Un paseo por la exposición “El cielo de España. Los voluntarios autríacos en las Brigadas Internacionales”

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LAURA GARCÍA BORGES  | Fotografías: Gloria Martínez González |

Tres, seis, nueve, doce, quince. Quince vitrinas esparcidas a lo largo y ancho del vestíbulo principal de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid compilan fotografías, objetos y documentos originales sobre los voluntarios austriacos en las Brigadas Internacionales.

El recorrido empieza con fotos y documentos del taxista y cerrajero Max Stern. Hay una foto que llama la atención entre las demás, el austriaco posa junto a sus compañeros del segundo batallón de liberación delante del Palacio Imperial de Hofburg de Viena, en 1945. Un documento en la esquina inferior derecha de la vitrina nos revela que Stern recibió la insignia por méritos a favor de la liberación de Austria en septiembre de 1978.

La segunda vitrina está dedicada a Leopold Spira y Leopold Stand. Entre sus imágenes en blanco y negro, mis ojos se dirigen hacia una tarjeta que lleva la bandera republicana en un lateral y que dice “Dedicado a vosotros queridos niños españoles por vuestros hermanos austriacos de las Brigadas Internacionales que nunca os olvidarán. ¡Pensad que estáis al servicio de vuestra heroica República! Pensad que, en cada momento, por cada hecho habéis de luchar para poder volver bien pronto a vuestro suelo natal liberado y feliz. Gurs, 19 de julio de 1939. Campo de concentración”.

Imágenes sobre el campo de concentración de Djelfa, ubicado en Argelia, tampoco no nos dejan indiferentes. En una de ellas vemos a un grupo de varios hombres que componían una banda de música recluida que habría sido bautizada como Schmalzbrotmusikanken (músicos de pan con manteca) ya que actuaban a cambio de alimentos. En otra de ellas aparece Johann Hert, quien, recién liberado, repara bicicletas para regresar a Austria.

Sin embargo, en la quinta vitrina se encuentra una historia nos hace ver la crudeza de las guerras. Rudolf Friemel fue un combatiente de la resistencia austriaca y fue el único recluso al que se le permitió casarse en el campo de concentración de Auschwitz. Entre los recuerdos de la vida de Friemel se encuentra una tarjeta de felicitación de boda firmada por “Los compañeros de infortunio del Comando de trabajo SS-Parque Móvil”. Junto a las fotos con su mujer Margarita Ferrer Rey y su hijo Eduardo y a otras de identificación hechas por la Gestapo, se encuentra una carta dirigida a su hijo y fechada el 6 de diciembre de 1944 y que comienza así “Palabras a mi hijo, tal vez las últimas. Eduardo, mi hijo, joven eres y todavía no sabes nada de las penas de la vida. Feliz eres así, pero eso no dura mucho…” En ella, anima a su hijo a seguir su lucha y a querer y cuidar a su madre.

Carta de Rudolf Friemel dirigida a su hijo Eduardo. Fotografía: Gloria Martínez González.
Tarjeta de felicitación de compromiso para Rudolf Friemel y Margarita Ferrer Rey. Fotografía: Gloria Martínez González

El paseo por la historia que nos deja la exposición de la Fundación Pablo Iglesias, con imágenes cedidas por el fondo Spanienarchiv y del Fotoarchiv del Dokumentationsarchiv des österreichischen Widerstandes de Viena, nos recuerda la incansable lucha a la que se enfrentaron los austríacos en las Brigadas Internacionales por su promesa de combatir el fascismo que en ese entonces asolaba una buena parte del continente europeo.

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