ANDREA MARCILLA CARRANZA  |  Fotografía: Pixabay  |

El 11 de marzo Europa conmemora el día de las víctimas del terrorismo. Hace 18 años que en España sucedieron los atentados del 11M producidos a manos del grupo terrorista Al Qaeda en las distintas estaciones ferroviarias y trenes en Madrid. Desde entonces, la cobertura mediática ha estado en el punto de mira.

Con motivo de la celebración de este día, la UNESCO ha publicado un manual destinado a los periodistas. Está elaborado en base a consejos sobre la redacción y elaboración de informaciones cuyo tema principal sea el terrorismo.

Este manual está compuesto por siete bloques temáticos. Al principio de cada uno de ellos, la UNESCO expone un sumario sobre los contenidos que el lector encontrará a lo largo de todo el punto.  El primero de ellos está enfocado en la propia ‘cobertura periodística del terrorismo’.

Desde el correcto (o no) uso de términos como ‘terrorismo de estado’ hasta una amplia lista de las organizaciones terroristas que aún siguen activas a día de hoy. Este punto trata de otorgar al periodista una visión crítica sobre cómo denominar los actos terroristas y a aquellos que los ejecutan. Más adelante, el cuarto apartado volverá a incidir sobre la cobertura periodística. En este caso con el foco puesto en la confusión, la preparación y la prioridad de informar en vivo.

El segundo punto abarca, tal y como su nombre indica, `los medios de comunicación en primera línea´. Este apartado comienza con la siguiente explicación. ‘Durante los primeros minutos de un atentado terrorista, los medios de comunicación, generalmente, son las únicas fuentes de información para los ciudadanos’.

Este papel tan importante obliga al profesional de la información a trabajar con rigor, con información clara y objetiva, `en búsqueda de la verdad´. Muy ligado con este apartado el lector llega al tercero, que recibe el nombre de `Reglas básicas´. Toda la visión teórica aportada en los dos anteriores recibe una solución práctica en este apartado con puntos como `vocabulario´, `cifras´ o la controvertida cuestión de `las imágenes´.

Una de las herramientas más útiles y con mayor rigor con las que cuenta el periodista es la entrevista. `Interactuar con los grupos terroristas´ es el quinto apartado de este manual. Aconseja al profesional sobre cómo deben estar enfocados estos trabajos. ¿Debe el periodista entrevistar a los autores del atentado? ¿Debe visitar su lugar de procedencia? El manual de la UNESCO lo responde en un varios apartados de, en total, 10 páginas.

En relación con el quinto apartado, la Organización de las Naciones Unidas revela las posibles soluciones sobre cómo el periodista deberá ejecutar su trabajo con el fin de garantizar su propia seguridad. El manual matiza que el riesgo va en aumento: desde que el periodista comienza a elaborar una información, es consciente de que pone en riesgo su vida al poder enfrentarse a amenazas, persecuciones o, incluso, secuestros o ejecuciones. Si eso ocurriera, uno de los subapartados explica la política a seguir en caso de secuestro.

Finalmente y tras tener en cuenta toda la información aportada, el manual finaliza con “el derecho y el deber de hacer un inventario”. Cuando la conmoción de la población disminuye, el profesional debe seguir en continuo trabajo y análisis de la cobertura que ha seguido en las informaciones elaboradas, con el fin de no solo realizar un trabajo ético, sino también responsable.