Los secretos de la comunidad mudéjar

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SANDRA DONDA MERINO  |  Fotografías: Sandra Donda

El Salón de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid, acoge, entre el 22 y el 24 de febrero, el Congreso Internacional “Hombres, mujeres y credos. Usos y abusos de la religión en la Baja Edad Media peninsular. (c.1300-1500)”, organizado por el Instituto Universitario de Historia Simancas, la Sociedad Española de Estudios Medievales, la revista de historia Erasmo, y, el Ayuntamiento de Valladolid.

La tercera sesión, “Construcciones materiales e inmateriales”, protagonizaba la mañana del jueves 23 de febrero, con un total de tres ponencias. A las 9:00, daba comienzo la sesión, con la intervención de Luis Araus Ballesteros, profesor de historia en la Universidad de Valladolid, que presentaba “Los oficios de la construcción: un medio de integración de la minoría mudéjar en la sociedad castellana”. Le sucedía, tras un descanso de treinta minutos, Clara Almagro Vidal, doctora por la Universidad de Granada, con “Lugares de memoria: pervivencias religiosas y culturales entre los moriscos del Campo de Calatrava”. Raquel Torres Jiménez, profesora de la Universidad de Castilla-La Macha, era la encargada de concluir las ponencias y, preceder el debate final, con “El templo vestido”, La configuración del espacio sagrado para el culto en la Castilla rural (siglos XV-XVI)”.

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Los ponentes en la sesión del jueves | Fotografía: Sandra Donda

Clara Almagro, doctora y profesora por la Universidad de Granada, actualmente desarrolla una beca postdoctorado en la Universidad Konstanz, Alemania. Su concisa conferencia de treinta minutos de duración, “Lugares de memoria: pervivencias religiosas y culturales entre los moriscos del Campo de Calatrava”, condensó el estilo de vida y curiosidades de la comunidad mudéjar, moriscos tras el Decreto de Conversión de 1502, de la España de la Baja Edad Media. Almagro declaraba que pretendía analizar las transformaciones que se habían producido sobre los elementos que eran parte de la antigua comunidad mudéjar después de 1502, y, observar “en qué medida y qué forma esos espacios y usos, que estaban ligados a sus espacios y que eran importantes para las comunidades mudéjares, recibieron tras el decreto de conversión y cómo estuvieron afectados por esos cambios”.

Con el estudio, que tiene como objeto de análisis la localidad de Daimiel, Ciudad Real, se remontaba a la fecha del Decreto de Conversión, 1502, y, sus efectos en la población, pues, con este se clausuraba a su vez todo lugar de culto al Islam. La mezquita del pueblo fue la primera en ser tapiada, convertida años después, en la Ermita de San Juan. Con esta reutilización, la doctora señalaba que “perduró el poder sagrado del lugar, pero, se transformó su significado”. Las viviendas de los moriscos pasaron a convertirse en los nuevos lugares de culto al Islam, bajo la clandestinidad, y, con un número más reducido de fieles. La ponente destacaba, por último, el papel fundamental de la mujer en la transmisión de costumbres, especialmente en la gastronómica, pues era la encargada de las limitaciones dietéticas.

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Raquel Torres durante la tercera sesión del Congreso. | Fotografía: Sandra Donda

Raquel Torres, doctora de Historia Medieval por la Universidad Complutense de Madrid, profesora de la Universidad de Castilla-La Macha y, segunda ponente de la sesión, protagonizaba “El templo vestido”, La configuración del espacio sagrado para el culto en la Castilla rural (siglos XV-XVI)”, que, tenía por objeto “comprender la vivencia del culto litúrgico por parte del pueblo y, en definitiva, su religiosidad a partir de su relación con el espacio sagrado”, afirmaba.

El análisis ha tenido como fuentes un total de 46 iglesias parroquiales, situadas en 42 villas, y, datadas de entre 1471 y 1539, localizadas también en la zona de Calatrava, Ciudad Real. La conferenciante, explicaba y enumeraba como en las visitas se ha realizado un inventario de contenidos, en los que se han estudiado toda clase de piezas textiles y decorativas que adornaban los templos. Altares, frontales y demás elementos ornamentales de las parroquias, estaban recubiertos por tapices y telas, con diferentes colores y motivos acordes al tipo de celebración, que, enriquecían las iglesias de tan modestas estructuras. Gran parte de los elementos decorativos, señalaba, eran aportaciones de los fieles, pues, “tanto feligreses como hidalgos donaban a la Iglesia, en una motivación religiosa de contribuir a la belleza y asegurarse la vida eterna”. Este proceso, era de familiarización de las gentes con el espacio sagrado, pues, aparte de un lugar de culto, lo era también de socialización.

Asistentes y ponentes protagonizaban un debate final, en el que se resolvían diversas cuestiones acerca de los temas tratados y que ponía fin a la tercera sesión del congreso “Construcciones materiales e inmateriales”. Este viernes, los alumnos podrán disfrutar de otra jornada completa de ponencias históricas.

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