El arte de lo espontáneo

0
1515
mph
ANDREA NAVARRETE DEHOLLAIN  |  Fotografía: Andrea Navarrete

Una tarde cálida de otoño y un museo magnánimo en una pequeña calle de Valladolid. Un camino de hojas de tonos terracota recorre la entrada del Patio Herreriano. Una vez dentro te sientes pequeño, la estética inunda la sala. Techos altos y paredes que parecen infinitas, guardan la obra de arte del proyecto Lienzo MPH.

Unos meses atrás arranca un proyecto de intervención artística: Lienzo MPH. Apoyado por The Fine Art Collective las marcas Winstor & Newton, Liquitex, Conté a Paris, este colectivo trabaja para las necesidades de artistas buscando innovación en el uso de técnicas y materiales. El proyecto se basa en el arte “in situ”, el artista se traslada a la planta baja del museo y deja su mente y sus manos volar. Es una relación espontánea con el espacio, una relación bilateral, hay un diálogo entre el artista y esa gran pared. En la segunda convocatoria se presentaron 57 artistas. Aunque la idea inicial era escoger a dos, la calidad de los aspirantes era tan buena que un tercero se coló en la lista. Aparece así el nombre de Fernando Renes, un hombre castellano, de un pequeño pueblo de Covarrubias. Lo acompañan dos cosas: una sonrisa tímida y genuina y su empeño para ser llamado simplemente “Fer”.

Artista Fernando Renes iniciando la II convocatoria. Fotografía: Andrea Navarrete
Artista Fernando Renes iniciando la II convocatoria. Fotografía: Andrea Navarrete

El artista asegura que inició sus estudios en Madrid, pero a los 25 años emigró a Estados Unidos y se quedó en Nueva York durante 17 años. «Me afectó totalmente, me empecé a creer que yo ya era artista y empecé a sentirme entre los míos un poco; marcharme me expuso a montón de cosas”. Después, volvió a cruzar el Océano Atlántico y se asentó en Bilbao, donde vive actualmente. Nunca antes había podido visitar Valladolid con detenimiento. En cuanto al titular de su exposición, Fer explica que pensó en lo primero que se le venía a la mente cuando escuchaba el nombre de la ciudad pucelana: La FASA-Renault. Surgió así el título “Moción, emoción y automoción”, que homenaje también a su primer coche, un Renault amarillo 4 de segunda mano del 89.

F. Renes con su exposición en el proyecto LienzoMPH. Fotografía: Andrea Navarrete
F. Renes con su exposición en el proyecto LienzoMPH. Fotografía: Andrea Navarrete

El artista explica que tropezó con el proyecto gracias a un amigo que había participado el año pasado. “También tenía ganas de hacer algo en Valladolid”, apunta. Esta experiencia la describe como “una montaña rusa”. Seguro de sí mismo, asegura que los nervios son cada vez menores y que ya tiene una base y material para usar. “Aunque la presión siempre está presente, me apetecía hacer algo de este estilo; aunque es un riesgo, siempre puede salir un churro”, bromea.

Fernando Renes asegura que no conocer de antemano el espacio  de trabajo es un reto, pero afronta siempre el reto con el espíritu del artista. “Si el sitio es alto, yo también soy alto”. Durante su exposición, comienza pintando en la pared para luego trasladarse al formato de papel, más cómodo. Realiza un total cinco pinturas de forma espontánea alternando la orientación vertical y horizontal.

Lienzos de F.Renes en la PB del Patio Herresriano. Fotografía: Andrea Navarrete
Lienzos de F.Renes en la PB del Patio Herresriano. Fotografía: Andrea Navarrete

Al ver esa pared eterna el ojo parece desviarse cuando en la monotonía de lo ancho aparece uno más largo. “La parte de arriba sobra un poco, todo está abajo, pero tenemos algo más encima”, explica. El destacado cuadro vertical representa a su hija, rodeada de colores vibrantes, que dibuja a su progenitor con garabatos en el lienzo. «Me apetecía ponernos a los dos”, dice, y se ríe. Otro de los lienzos reza un curioso mensaje. “Dedicado a todos lo amantes”. El cuadro proporciona una especie de misterio y calidez que atrapa al espectador. Cuenta Renes que se basó en una cueva en Cantabria, ya que al irse tan joven a Nueva york no había tenido la oportunidad de visitar algo así. “La vuelta a España es como volver a muchas cosas”, comenta. Renes interpreta esa cueva como un acto de amor. “Lo ves y casi lo puedes tocar, yo he estado ahí, lo sabes”. Por esto una pequeña frase que se esconde en la esquina superior izquierda. Y se cuela la prensa en su primer lienzo, un avión que vuela en un cielo azul con una identificación en ruso. Una tarde leyendo el periódico ve este titular y la noticia de dos bombarderos que vuelan sobre Bilbao. Listo, este fue el “click”.

El retrovisor de la mirada de F.Renes. Fotografía: Andrea Navarrete
El retrovisor de la mirada de F.Renes. Fotografía: Andrea Navarrete

Para Renes el texto siempre es importante y debe acompañar a la imagen. No obstante, a lo largo de la exposición se dio cuenta de que podría prescindir de él y trasmitir más. «El texto como que se me cayó, no me funcionaba”. Para todos los lienzos había contenido escrito, pero solo permanece la pequeña frase inspirada en la cueva de Cantabria. “Me gusta mucho cuando soluciono todo con la imagen”, explica. El artista decide entonces saltar al primer lienzo donde inicialmente también había algo que escribir, pero decide reinventarse y sustituirlo por un retrovisor. Lo interesante es la mirada plasmada en el retrovisor, ¿a quién mira? Por supuesto, la imagen principal es un coche. «A veces veo un texto y me sugiere un dibujo, pero es la vez que menos texto he puesto”. Algo parecido sucede en el segundo lienzo, en blanco y negro, que ve sustituido su contenido original por un gorila en medio de una claustro en Roma, ciudad en la que anteriormente vivió un par de años. Lo enriquecedor de la exposición Lienzo MPH es que al pintar in situ va cambiando su forma de expresar y el resultado final de la obra. “Esto es un arte más fresco, más libre y más espontáneo, porque puedo”.

Lienzos primero y segundo de F. Renes. Fotografía: Andrea Navarrete
Lienzos primero y segundo de F. Renes. Fotografía: Andrea Navarrete