Los humoristas gráficos no somos tan graciosos

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CELIA GALLEGO ALEJANDRO  |  Fotografía: C. Gallego  |

Un siglo después de su inicio, las caricaturas (así llamadas en un principio) siguen vigentes y con la esencia de su primer día. En el I Congreso ‘Valladolid, capital del columnismo’ la Casa Revilla se ha teñido de la tinta de tres humoristas gráficos que vienen a enseñarnos qué hay detrás de horas de trabajo, dibujo y esbozo.

Rafael Vega ‘Sansón’, que se define como un dibujante zurdo y autodidacta, un muy galardonado Ricardo y J. M. Nieto, humoristas gráficos pertenecientes a El norte de Castilla, El Mundo y ABC respectivamente, dan una vuelta a la realidad en la mesa redonda ‘Columnismo gráfico, columnas apaisadas’.

La mesa redonda dio comienzo con José María Nieto y una pequeña reflexión acerca de la palabra viñetista. “Cuando me llamó Guillermo de la Fundación Garabito, me dijo que se iba a llevar a cabo una mesa de viñetistas. Oigo mucho esa palabra y ha caído en desuso la palabra humorista gráfico”. A lo cual se suman Ricardo y Sansón con distintas visiones. “Si te molesta, puedo acabar con ella”, dice Ricardo entre risas. “Cuando termino un chiste y lo mando a la mesa para que lo corrijan, siempre pongo ‘el chiste de Ricardo. Si pusiese ‘humor gráfico de Ricardo’, quedaría raro”.

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No se consideran graciosos, personas que en el cara a cara hagan gracia. “Cada viñeta me cuesta una o dos horas de trabajo, no me considero una persona locuaz, elocuente, ni tengo agilidad verbal. Pero, cuando me siento en la mesa, pretendo despertar la sonrisa del lector”, aseguraba José María.

Por su parte, Sansón recordaba la oportunidad soberbia que ha dado Internet para enseñar el trabajo que tanto humoristas gráficos como todo artista, además de poder conocer a miles de gráficos que, sin esta plataforma, sería prácticamente imposible. Hizo hincapié en que, hoy en día, tan sólo tiene éxito un determinado humor gráfico de determinada ideología. “No se aprueba ni elogia la ocurrencia del chiste, sino que empezamos a ser adeptos a tendencias”, añadía.

Tras esta reflexión, a modo de entrante en esta mesa redonda, la moderadora Marga Enríquez, de Radio Nacional de España, hizo varias intervenciones con preguntas a los gráficos.

¿Alguna vez os han recordado que aquí, en este medio, no podéis poner determinado chiste?

La respuesta fue unánime, a ninguno de los tres artistas les habían censurado un chiste, una viñeta, pero sí dadas unas pequeñas recomendaciones. “Pedro J. siempre pedía tener mucho respeto si se mencionaba al Papa en las viñetas. Si queremos tener cierta credibilidad, debemos meternos con todos y, sobe todo, con el poder”, contaba Rafael añadiendo que le gusta meterse con figuras de la talla de Rajoy. “En España, los humoristas gráficos deberíamos invitarles un día a tomar algo, parte de nuestro sueldo se lo debemos a los políticos”, decía Ricardo entre risas. Los chistes deben ser disfrutados de manera estética, una de las claves que José María daba para que una viñeta tenga éxito.

¿Os ha pasado que lleváis días pensando un chiste y a última hora os lo desmontan?

“Te lo desmonta la propia actualidad”, respondía Sansón de manera rápida. “A todos nos preguntas si tenemos un cajón lleno de chistes, siempre respondo que se me acabó en el primer mes”. A lo cual Ricardo añadía que siempre hay noticias que salen a última hora, cuando tú ya has entregado la viñeta.

¿Os sentís más periodistas, dibujantes o escritores?

“Yo no me considero periodista, ya que no informo, cuento mi opinión. Somos un reflejo, una crónica social. Me siento menos dibujante que ellos”. apuntaba Sansón. A lo que añadía: “En mi caso, pesa menos el dibujo y más la viñeta”. Ricardo contaba entonces una pequeña anécdota de su estancia en El Mundo: “Veo periodistas, gente que ha estudiado la carrera y les tengo muchísimo respeto. Lo que yo hago lo considero todo un lujo respecto a lo que ellos hacen, no sería capaz de estar de aquí a allá todo el tiempo. Por respeto, prefiero no llamarme periodista, intento ser ingenioso y que mi chiste tenga cierto peso”.

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Los humoristas gráficos dejaron su firma en el mural del congreso. Fotografía: C. Gallego

¿Creéis que la columna de opinión será la salvación del papel?

Una de las preguntas que más se han hecho los periodistas, el futuro del papel. A lo cual Ricardo daba su opinión diciendo que hoy en día, desde su experiencia en El Mundo, se está haciendo el mejor periodismo: “Se están sacando muchas primicias, un diseño atractivo y, a pesar de ello, siguen bajando las ventas. Tal vez sea cuestión de llegar hasta ese supuesto suelo y, a partir de ahí, seguir haciendo esa buena calidad hasta un nuevo resurgimiento”. “Yo vendo un vino a un millón de pesetas; si vendo dos en un mes, tengo el trabajo hecho”, añadía Sansón entre risas.

 ¿Cómo aprendisteis a dibujar?

“Yo copio a Ricardo”, comenzaba José María. “Somos pocos humoristas gráficos, el espejo es esencial. En mi caso, hice la carrera de Bellas Artes y mandé unas viñetas a El Norte de  Castilla y ahí comenzó todo”

Sansón, por otro lado, viene del mundo editorial: “El humor gráfico me apasionaba. Entré en este mundo con mucha audacia y poca vergüenza, sin preparación y muy confiado. Me ocurrió que descubrí que José María había dejado el periódico y me dediqué a enviarle viñetas al director de El Norte de Castilla hasta que me cogieron. Podría haber pensado que era un psicópata”.

Por otro lado. Ricardo estuvo viviendo un tiempo en Estados Unidos y su intención era realizar cómics: “Leía el Miami News porque me encantaba su gráfico, pero no entendía nada de lo que ponía. Durante un tiempo, trabajé para periódicos haciendo ilustraciones. Poco después, me contrataron en España y mi primera viñeta de El País acabó siendo portada, ayudado por Nacho quien había estudiado Sociología”.

¿Hay que ser gracioso?

José María respondió rápido y conciso: “Soy de Valladolid, lo de gracioso no va con nosotros”.

¿Cuál es el chiste de vuestra vida?

“Aún no lo he hecho”, contestaba José María. Tengo un gran conflicto y es que los chistes que más éxito dan son los que menos me gustan hacer, homenajes por desgracias. Hace poco cayó un helicóptero en Canarias con tres soldados que murieron en el mar. Lo hice porque me apeteció y, a los pocos días, se pusieron en contacto conmigo los compañeros de los fallecidos, querían ese dibujo para poder hacerse con él un parche y volar siempre con sus compañeros. Fue algo que me superó, me hizo replantearme muchas cosas”.

Ricardo, por su parte, recordaba cómo sus mejores chistes siempre han sido los más cañeros. Sansón añadió, también, que aún lo tiene por hacer. “No soy capaz de decir que me haya trasmitido esa paz interior, pero me encanta cuando me dicen que les ha encantado. Miguel Delibes era cazador, le iban a hacer un homenaje y yo por mi parte le hice una viñeta: cinco perdices, su boina que siempre llevaba y una gabardina, las perdices le acompañaban detrás como si lo perdonasen. A los pocos días, recibí una carta manuscrita de él diciendo que le había conmovido. Se la enmarqué, dediqué y envié”.

Muchas anécdotas, vivencias y grandes reflexiones de estos tres humoristas gráficos que se despedían con una pequeña ronda de preguntas -seguida de unas fotografías-, dando fin a la mesa redonda más colorida y humorística de las jornadas.

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