Yolanda Rodríguez: ‘La dignidad de las personas trans debe ser respetada por encima de todo como un derecho humano’

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DANIEL ALONSO REDONDO  |  Fotografía: Javier Canal  |

Con motivo del Día de la Visibilidad Trans, Yolanda Rodríguez, presidenta de Fundación Triángulo Castilla y León, atiende a InformaUVa. Lo hace desde los Cines Casablanca, lugar donde se celebra Cinhomo, la XXI Muestra de Cine y Diversidad Sexual de Castilla y León.

P: ¿En qué situación se encuentra Valladolid en cuanto a la visibilidad del colectivo trans?

R: Ha habido un salto importante, porque sí que hay mucha gente joven que está normalizando la visibilidad en las calles. Siempre habrá alguna actitud de rechazo, pero ese es el primer paso para que el resto de la ciudadanía acepte y entienda que es una opción más de vida. Estas personas tienen un conflicto consigo mismas que necesitan resolver con la sensibilidad y respeto de los demás para que sean igual de felices que cualquier otra persona en el mundo. Su dignidad debe ser respetada por encima de todo como un derecho humano.

P: ¿Qué dificultades encuentra una persona trans en Valladolid?

R: La principal dificultad, a veces, es el propio entorno familiar. Se dan situaciones de rechazo dentro de la familia y eso impide el desarrollo de la personalidad de cualquier chico o chica trans que quiera iniciar su transición. Estas dificultades se traducen en que, muchas veces, los padres no saben muy bien donde dirigirse para comprender la situación por la que está pasando su hijo o hija y recibir la ayuda correspondiente. Por ejemplo, el primer paso sería el apoyo de la atención primaria en los centros sanitarios.

Es muy importante dar esa primera asistencia a una persona que se siente dentro de un cuerpo que no es suyo y que le ayuden a tener el apoyo necesario en todos los ámbitos que pueda necesitar. En el ámbito escolar, muchas veces, también se dan problemas, porque el profesorado a veces no comprende las situaciones. Hay algunos que incluso se niegan a llamar por el nombre que elige la persona que está en transición y eso crea problemas. El colegio se convierte en un espacio que no es demasiado acogedor para las personas trans y también es muy importante incidir en el ámbito educativo y ayudar al profesorado a que entienda esa situación. Además, hay una serie de protocolos que pueden usar para ayudar a esa persona, cosas tan sencillas como llamarles por su nombre o que en las listas de clase aparezca con el nombre elegido.

P: ¿Cómo puede trabajar el ciudadano de a pie en la inclusión de las personas trans?

R: Yo creo que la principal ayuda que puede tener cualquier persona hacia otra, independientemente de su orientación o de su identidad sexual, es el respeto. También tener formación, acceder a una información básica que te permita conocer lo que no tienes en tu entorno más habitual.

La gente que no tenga conocimiento sobre lo que le esté pasando a una persona trans no lo entiende, pero hay nociones básicas que son muy sencillas de entender y que te ayudan a distinguir lo que es la sexualidad desde el punto de vista genital, el sexo sentido de una persona, cómo se desarrollan externamente sus características sexuales o incluso la ropa que lleva y cómo se identifica con otro género. Esa formación básica creo que es esencial, pero, sobre todo, el respeto. Al fin y al cabo, muchas veces hay cosas que no entendemos pero que respetamos igualmente. Lo que necesitamos es que la gente respete, que sea sensible con lo que le pasa a los demás y que empaticen con su situación.

P: ¿Cómo cree que actúan los medios de comunicación con respecto al tratamiento de las personas trans?

R: Ha habido un salto cualitativo y ahora existe una mayor intención de reflejar la realidad tal como es, teniendo en cuenta la opinión de las propias personas trans. Que sea la voz de las propias personas trans la que transmita lo que les pasa o todas las dificultades que se encuentran en el sistema educativo, sanitario, social y laboral. 

P: Teniendo en cuenta el contexto de la guerra en Ucrania ¿En qué manera afecta la guerra a las personas trans?

R: Las noticias que nos llegan de las personas trans en Ucrania enseñan que se les dificulta la salida por su documentación y no se les deja pasar unas fronteras determinadas. Ahí, hay un problema que también es un problema de accesibilidad, de poder facilitar ayuda en ese entorno tan evidentemente hostil y arbitrario en el que muchísimas personas deciden sobre la vida de las otras sin estar sujetos a ningún control. Esto hace que las personas trans, que son unas de las personas más frágiles de la sociedad, sufran todavía más precariedad, que tengan pocas posibilidades de ser atendidas y de que les llegue la ayuda.

P: ¿Cuál es su opinión sobre que el estado de Utah prohíba a estudiantes trans participar en deportes escolares?

R: Evidentemente me parece una aberración. No tiene ningún sentido. En el deporte internacional hay unas normas que regulan la participación de las personas trans en deportes de competición y ni siquiera estamos hablando de eso. Estamos hablando de una universidad que evidentemente tiene que facilitar, como no puede ser de otra manera, el acceso al ejercicio del deporte como un derecho más en igualdad con cualquier otra persona. Además, en el ámbito universitario, que se supone que es un ámbito de mayor respeto y en el que estás reconociendo a tus alumnos unas capacidades. Se supone que les estás formando en el respeto y en la igualdad, en la capacidad de comprender lo que pasa en el mundo a partir de aprender una carrera. Les estas denegando un derecho básico. 

P: ¿Cómo ve el futuro? ¿Ve una situación ideal cercana?

R: Creo que queda trabajo por hacer. La sociedad ha evolucionado mucho y eso es evidente, no solo en relación a los años 80 en los que se iniciaba en España la lucha del colectivo LGTB y consiguió reivindicar unos derechos que aun así tardaron en llegar unos 40, 50 años.

Se han dado muchos pasos adelante. A pesar de que tengamos legislaciones, tanto a nivel estatal con la llamada Ley del Matrimonio Igualitario, o a nivel autonómico, en muchas comunidades autónomas no se desarrollan y no tienen una aplicación legal constatable. Tampoco con el presupuesto que debiera dotarse, por ejemplo, en el sistema educativo o en el sanitario. Desgraciadamente, en los últimos tiempos en los que se había avanzado mucho, parece que vamos atrás con algunos partidos políticos que no muestran el respeto que debieran o que directamente agreden en sus postulados políticos a las personas LGTB. En la historia siempre se ha ido hacia adelante, pero también se ha retrocedido muchas veces.

Al final los derechos hay que cuidarlos, reivindicarlos, asegurarlos y garantizarlos, no solo por ley, también con acciones positivas que hagan los poderes públicos, desde los mas pequeños a los más grandes. Siempre hay que estar pendientes de que todos los derechos que se han conseguido han costado muchísimo trabajo y esfuerzo, muchas vidas incluso. Debemos recordar todo esto para seguir reivindicando que tienen que garantizarse y que debemos apostar por ellos y no admitir ningún paso atrás.