Sonrisa erasmus tras la mascarilla

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INÉS MODRÓN LECUE  |  Fotografía: Valeria Veiga  |

Nuevos horizontes, culturas diferentes y amistades por todo el mundo. El Erasmus es una de las experiencias universitarias más ansiadas por muchos. Las esperanzas de embarcarse en esta aventura se truncaron para algunos por la situación epidemiológica. Sin embargo, otros afortunados han podido emprender su viaje, aunque en condiciones muy particulares. Es el caso de Valeria Veiga, alumna de 3º de Periodismo, que este curso estudia en la Universidad de Oporto. Además de enfrentarse a los retos propios de este cambio, ha vivido en primera persona lo que es enfermar de coronavirus en un país ajeno.

Pregunta: ¿Es muy diferente la situación que se vive en Portugal a la de España?

Respuesta: Creo que no es muy diferente, pero la conciencia de las personas sí está totalmente cambiada. Desde que llegué el 15 de septiembre de 2020 ha ido creciendo mucho más el miedo, imagino que como en España. No estaban tan alerta.  Cuando llegué nadie llevaba mascarilla en la calle ni en el aeropuerto, tampoco en los taxis. Creo que el miedo es totalmente distinto al que pueden tener otros países.

P: ¿Entonces, no cree que la conciencia acerca de este problema sea igual en ambos países?

R: Aquí están mucho menos concienciados. La carga de contagio que han tenido no ha sido la misma, las normas son totalmente distintas. Creo que les falta todavía bastante. España, aun teniendo escasos recursos en algunas cosas del tema sanitario, va por delante en pensamiento y comportamiento cívico.

P: ¿Cómo es la docencia que recibe en su universidad de destino?

R: Yo pensaba que iba a ser totalmente distinta. Pensaba que iba a ser como todo el mundo habla del Erasmus, algo más light, muchísimo más leve respecto a la carga de trabajo. Creo que me he equivocado en eso, no sé si será por el plan de estudios online. Tampoco se compaginan muy bien entre universidades de origen y destino con las asignaturas. Eso es algo que me encantaría destacar. A día de hoy, sigo tramitando papeles, asignaturas, convalidaciones… Es una barbaridad que la coordinación sea tan nefasta. Es imposible hablar con todo el mundo y conseguir firmas para gestionar el papeleo. Conozco gente que no se ha ido de Erasmus precisamente por eso.

Como decía antes, la carga de trabajo es densa, con muchos proyectos y prácticas. Se agradece que estén pendientes de ti. Normalmente, a los alumnos Erasmus se les deja bastante apartados. Eso es complicado, porque estás en un lugar nuevo donde no hablan tu mismo idioma. Aunque seamos países vecinos, siempre sientes un poco de rechazo. Pero, por esa parte, los profesores son muy comprensivos y nos permiten entregar los trabajos en castellano o en inglés. Creo que el plan online no es el mejor pero la atención sí es bastante cercana.

P: ¿Está pendiente del desarrollo de la pandemia en España?

R: Intento estarlo porque hablo con mi familia y amigos cada día y sé que el miedo ahora mismo es bastante grande. Sobre todo, la incertidumbre de que cambie todo día sí y día también. A veces cuando estás en otro país te evades de ello, pero por supuesto que intento estar informada.

P: ¿Cómo fue sobrellevar el contagio en otro país?

R: Yo me contagié de COVID-19 las primeras semanas de octubre. Fueron más o menos unos 18 días encerrada. Estando de Erasmus, yo creo que a nadie le hace gracia. Fue algo duro, aunque no quise transmitírselo a mis familiares y amigos. Fue duro llevarlo no por tener síntomas graves, porque no tuve mucho más que fiebre y dolor de garganta. No estuve tan grave como otras personas, con síntomas que causaran problemas en mi salud, pero sí es duro porque te ves en otro país, con personas a las que conoces de apenas un mes. No sé muy bien por qué, pero te sientes incluso culpable de contagiarte por si has estado en algún sitio o has hecho algo que no debías. Lo llevé bien, pero ha sido una situación dura.

P: ¿En algún momento, durante el confinamiento o el verano, temió que su Erasmus no pudiera llevarse a cabo?

R: No tenía miedo porque no estaba para nada ilusionada con mi erasmus, de hecho, pensaba que no se haría. Dije: ‘yo lo he echado, estoy informada de lo que va pasando’. Pero era tal la desilusión y despreocupación que tenía, que no tenía miedo. Pensaba que, si tenía que quedarme en mi universidad de España, lo haría sin ningún problema. De hecho, tuve más miedo de irme que de no irme.

P: ¿Qué fue lo que le impulsó a marcharse de Erasmus pese a las circunstancias?

R: A día de hoy, no estoy segura. Creo que fue porque todo el mundo dice que el Erasmus es increíble, pero yo estaba pensando que cómo iba a serlo en esta situación. Pero bueno, yo creo que era el momento. El año que viene quería hacer las prácticas y vivir en España. Pensaba: ‘que sea lo que tenga que ser y si tengo que volver, pues una experiencia que me llevo’. Sí que tenía ganas de irme y conocer otro país y su forma de vida.

P: ¿En qué medida cree que sería diferente esta estancia si no existiera la pandemia?

R: Creo que en absolutamente todo. Las relaciones sociales hubieran cambiado totalmente. Ahora mismo, nos juntamos con grupos muy reducidos, muy pequeñitos. Creo que un Erasmus es conocer y conocer a más gente. En cada ciudad de Erasmus existe una asociación, ASN, que organiza grandes quedadas, viajes y excursiones para relacionarte con gente que no sea ni de tu país de origen ni del de destino. Yo, de momento, apenas he conocido gente que no sea española, al tener que estar en grupos tan reducidos. La situación sí que da pena, es un Erasmus totalmente distinto a lo que es un Erasmus. Además, la mayoría de clases son online. He visitado la universidad literalmente tres veces. La dificultad para relacionarse es lo que peor llevo. A pesar de todo, agradezco que me hayan dejado venir y que no compliquen tanto las cosas académicas.