MÍRIAM FERNÁNDEZ GIL  |  Fotografía: Míriam Fernández |

La Sátira, ¡Esa prensa! es el nombre otorgado a la exposición que se celebra en la Casa Revilla, y que ilustra la historia a través de escenas satíricas protagonizadas por personajes que han formado parte de ella. La sátira es un género al que se le da menor importancia que a la prensa informativa y esta exposición ha querido recuperarla. Para hallar el origen de la prensa satírica es necesario remontarse hasta 1646, con las caricaturas de Annibale Carracci y en España a ‘Los Caprichos’ de Goya o a las caricaturas vendidas por ‘juglares’ en el siglo XVI.

El establecimiento de la técnica litográfica en los años 40 del siglo XIX es el momento en el que se considera que nace la prensa satírica caricaturesca. A raíz de ello, tal y como muestra la exposición, aparecen las revistas gráficas llenas de caricaturas con fines políticos y sociales. Claro ejemplo de ello son publicaciones como: ‘Museo de las Familias’, ‘El Museo Universal’, ‘Fray Gerundio’, ‘El Guindilla’, ‘La Carcajada’, ‘La Risa’ o ‘El Fandango’. Es a partir de la Revolución de 1868 cuando se publican las mejores sátiras, como es el caso de ‘La Gorda’ y ‘La Flaca’. La exposición hace un recorrido que comienza en el siglo XIX, continúa con el periodo de entre  guerras y finaliza con la postguerra y la vuelta de las libertades.

Ilustraciones del periodo de entre guerras. / Fotografía: Míriam Fernández.
Ilustraciones del periodo de entre guerras. / Fotografía: Míriam Fernández.

Durante la II República y la Guerra Civil, aparecieron nuevas revistas que incluían chistes, como por ejemplo ‘El Sol’, ‘Gracia y Justicia’ o ‘Estampa’. En 1931 aparece ‘La Traca’, que se caracterizaba por publicar caricaturas contra el rey Alfonso XIII y la burguesía. Al llegar la postguerra no aparecieron muchas publicaciones nuevas, ya que muchos humoristas tuvieron que exiliarse. Algunos valientes se atrevieron a emprender un proyecto periodístico, como es el caso de ‘La Codorniz’, de la mano de humoristas como Mihura, Tono, Neville, Julio Camba, Gómez de la Serna y Gila, entre otros.

Al llegar la Restauración, llegó también una época magnífica para la prensa satírica republicana, anarquista y socialista. Nacieron revistas como ‘Madrid Cómico’ en la que en su portada siempre aparecía un escritor de la época. Aparecieron también ‘El Cencerro’, ‘La Tramontana’, ‘El Centro’ y en 1892 publicaciones tan famosas como ‘La Caricatura’. Pintores tan ilustres como Picasso, colaboraron en revistas como ‘El Gato Negro’. Con la entrada del siglo XX, muchos periódicos como ‘El Liberal’, ‘El Debate’ o ‘El Heraldo de Madrid’ incluyeron tiras cómicas en sus páginas y aparecieron tarjetas postales con caricaturas políticas.

La exposición continúa con los felices años veinte, la época de esplendor total para la prensa satírica. Aparecieron varias publicaciones nuevas de la mano de auténticos profesionales, como son ‘Buen Humor’ (1921), ‘Gutiérrez’, creada por K-Hito en mitad de la dictadura de Primo de Rivera, ‘Muchas Gracias’, ‘Papitu’ y ‘Pakitu’.

Ilustraciones del final de la exposición. / Fotografía: Míriam Fernández.
Ilustraciones del final de la exposición. / Fotografía: Míriam Fernández.

Y volvieron las libertades, así finaliza la exposición. Con la muerte de Franco, se reestablecen las libertades, surgen diversas publicaciones de humor político pero también mueren otras tantas como ‘La Codorniz’. De las que surgieron destaca ‘El Papus’ que nació en Barcelona y ‘El Jueves’, que perdura hoy en día. También aparecieron suplementos de periódicos y revistas en esta época, como ‘Humor de El Imparcial’, ‘Sal y Pimienta’ y en los años ochenta o ‘Al Loro’ por ABC. Con la llegada de la democracia, estas publicaciones sufrieron un declive y aparecieron parodias sobre las publicaciones de sucesos, claro ejemplo de ello es El Mundo Today ya en el siglo XXI.

El sendero de la historia pasada está escrito e ilustrado en esta exposición, no dejen de visitar la historia desde un ángulo distinto y divertido. Vayan, viajen a través de la historia y déjense llevar por ella de la mano del humor.

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