Si uno se fijase más…

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RUBÉN VEGA   |  Fotografía: Beatriz Castañeda

Si uno se fijase en los detalles que se prestan delante de sus ojos en cada momento de su vida sabría muchas cosas más. A veces uno camina por ahí. Muchas de esas veces camina a diario por una misma calle o por un mismo lugar. Y por eso mismo no presta atención a lo que hay delante de sus ojos. La vista no es testigo ocular de lo que verdaderamente ocurre. Mientras el cerebro juega a recordar momentos y circunstancias alejadas en el tiempo y momento, luego ocurre un: “¡ay va!, si en esta calle por la que siempre paseo hay un museo”. La biblioteca Reina Sofía recoge una realidad apartada y oculta. ¿Te animas a conocerla?

Muchos usuarios (en concreto, 50343 registrados) acuden al año a la Biblioteca Reina Sofía, uno de los catorce enclaves del servicio de bibliotecas de la Universidad de Valladolid (BUVa). Con la entrada en el año 2017, la biblioteca ha cumplido 29 años desde su fundación en 1988. Aunque hay más historia detrás: desde 1703 hasta 1935 la edificación sirvió como cárcel, hasta que sus penosas condiciones provocaron su cierre. No definitivamente, porque se reabriría debido al exceso de presos (sobre todo del bando republicano) tras la guerra civil. Cuando su función carcelaria era ya inútil se abandonó el edificio y fue un pedazo de terreno urbano sin utilidad alguna hasta que la universidad de Valladolid lo compró, lo reedificó y lo transformó en lo que hoy se conoce. En el siguiente enlace puede verse un recorte escaneado de El Norte de Castilla, sobre la apertura de la biblioteca en octubre del 95. ¿Quieres conocer más sobre Reina Sofía?

Muy lejos de ser la cárcel de Chancillería, la biblioteca cuenta con dos plantas dedicadas al estudio con 252 mesas, cada una de ellas provista de sus correspondientes lámparas fluorescentes -para facilitar la labor del visitante en situaciones de baja visibilidad- y también con enchufes. Pero más allá de dar cobijo a cualquier persona que busque un lugar para concentrarse y de facilitar un sistema de prestación de libros, organiza actividades donde la cultura es la principal protagonista: ya conmemoró en su día la muerte de uno de los más ilustres paisanos de la historia española, Don Miguel de Cervantes. Y en diciembre del año pasado inauguró una exposición de poesía visual marcada por la asistencia de los propios literatos y poetas creadores; InformaUVa resumió la velada y explicó el significado de las mejores obras expuestas.

Pero, ¿cuál es el objeto de este reportaje? Mostrar y dar a conocer otra exposición. Pero no caduca. Se halla en una de esas salitas ocultas -porque hay más de una- que no todo el mundo conoce. Esa exposición tiene una particularidad y diferencia respecto a muchas de las charlas y eventos que se celebran allí: esta no tiene caducidad, no se mueve nunca de lugar. Carmen de Miguel Murado, directora y ‘community manager’ de la biblioteca, da alguna pista sobre ello en el siguiente vídeo.

En esa pequeña exposición se reunen 13 diarios del siglo XIX, la mayoría españoles, aunque también deja verse The girls own annual (británico) y Journal des Demosielles (francés). Como apunta Murado en la entrevista concertada con InformaUVa, cualquier persona que así lo desee puede recurrir a las publicaciones expuestas. Aunque, según previene Murado, el rasgo en común de la mayoría de personas que muestran interés en su consulta suele ser la docencia; buscan en ellas una información muy concreta para sus líneas de investigación. Estos son los diarios españoles del siglo XIX que pueden visitarse en la biblioteca Reina Sofía: El buñuelo, Revista cómica, Los modiles, La avispa, Madrid cómico, El centro: periódico carlista, Intransigente, La hormiga de oro, La Lidia: revista semanal ilustrada, The Kon leche: periódico satírico, El Tupe: político satírico, Satanas y Madrid político. En la sala contigua puede observarse un pequeño expositor que contiene más publicaciones.

¿Y por qué tanto enfásis en dar a conocer las obras de cada periodo de nuestra historia? Tal vez resulte redundante anotarlo, pero todo signo, archivo, documento, utensilio, objeto o figura del pasado es una pincelada de lo que somos hoy como sociedad y como raza humana. Es un antecedente que en ocasiones puede explicar cómo es todo hoy y por qué funciona como funciona. De dónde viene la corrupción, por ejemplo. Reina Sofía agrupa, expone e incluso presta piezas del periodismo que nos previno. Dos siglos en publicaciones que configuran el presente. Y es que los medios de comunicación siempre fueron un reflejo de una sociedad, o de una parte de ella; para bien o para mal.

Pinceladas a la historia de la comunicación

En el siglo XIX el periodismo era meramente propagandístico. En España los medios de comunicación eran propiedad del poder en un país cuya economía dependía fundamentalmente de la agricultura de secano. Los agricultores eran fundamentalmente analfabetos. En esa etapa convive con el poder una nueva clase social, culta, con propiedades, pero sin reconocimiento social: la burguesía. A su vez, nace en esta etapa un modelo de escritura costumbrista. En él el escritor describe las acciones cotidianas del comportamiento de la urbe. Se desarrollará en el XX con Maruja Torres y con Francisco Umbral. En esa forma de crear contenidos, se describe dentro de unos límites, pues los gobiernos tenían la autoridad para censurar las publicaciones que consideraran inoportunas. He ahí una de las razones del gran uso de los pseudónimos a la hora de públicar. Nos encontramos en este periodo a destacados escritores como Larra (y su eterno “Vuelva usted mañana“), Mesoneros RomanosEstébanez Calderón o Manuel Breton; sin olvidarse de la que se considera la primera periodista: Beatriz Cienfuegos.

Las periocidades, entonces, brillaban por su ausencia. No se mantenía un flujo regular de publicaciones, tal y como lo conocemos hoy. En este enlace puede descargarse un documento del EGM en el que se pueden ver las distintas revistas, diarios y suplementos españoles (páginas 8 a 10). En el XIX si existía la periocidad era muy discontinua. Pero con la invención del telégrafo en 1837 por Samuel F.B Morse esas periocidades se acortarían cada vez más.

Más tarde con el estallido de la primera guerra mundial surgiría un periodismo informativo y se generalizarían las llamadas 5W,s (responder en el relato a las cuestiones de qué, quién, cómo, dónde y porque o para qué).  Surge este periodismo ante la necesidad de los ciudadanos de manternerse informados del acontocer del su país en la gran guerra. España aunque fuese neutral en el conflicto internacional conformó dos bandos bien diferenciados (aliadófilos y germanófilos). Y la prensa influyó en esa división de ideologías. Y aunque el periodismo informativo se convirtiera en la mejor praxis del oficio, el ideológico seguiría furulando -aunque más camuflado y no tan directo- en las páginas de información de los diarios.

El siglo XX está caracterizado por la incursión de nuevas tecnologías que cambiarían el devenir de la historia: desde la radio, hasta la televisión y los primeros pasos que dio internet. Surge también un periodismo explicativo e interpretativo -como el que deja verse en este reportaje- que busca ahondar en la realidad y enseñar sus distintos matices para llegar a una tesis, a una reflexón profunda.

El periodismo sigue sin ser independiente en muchos casos y encauza la información en función de sus intereses. Por ejemplo, durante la guerra Goebles, ministro de comunicación, mantiene a su público engañado a través de la radio y los sumerge en una utopía hasta que los ciudadanos presencian, casi por sorpresa, la invasión de Berlín por parte del bando de los aliados. Pero sin irnos tan lejos, las encuestas actuales del CIS hablan por sí solas y es que la confianza del público en los medios españoles no llega al aprobado. 

Fuente del gráfico: 20 minutos según datos del CIS.

Los documentos expuestos sirven para conocer la historia de España: los altercados de Barcelona en 1907, el bipartidismo (el de antes), el dictatorialismo fallido de Primo de Rivera y el acertado de Franco, su consecuente transición y la instauración de la democracia, e incluso la construcción del estadio San Mamés en 1913, o la posición de España ante conflictos internacionales. Y los medios y los textos construidos por periodistas y escritores, y palabras pronunciadas  más tarde por locutores y presentadores son el canal y la vía para hacer llegar la información. Una información de la que hasta el más pasivo forma parte. Si uno se fijase más, habría tantas cosas a las que prestar atención.

 

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