ANA FERNÁNDEZ SERRANO  |  Fotografía: María Ruiz  |

El periodismo tiene un papel fundamental en la sociedad, eso lo sabe muy bien Sara Lovera (Ciudad de México, 1949), periodista y feminista mexicana que, durante sus 47 años de carrera, ha trabajado para conseguir un periodismo justo, de calidad, no sexista y con compromiso social. Columnista, editorialista, docente o corresponsal son muchos de los títulos que se le pueden dar a esta profesional que actualmente es coordinadora regional del Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (SEMLAC), directora de la agencia de noticias SEMMéxico y administradora general de la Casa de los derechos de los periodistas.

Pregunta: Ante una profesional con tanta experiencia, surge una pregunta inevitable, ¿por qué eligió periodismo?

Respuesta: Porque muy joven me di cuenta de que me gustaban los libros, la historia del mundo y me encontré con que una persona que tenía una gran biblioteca era periodista. Tenía 15 años.

P: ¿Cómo cree que ha evolucionado el periodismo desde que empezó en la profesión, hace más de cuarenta años?

R: Hoy tiene mayor influencia, en la medida en que la que puede circular por las redes sociales y las autopistas de la información, pero pienso que el periodismo y los periodistas estamos en crisis porque estamos perdiendo identidad, muchas veces no hay diferencia con aquello de lo que informa la gente y las redes sociales.

P: Como administradora de la Casa de los Derechos de los periodistas, ¿podría contarnos cuál es la labor que hacen?

R: Garantizar que haya recursos para responder a las peticiones y necesidades- a veces materiales, otras de protección legal- de muchos periodistas que están en situaciones difíciles, en lugares dispersos y remotos del país y a los que hay proteger.

P: ¿Cuál considera que es la mayor traba a la que se enfrentan los periodistas en su país, México, al intentar ejercer su profesión?

R: Depende, tiene que ver con su formación académica, con el medio en el que trabajan, la zona del país (no es lo mismo ejercer el periodismo en la Ciudad de México que en Tamaulipas, zonas fronterizas) y el tema que tienen que investigar. En México se vive una situación de gran contradicción, donde por una parte se goza de un alto grado de libertad de expresión y por otra, en lugares precisos, escribir una línea puede convertirse en firmar tu declaración de muerte.

P: ¿Qué medidas consideraría necesarias para mejorar la situación periodística?

R: Primero, que los periodistas sean rigurosos en la forma en la que investigan, reportajean y publican. Eso tiene que ver con la formación y la ética periodística. Segundo, que funcionen los sistemas de justicia,  es decir, que no haya impunidad ante un delito.

P: A nivel personal y en lo periodístico, ¿cuál considera que ha sido el mayor reto de su carrera?

R: Transmitir a mis iguales la preocupación por la condición social de las mujeres. En otras palabras, visibilizar la desigualdad en la que viven la mayoría de las mujeres.

P: ¿Recuerda alguna anécdota que le divirtiera o emocionara especialmente?

R: Recuerdo con emoción haber entrevistado, un mes antes de su muerte, al general Lázaro Cárdenas, presidente de México entre 1934-1940, que acogió a los refugiados españoles de la guerra civil  y a los niños de Morelia. Por esa entrevista recibí mi primer reconocimiento y tenía 20 años. Fue la última entrevista que le hizo un periodista.

P: ¿Qué papel cree que juega el periodismo en la sociedad y cuál es su importancia?

R: El periodismo es una parte integrante de la Democracia, la libertad de expresión es un Derecho fundamental y el periodismo es el testigo de los acontecimientos. Su papel es central para recoger la historia de los pueblos. Concibo el periodismo como una forma profesional de contar los acontecimientos.

P: En una trayectoria comprometida como la suya, toma mucha importancia la relación entre periodismo y feminismo, muy presente en su trabajo como asesora, docente e investigadora. ¿Cómo valoraría esa conexión entre ambas realidades, periodismo y feminismo?

R: Como una gran oportunidad que se me ofreció para vivir y desarrollarme como profesional y como persona. No creo que haya muchas personas que puedan entrelazar su convicción y su carrera profesional y a mi se me ofreció de forma natural. Periodismo y feminismo ha sido una combinación permanente en mi vida, desde hace 48 años.

P: En lo laboral, ¿en alguna ocasión ha notado una dificultad añadida por ser mujer?

R: Sí, pero las he sorteado gracias a mi militancia como feminista. Hubo intentos, pero no pudieron conmigo. Me di cuenta muy pronto de que por ser mujer sí tenía dificultades añadidas, si bien en el primer medio en el que trabajé, el periódico El Día, que dirigía un viejo dirigente socialista, había una declaración formal de que las mujeres y los hombres éramos iguales;  había mujeres en mandos y eran reconocidas. Este entorno me ayudó.

P: ¿Cree que se camina en la dirección correcta cuando se plantea la mejora de la situación femenina?

R: Claro que sí, somos la mitad del mundo, sin nosotros no habrá democracia ni futuro.

P: En 2015 fue galardonada con el Premio Nacional de Periodismo por tu trayectoria. ¿Qué supone para usted y su carrera un reconocimiento de esta importancia?

R: Es el mayor reconocimiento que hay en México para un periodista, me lo han dado a los 68 años, considero que un poco tarde, pero estoy muy agradecida. Supone no defraudarlo, no caminar hacia atrás.

P: ¿Qué impresión dejó en usted la nominación al Nobel de la Paz de 2005?

R: Fue una acción política de Gaby Vermont, de la Unión Europea, que quiso hacer notar a los suecos que hay muchas mujeres que tendrían derecho a tener un premio Nobel. Se propuso una cifra simbólica de 1.000 mujeres de todo el mundo que podría ser candidatas, por distintos motivos y entre las cuales me encontré. Desde luego, me pareció un reconocimiento muy grato y un compromiso para seguir trabajando.

P: ¿Qué cualidades imprescindibles tiene que tener un buen periodista?

R: El compromiso con la opinión pública, ser riguroso profundamente en la búsqueda de la información e investigación periodística, preguntarte si es útil lo que investigas, si no le hace daño a nadie y si conocer la noticia puede servir para algo. Estoy en contra de la idea de la denuncia por la denuncia misma.

P: Llegamos al final de la entrevista, ¿algo que añadir, algún proyecto en mente?

R: Seguir activa de acuerdo a las condiciones actuales; me encanta este momento, me gustan las redes sociales, sin caer en el ‘endiosamiento’ de estos medios, pero debemos estar en lo contemporáneo, para mantener una comunicación con la gente. Lo contrario es aislarte.

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