MANUEL DE LA FUENTE  |  Fuente: ilustración de la periodista por manuelsart  

La periodista Sara Carmona estudió periodismo en la UVa y está especializada en Big Data deportivo para potenciar la información y hacerla así más veraz y argumentada en la realidad que aportan los datos. Trabajaba en El día después de Vamos en Movistar+ donde ofrecía su talento y su dominio de los números para acallar o avivar polémicas futbolísticas. Además, es profesora en uno de los Máster de Big Data más importantes actualmente. Con esta se inicia una serie de entrevistas a mujeres periodistas centradas en mostrar las diferentes realidades que pueden vivir y cómo les afecta el machismo y la violencia de género en su carrera profesional.

Pregunta: ¿Cree que por ser mujer se ha salido de la generalidad al dedicarse al periodismo deportivo, donde el estereotipo dice que es un mundo principalmente masculino?

Respuesta: Yo como periodista y mujer creo que no he recibido ningún trato desfavorable. Me he distinguido dentro del mundo del Big Data deportivo que es bastante controvertido, puede que ahí si que me han dicho alguna vez que no soy entrenadora. Aunque tengo la suerte de decir que para mi ser mujer no ha sido un impedimento, igual si que he tenido que demostrar más que algún hombre.

P: En su trabajo como periodista deportiva, ¿qué destaca en su labor profesional? ¿Qué le motiva más día a día?

R: Me motiva el momento en el que me pongo delante de una cámara, ese el mejor momento del día o de la semana. La adrenalina que siento al probar en directo, esa es la parte que más disfruto. Destaco cuando comunico en directo, de forma pura, desde la televisión.

`Tengo la suerte de decir que para mi ser mujer no ha sido un impedimento, pero igual si que he tenido que demostrar más que algún hombre´. Sara Carmona.

P: A lo largo de su trayectoria, ¿qué ha sido lo más complejo hasta ahora?

R: Lo más complejo ha sido lidiar tantas horas de trabajo con tantas horas de formación, y también con un problema de salud que tengo, una lesión en la espalda que me hacía estar en muchos médicos. Me ha costado mucho compaginar estudios, salud y formación. Pero eso es lo más complicado que he sentido. Tengo un ansia por formarme y saber cada vez más que a veces me satura.

P: ¿Ha sido difícil llegar hasta donde ha llegado profesionalmente? ¿Han exigido más de usted que a un hombre?

R: Ha sido difícil llegar a donde he llegado simplemente por la competitividad del periodismo, en algún momento muy concreto y muy aislado igual si que me han cuestionado y si sabía de fútbol, y he tenido que argumentar que sí. Pero no he recibido un trato desfavorable, por suerte, aunque sí sé que muchas compañeras lo han recibido.

P: ¿Qué consejos daría a los alumnas que están estudiando periodismo?

R: Que se formen muchísimo, y cuando crean que ya saben mucho que sepan más, que trabajen un montón y que se reivindiquen como grandes periodistas y como mujeres si en algún momento tienen algún trato que no les ayude a avanzar.

Sara Carmona en un momento de su ponencia del Ciclo InforUVa. / Fuente: Manuel De La Fuente

P: ¿Qué debe cambiar en la profesión para que la paridad sea una realidad?

R: Romper los techos de cristal. Pero hay un techo que me preocupa más que el de cristal que es el ocupacional, no llegamos a puestos de alta responsabilidad porque no nos dan puestos de trabajo y las estadísticas dicen que estamos más formadas. Esto va ser cuestión de que la sociedad de una vez avance y se de cuenta de que la igualdad tiene que demostrarse también en números.

P: En la televisión, ¿sufre discriminación por ser mujer? Por ejemplo, ¿le comentan que vista de una forma que a sus compañeros hombres no le piden?

R: Nunca me han dicho cómo me tengo que vestir, ni peinar, ni maquillar. A excepción de cuando hay marcas que patrocinan, tienes que cumplir los requisitos comerciales. Si una marca patrocina te viste con su marca. Pero jamás me han dicho cómo tengo que vestirme.

P: ¿Cobra menos que sus compañeros en la misma posición?

R: No lo sé, porque no sé cuanto cobran mis compañeros. Quiero creer que no hay una discriminación salarial, o por lo menos en mi primer trato con los contratos laborales quiero creer que no, pero no lo se, no te puedo contestar.

Ilustración retrato de Sara Carmona. / Fuente: Manuel De La Fuente

P: Dentro de su especialización deportiva, que parece ser mayoritariamente masculina, ¿ha sufrido algún tipo de acoso, insulto por ser mujer?

R: Nunca, como periodista nunca. Si que me he enfrentado mucho a la pregunta de, ¿pero te gusta el fútbol?, ¿de verdad?, ¿pero sabes de fútbol? Me han preguntado mucho si me gusta y si se de fútbol, y jugué al fútbol federada durante doce años. Me gusta mucho el fútbol porque lo he practicado, nunca me he encontrado con esa imagen, pero si es cierto que se sorprende mucha gente porque me gusta el fútbol.

P: ¿El deporte puede aportar y ser un reflejo para erradicar la discriminación, la violencia de género?

R: Creo que sí. Hace poco hemos presentado una guía de orientación en las actuaciones por la violencia de género, y uno de los apoyos fundamentales a este libro fue un partido mixto entre los veteranos del Real Valladolid y las jugadoras de la ciudad. Fue precioso, más de 500 personas implicadas en el evento y se vinculó la lucha contra la violencia de género con una guía de orientación muy buena, escrita por Luisa Velasco Riego. Se titula `Guía de orientación y apoyo en violencia de género y violencia familiar´.

P: Y, respecto a su profesión, el periodismo, ¿cómo cree que puede ayudar a derrocar esta lacra de violencia de género?

R: El periodismo es el altavoz que tenemos los periodistas para dar voz a los grupos sociales menos atendidos. Hacer ver los problemas reales que hay, que la gente se conciencie de todos ellos. Que la gente vea el problema con sus propios ojos, y que gracias a la información y a la elaboración de material informativo todos seamos conscientes de que hay grupos sociales más marginados y que no tienen las facilidades que otros pueden tener. Ya no hablo como mujer, hablo para dar voz a los grupos más marginados.

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