conllevan a analizar la sociedad en la que viven los habitantes de estos países

Venezuela, Bielorrusia o Corea del Norte son naciones que tienen políticas totalitarias, por lo tanto, la libertad de prensa es prácticamente nula. No existe otra opinión, pues se ha implantado un pensamiento único. En España, su departamento de Estado lo ha denunciado como un país en el que resulta muy complicado realizar la labor de periodismo. Esto se debe a los constantes ataques de partidos políticos. Por el ejemplo, el caso de Unidas Podemos hacia el periodista Vicente Vallés.

Para hablar de la labor periodística, hay que tener en cuenta el ambiente en el que se desarrolla. En esa línea, se destacan tres ‘entornos muy diferentes’: una dictadura totalitaria, un gobierno autoritario o una democracia representativa con poderes equilibrados.

En el primer caso, muchos expertos sostienen que el periodismo oficial no es verdadero periodismo. Por el contrario, ‘se trata de empleados públicos que se encargan de informar a la población lo que el gobierno desea’. Ante la censura que han sufrido los periodistas independientes en esas naciones y frente a la cada vez mayor falta de medios críticos del poder, en los últimos años han sido de vital importancia las redes sociales.

Las redes sociales son las principales culpables de que el periodismo se degrade con el paso del tiempo. No solo aumentan los errores y la desinformación, las noticias falsas muchas veces se repiten en los principales periódicos nacionales. Ya no es necesario leer a los profesionales para tener en cuenta y conocer la actualidad. Son muchos los influencers que publican noticias de actualidad con un fin ideológico. Se trata de un fenómeno en auge en la sociedad,

Con relación a la labor periodística en países dirigidos por gobiernos autoritarios, el ya fallecido periodista Joaquín Carbonell señalaba que ‘el primer deber del periodista, oficial o independiente, es evitar que el gobierno degenere en una dictadura totalitaria’. ‘Su labor debe concentrarse en señalar principalmente las ventajas, siempre con la verdad, de un gobierno autoritario o democrático versus un régimen como el comunista. La principal amenaza contra la humanidad en el siglo XXI’.

En países de Hispanoamérica surgió un nuevo concepto en el que el periodismo de exilio está presente. No hay una salida para los profesionales, se da el mensaje oficial de los gobiernos o se censura al periodista o en se le expulsa de los países.