Sara Rincón, antigua alumna de la UVa y corresponsal de guerra en Polonia: ‘La objetividad muchas veces nos aleja de la humanidad’

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SOFÍA CASASOLA HERNÁNDEZ  | Imagen: Sara Rincón

Graduada en periodismo por la UVa y con un máster de Periodismo en Televisión Antena3, Sara Rincón (24, Valladolid), se ha convertido recientemente en un rostro habitual de muchas casas gracias a su cobertura de la guerra en Ucrania. Con la nariz roja por el frio, pero con ganas de mostrar la realidad que viven los refugiados, Rincón sabe contrarrestar la falta de experiencia con aptitud y un enfoque humano en una de las peores tragedias que ha vivido Europa desde comienzos de siglo.

Pregunta: ¿Es tu primera experiencia como corresponsal?

Respuesta: Sí y la verdad que jamás pensé que mi primera experiencia como corresponsal iba a ser como corresponsal de guerra, pero estoy muy agradecida. Tengo 24 años y creo que soy de las afortunadas y privilegiadas que pueden venir a cumplir uno de esos sueños que tenemos muchos periodistas.

Soy de las que siempre quieren estar a pie de cañón, con lo que importa. Y para mí lo que importan son las personas que sufren este tipo de conflictos, por eso estoy en el lado de la frontera entre Ucrania y Polonia.

P: Estos días has estado colaborando con LaSexta, Telemundo y Televisa ¿Con cuántos medios trabajas al día? ¿Cómo es tu jornada laboral en este contexto de guerra?

R: Jornada laboral…No existe aquí (se ríe). Bueno, esto es un equipo muy grande y todas las labores – productor, fixer, cámara,…- son fundamentales para que las piezas del engranaje funcionen. Mi equipo de producción que ahora está en Madrid me manda un mensaje con las coberturas que vamos a ir dando cada día.

En Latinoamérica cubro las horas prime time de allí, que son desde las 2:00 de la mañana hasta las 5:30 de la mañana y luego cubro nuestras horas prime time. Entonces… ¿Cuándo descansas? Nunca descansas (bromea).

La información aquí es súper volátil todos los días estás viendo cosas que no te esperabas el día anterior. El trabajo va en función de lo que ocurra aquí. Por el momento tengo muchísimo foco informativo porque estamos recibiendo un montón de refugiados. Es un poco “toma daca” de lo que te pidan y lo que tú puedas ofrecer.

P: Estás en Przemyśl, en la frontera de Polonia con Ucrania y zona que cero de llegada de refugiados. ¿Cómo es el ambiente que se respira en la frontera? ¿Qué es lo que te dice la gente?

Llegué el segundo día después de empezar la guerra. Este campamento eran dos puestos, donde se servía algo de comida caliente y se daban un par de mantas para las personas que habían conseguido cruzar. A 4 de marzo respiramos un ambiente muy diferente al que vivimos ayer. Se empieza a notar el miedo a que no se vaya a conseguir dar ayuda a todas las personas que llegan. Pongo la mano en el fuego de que esto va a terminar colapsando. En 7 días han llegado 625.000 personas, o sea, la mitad de los refugiados están en Polonia. Es una barbaridad. Empezamos a ver a policías y no nos dejan entrar en muchos sitios. Ayer me cortaron directo. Se respira un mal ambiente y no es para otra.

P: ¿Cómo está afectando el frio?

R: Es horrible porque las condiciones meteorológicas no acompañan una situación tan complicada. O sea, estamos hablando de que a las once de la noche rozamos los -6ºC y hay personas que llevan días tratando de cruzar una frontera, es decir, viviendo con ese frío durante las 24 horas al día.

Hace dos días estaba colapsada mentalmente y me puse a llorar porque mi cuerpo me pedía parar, descansar. Si me lo pide a mí, imagínate a estas personas. La situación es muy, muy complicada.

P: Las redes sociales, en concreto Twitter, están siendo el escaparate de la guerra ¿Cómo crees que afectan los bulos, la propaganda y el torrente de imágenes de dudosa procedencia a la cobertura informativa?

R: Las redes sociales son un arma de doble filo. Yo me estoy centrando en la parte social de la guerra, en la parte política no estoy entrando tanto. No es que no me interese, es que no estoy para eso. Lo que sí que me gustaría lanzar aquí, es que en las redes sociales es muy importante informarse por gente fiable. Tú te puedes fijar en mí quizá porque estoy cubriendo esto y porqué estoy aquí en primera línea, pero si buscas informarte de lo que está pasando en España pues a mí no acudas. Mucha gente tiene un periodista o dos de referencia y ya está, pero no todos no sabemos de todo.

P: ¿Consideras que para ser objetivo hace falta ser neutral?

R: Puff…es que el tema de la objetividad yo lo llevo fatal tío. Este tema hay que cogerlo con pinzas. Creo que la objetividad no existe, yo apuesto siempre por la veracidad. Yo no te puedo ser completamente objetiva cuando estoy viendo a tantos niños solos que vienen sin sus madres porque les han dejado aquí, para ponerles a salvo y volver a la guerra. ¿Cómo quieres que yo, como humana, sea objetiva? A mí eso me afecta.

Creo que los periodistas no debemos olvidarnos de que somos humanos, de que tenemos derecho a emocionarnos y a sentirnos mal. La objetividad muchas veces nos aleja de la humanidad. Otra cosa, no es lo mismo hablar desde la perspectiva social que hablar desde la política. Obviamente lo que está haciendo Putin en Ucrania es una barbaridad.

P: Antes has mencionado que hace dos días que habías colapsado emocionalmente. ¿Cómo te ha afectado personalmente vivir una guerra tan de cerca?

R: Pues mira yo en los primeros días – ¡es que parece que llevo aquí un mes! – estaba motivadísima yo solo quería ayudar a la gente, quería contar sus historias, quería luchar porque la verdad saliese, ¡Mirar personas del mundo lo que está ocurriendo!

El tercer día o el cuarto ya me dio la flojera porque yo no dejaba de ver entrar gente, niños pequeñísimos pasando un frio increíble. Yo no hacía más que pensar: ‘¡Ay, por favor, estos niños madre mía! Si yo no aguanto, cómo lo van a aguantar ellos’. Y ahí es donde ya me “peto la patata”.

Emocionalmente peté y me sentía mal porque yo sabía que no podía hacer otra cosa que contar lo que estaba viendo. También había dormido muy poco, estoy durmiendo muy poco aquí, pero es lo que toca ¿no? Al final se sabe sobrellevar porque tienes un equipazo detrás, apoyándote siempre. Es un “todos a una”.

P: Para finalizar, no sé si hay algún otro mensaje más que quieras dejar para nuestros lectores…

R: El único mensaje que quiero que quede un poco firme es que las oportunidades cuando te vienen, tienes que agradecerlas y ser muy humilde. A mí me ofrecieron ir a Ucrania y eso me motivaba muchísimo, no lo voy a negar. O sea ¿cubrir una guerra en primera línea de batalla? ¡vaya gozada! pero con 24 años no estoy preparada emocionalmente, ni periodísticamente hablando. Si tú sientes que no vas a ser leal al periodismo, a la veracidad, es mejor quedarse a un lado y hacer un hueco. Solo así vamos a conseguir un periodismo digno y vamos a conseguir que el periodismo vuelva a renacer y vuelva a ser lo que fue y lo que será. Ser humilde en nuestra profesión es fundamental y saber decir que no a ciertas cosas también es muy importante.