PABLO NICOLÁS CABRERA PÉREZ  |  Fotografías: Ignacio Repilado Mayorga  |

Hace años que la práctica de skate en todo el mundo se expande, cada vez es más normal ver a personas de todas las edades montadas en una tabla con cuatro ruedas. Pese a ello, este deporte se sigue viendo en muchos lugares como un acto ilegal, lo que hace que la situación del skate en la ciudad esté llena de prejuicios.

Los denominados skaters en Valladolid ya manifestaron la mala situación en varias ocasiones. Apenas pueden patinar por cualquier zona del centro y el skatepark es muy lejano, lo que llega a ser un problema para los más jóvenes, a los que les cuesta desplazarse hasta el lugar. Patinar en el centro supone enfrentarse a multas de entre 60 y 90 euros, incluso algunas pueden ser mucho mayores.

En muchas de las grandes ciudades europeas, el skate está muchísimo más normalizado. Un ejemplo es Barcelona, donde tienen multitud de espacios públicos, además se les permite patinar en la plaza del MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona). En ese sentido, Valladolid no avanza, en un artículo para El Norte de Castilla en 2018, llegaron a decir que sufrían un ‘auténtico acoso policial’.

Skater en Plaza Portugalete

Pese a ello, en la ciudad es común pasear por zonas como Portugalete o la Acera de Recoletos, es ahí donde se puede ver a los skaters disfrutando de su tiempo libre. Sus módulos son lo propio del lugar, ya sean bancos, macetas o escaleras, estos las pican, grindan o hacen un flip. Ellos mismos afirman que ‘de igual manera que hay unas canchas de baloncesto podría haber una pequeña zona para el skate‘. Otra queja común son las multas, estas se utilizan teóricamente para sanear el mobiliario urbano que las tablas erosionan. Pese a ello, los propios del lugar afirman que aunque paguen las multas los bancos y bordillos siguen en mal estado. Probablemente este deterioro sea el mayor problema. Por parte de los vecinos, no existen quejas hacia los skates, no lo ven en general como algo ruidoso o molesto.

Hace aproximadamente un año existía una organización que defendía a los patinadores de Valladolid, Vallapatín. En su web subían contenido relacionado con el mundo del skate. También organizaban algunos torneos o publicaban información de otros que ocurrían en toda España. Manuel Castellano, el responsable de la plataforma, afirmó en una entrevista para Europa Press que ‘Valladolid es una ciudad perfecta para patinar en la calle’. Por lo general, el colectivo skater reclama zonas en el centro en las que poder practicar esta actividad. Un claro ejemplo dentro de Castilla y León es Salamanca, lugar donde la cultura ‘skater’ está mucho más desarrollada. Allí ya no solo se les permite patinar en una plaza cercana al río, además el ayuntamiento ha llegado a escuchar sus reclamos y los apoyan construyendo módulos necesarios para su correcto uso.

La ciudad tiene buenos lugares para disfrutar y un buen ambiente entre el sector del skate. Pero cuenta con una pésima regulación y cobertura con las grandes instituciones. A este deporte lo engloban los prejuicios, ya no solo de su peligrosidad sino de la arraigada idea de que los que patinan son vándalos o dicho de otra manera, macarras. Se debería dar más voz al skate, además de medios y aprender de otras grandes ciudades para que la situación mejore y exista un equilibrio entre los ciudadanos, las autoridades y el deporte del skate. Es posible que ésta sea una de las claves para que Valladolid se convierta en una ciudad moderna, al estilo de Barcelona, Madrid o Valencia.

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