ALEJANDRO LOSADA FERNÁNDEZ  |  Fotografías: Alejandro Losada Fernández  |

La periodista y librera Tamara Crespo fue la segunda invitada de “Mujeres en conflicto”, un ciclo de conferencias que se desarrolla los miércoles en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho. En su intervención, llamada “Reporteras en conflicto: la deuda con las pioneras y experiencias personales”, quiso ensalzar a importantes mujeres periodistas, cuyos nombres apenas son familiares o directamente desconocidos para el público, como consecuencia de la invisibilización de la mujer a lo largo de la historia.

En la primera parte de la conferencia, Tamara Crespo ensalzó la figura de personajes como Carmen de Burgos, “probablemente la más famosa”; o de María Luz Morales, “la primera mujer en dirigir un periódico de ámbito nacional: La Vanguardia”.  La lista continuó con Francisca de Aculodi, quien “fundó y dirigió Noticias principales y verdaderas”; Sofía Casanova, la “primera corresponsal en un país extranjero” y que llegó a hablar en español, inglés, polaco, francés, italiano y ruso; y Josefina Carabias, que fue “corresponsal en Estados Unidos y España”. Otras mujeres, como Patrocinio de Biedma, Emma Calderón, Teresa de Escoriaza y Luisa Carnés, también fueron destacadas.

Algunas de estas periodistas tuvieron que utilizar seudónimos masculinos para poder publicar sus relatos. Un ejemplo fue el de Teresa de Escoriaza, que tuvo que recurrir al nombre de Félix de Haro. Además, Tamara Crespo criticó que no exista ningún premio con nombre de mujer que sirva para galardonar “tanto a hombres como mujeres”. Para ella, fue una “sorpresa” encontrar a “estas mujeres que lo tuvieron muy difícil”.

“FUE UNA SORPRESA ENCONTRAR A ESTAS MUJERES QUE LO TUVIERON MUY DIFÍCIL”

Tamara Crespo, a pesar de haber trabajado en Ecuador, Marruecos y Palestina, ha desarrollado casi toda su carrera en España. Por ello, la segunda mitad de su intervención se centró en su experiencia profesional en lugares como el País Vasco, Valladolid y Ceuta, un periodismo local “muy necesario y muy digno”. La periodista contó que en la redacción a los redactores jóvenes les decía que “si no eres capaz de ver las historias que tienes cerca, no vas a ser capaz de ver las de Afganistán, aunque sea más espectacular”.

El periodismo local, además, tiene una ventaja, ya que “estás en contacto directo con la gente a la que te diriges”. Su trabajo es el “menos reconocido”, aseguró Tamara Crespo, aunque “no llevar detrás el nombre de un medio importante” es uno de los méritos del periodista local. También quiso recordar a aquellos periodistas asesinados, que, en su mayoría, “son de ámbito local o como mucho nacional”.

En el País Vasco, tuvo que vivir con la violencia e informar de ella: “En los años en los que empecé, había mucha aversión”, señaló. Esta situación, prolongada en el tiempo, provocó que “muchos colegas” hayan sufrido “estrés postraumático o lo han tenido que dejar”. En el caso de Tamara Crespo, las amenazas de muerte las ha visto “muy de cerca”, puesto que primero afectaban a militares y policías, para después ampliarse a los concejales y, finalmente, a “cualquier periodista de medios nacionales”. El motivo era que los terroristas los identificaban como trabajadores “para el Interior (en referencia al Ministerio del Interior)”. Y Tamara Crespo, en aquel momento, se encontraba en El Mundo.

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De izquierda a derecha: Tamara Crespo, Lydia Alonso y Fidel Raso.

Ha vivido muy pocos casos machistas, “anecdóticos”, en palabras de la periodista. Uno de ellos se produjo mientras un compañero y ella estaban cubriendo un juicio. Se les acercó el diputado de Agricultura de Vizcaya y, dirigiéndose a ella, le preguntó: “Bueno, bonita, ¿tú ya sabes coser?”.

Después de su paso por Valladolid, se fue a Ceuta, en concreto, a El Faro de Ceuta, “a empezar de cero”. “Ceuta y Melilla son las dos ciudades más distintas que puedes encontrar en España”, y son las “dos únicas ciudades europeas en África”. De su trabajo en Ceuta recuerda el último asesinato que cubrió de “un presunto capo de la droga”, que durante las fiestas patronales recibió “un tiro en la calle”.

Estas dos ciudades reciben cada año a miles de personas que intentan llegar a España. Durante ese camino entre sus lugares de origen y Europa las mujeres “sufrían violaciones”, y “las embarazadas saltaban la valla”.

En los últimos años, ha vivido la violencia del terrorismo yihadista. Recordó las “lindeces” que un imán de una mezquita, en un evento retransmitido por la televisión pública de Ceuta, dedicó a las mujeres: “La mujer perfumada es una fornicadora” y “La mujer no se puede depilar el entrecejo porque ha nacido así”.

También habló de la brecha salarial, de la que afirmó no saber que “me hayan pagado menos por ser mujer”. Tamara Crespo indicó que tanto los hombres como las mujeres están “mal pagados” y criticó que haya muy pocas mujeres en “puestos de responsabilidad en los medios”, a pesar de que “somos muchas mujeres periodistas”. “Eso es algo que hay que mejorar”, señaló. Y lanzó un mensaje al público: “Hay que exigir y valorar la información que recibimos”.

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