ALBERTO DOMINGO SÁEZ  |  Fotografía: Ainhoa de la Huerga  |

La brecha salarial de género es un tema un tanto controvertido. Se llama así a la diferencia que existe de media entre los ingresos brutos por hora de mujeres y hombres. Esta cuestión también tiene un Día Internacional, el 22 de Febrero. Tanto hombres como mujeres gozan, sobre el papel, de los mismos derechos, pero a veces es algo que depende del puesto de trabajo, por lo que se altera. El lugar que uno ocupa dentro de una empresa suele dictaminar el salario que cobra. 

El Día de la Igualdad Salarial se celebra en España desde 2010. Lo aprobó la Comisión de Igualdad del Senado y la Secretaría del Estado de Igualdad y contra la Violencia del Género. Pretende poner de manifiesto las diferencias salariales de género, sin olvidarse de considerar el salario por hora y la distinción del tipo de jornada. Las mujeres cobran 11,9 euros por hora en un puesto de trabajo a tiempo completo. Los hombres, en las mismas circunstancias, ganan noventa céntimos más. Es decir, el sueldo de ellas alcanza el 93,3% del de ellos. En un puesto a tiempo parcial, el mismo porcentaje se sitúa en 87,4%.

Es cierto que, según en lo que se trabaje, se puede ganar más o menos dinero. Algunos sectores políticos afirman que la mujer, por el mero hecho de ser mujer, cobra menos que un hombre. En gran medida depende de diferentes representaciones de ambos géneros en los diferentes sectores económicos. Por ejemplo, la oferta de empleo femenino muchas veces está condicionada la vida familiar. Es decir, es frecuente que haya muchas mujeres en empleos a tiempo parcial para ocuparse de otras labores, como cuidar de niños o adultos dependientes. 

Sin duda, la brecha salarial, más allá del género del trabajador, está condicionada por una serie de factores más genéricos, como sociales, legales o económicos. Proviene de la desigualdad en materia de educación y oportunidades que hombres y mujeres han recibido. Se refleja en la cotización a la Seguridad Social y, por ende, en las prestaciones sociales que ha percibido a lo largo de su vida, como el desempleo o la incapacidad temporal. A pesar de lo injusto que esto resulte, por desgracia, parece que aún le quedan años de vida. Los técnicos de Hacienda aseguran que aún quedan 121 años para que, en España, llegue a su fin.

Compartir