Cuatro vidas en 30 segundos

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DUNIA ETURA

Fotografía: Pixabay

Martes 6 de octubre de 2015, se me atraganta la comida al observar con estupor cómo en el informativo de Antena 3 televisión se concede una cobertura de 30 segundos para hablar de las cuatro mujeres que han sido asesinadas a manos de sus ex parejas, en apenas 24 horas, en nuestro país. Y lo peor es que no cambiaría mucho la situación si hubiera estado viendo cualquier otra cadena.

Me ofendo y me pregunto por qué. Quizás me ofenda porque dan más cobertura –mucha más- a un exvicepresidente ladrón, que llega con tiempo suficiente al juzgado para que nadie le pueda increpar, o a la ausencia de un eurodiputado con coleta, que no está en su sitio cuando le toca intervenir en el Parlamento, o a las disputas entre entrenador y jugador de un equipo im-por-tan-tí-si-mo por un fallo que acabó en penalti. Está claro que cualquiera de estas o de las, más o menos, 30 noticias restantes que conformaron el informativo son más relevantes, importantes y destacadas que el asesinato de otras cuatro mujeres más a manos de quienes habían sido su familia.

Decía Chomsky que, para que la democracia del espectador funcione correctamente y el “rebaño desconcertado no brame ni pisotee”, es necesario movilizar a la opinión pública a favor de conceptos vacíos de contenido, como ocurrió con la ya célebre frase “apoyad a nuestras tropas”. Los medios de comunicación, y los periodistas, tenemos esa capacidad, podemos hacer creer a la gente que existen temas determinantes, que no lo son tanto o que algunos de ellos no son lo suficientemente importantes o decisivos, por ese motivo les otorgamos, en el mejor de los casos, 30 segundos o un breve en las páginas interiores, depende de lo mucho o poco cargada que vaya la escaleta ese día.

Dar relevancia a cuestiones que no la tienen o silenciar otras, que además son el terrible reflejo de una sociedad enferma, es mentir, es deshonesto con los ciudadanos que acuden a los medios de comunicación, confiados en que les proporcionaran los hechos más relevantes, y se aleja –mucho- de las cinco funciones que debemos cumplir según la teoría de la responsabilidad social de los medios:

1. Hacer un relato comprensivo y real de los acontecimientos diarios con contexto y sentido.
2. Servir de foro para el intercambio de comentarios y críticas.
3. Proyectar la visión de la realidad de los grupos relevantes en la sociedad.
4. Presentar y explicar las metas y valores de la sociedad.
5. Garantizar el acceso pleno a la información relevante del día.

Esas cuatro mujeres asesinadas, no muertas, eran hijas, madres, hermanas, primas, tías, cuñadas… no números, ni estadísticas, ni “vecinas normales”, igual que las 800 asesinadas en los últimos doce años, a las que pocas veces han puesto nombre y cara. Es necesario humanizar a las víctimas, presentarlas en su totalidad, no solo como “muertas” a manos de sus parejas; de este modo, se nos hará mucho más difícil olvidarlas y perdonarnos como sociedad nuestra actitud, en ocasiones, muy laxa ante esta barbarie.

Quizás nos falte un poco de esa responsabilidad social a la que antes aludíamos, y un mucho de empatía, para que estas mujeres no se conviertan en eso, en un número más que aumenta unas estadísticas que se empeñan, por desgracia, en acrecentarse sin que perturbe a casi nadie. Y la verdad es que ayudar a que esto cambie se antoja un tanto difícil si tan solo contamos con 30 segundos de cortesía.

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Dunia Etura es Licenciada en Periodismo y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Valladolid y máster en Investigación de la Comunicación como Agente Histórico-Social de la misma universidad.

Ha desarrollado su carrera profesional en diversos medios de comunicación como en TVE o Punto Radio, también tiene experiencia en comunicación corporativa gracias a su paso por el departamento de comunicación del Centro Tecnológico CARTIF.

Actualmente es profesora asociada en el área de Periodismo de la Universidad de Valladolid, labor que compagina con la realización de su tesis doctoral sobre la mujer como en TVE durante la Transición Española.

Ha realizado investigaciones sobre el tratamiento informativo de la violencia de género y sobre narrativa en series de televisión.

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[Este artículo fue publicado en El Tintero el 19 de octubre de 2015]

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