El Fondo de Cooperación de la UVa financia solidaridad

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SARA UÑA SAAVEDRA  | Fotografías: S. Uña y Área de Cooperación (UVa)  |

Nutrir los valores sociales es una tarea pendiente y necesaria en la población, más aún si cabe entre los jóvenes que deberán construir un futuro que camine hacia un mundo más igualitario. En esto está centrado el Fondo de Cooperación de la UVa, un instrumento dedicado a financiar proyectos y actividades educativas de sensibilización del alumnado universitario con los colectivos desfavorecidos del mundo y con los derechos humanos.

Carmen Duce, técnico de la Oficina de Cooperación, es quien nos va a dar las claves del funcionamiento de esta particular hucha de la Universidad de Valladolid.

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¿Cómo surge?

Área de Cooperación Internacional para el desarrollo de la Universidad de Valladolid – Fotografía: S. Uña
Área de Cooperación Internacional para el desarrollo de la Universidad de Valladolid. Fotografía: S. Uña

El Fondo de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la UVa se puso en marcha en 2009 dentro del Área de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la Universidad de Valladolid y depende del Vicerrectorado de Relaciones Internacionales y Extensión Universitaria de la institución.

Cuenta Carmen que surgió en respuesta a una demanda institucional que había planteado la propia comunidad universitaria, pues una de las primeras tareas que se propuso el Área de Cooperación, órgano universitario creado un año antes, en septiembre de 2007, fue hacer una búsqueda  y tratar de sistematizar lo que ya se hacía en la UVa en materia de Cooperación para el Desarrollo.

¿El resultado? “Se hacían cosas aisladas y de manera puntual y había peticiones de apoyo económico  de diferentes proyectos que no se tenía muy claro cómo canalizar”, explica Duce. Entonces, en respuesta a esas dos situaciones, se planteó crear el Fondo de Cooperación como un instrumento que permitiera coordinar tanto las ofertas de fondos como las demandas y poder tener un criterio común debatido y consensuado en el Consejo de Cooperación para que no quedara  a decisión de cada departamento.

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¿Cómo funciona?

Desde el primer año, se creó un Consejo de Cooperación Internacional para el Desarrollo, en el que están representados profesorado (PDI) y personal de administración y servicios (PAS) de los cuatro campus de la Universidad de Valladolid, estudiantes y otros agentes de la Cooperación al Desarrollo, como los Ayuntamientos de Palencia, Segovia, Soria y Valladolid, la Junta de Castilla y León y la Coordinadora de ONGD.

El Consejo, presidido por el vicerrector de Relaciones Internacionales y Extensión Universitaria, que se reúne dos veces al año, se encarga de debatir las propuestas que puedan ser apoyadas por el Fondo de Cooperación y, así, orientar en la elaboración del plan anual de actividades, además de aprobarlo, y revisar la posterior ejecución de las mismas.

Este órgano, junto a la Oficina de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la Universidad de Valladolid, que se encarga principalmente de la parte técnico-administrativa (becas, actividades, convocatoria…), es el responsable de supervisar la actividad del Fondo, conforme al acuerdo de creación y puesta en funcionamiento del mismo por el Consejo de Gobierno de la Universidad de Valladolid en su sesión del 31 de octubre de 2008.

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Oficina de Cooperación Internacional para el Desarrollo – Fotografía por Sara Uña

El proceso de elaboración del Plan Anual de Actividades de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la Universidad de Valladolid pasa por varias fases. “Los proyectos nos llegan, nosotros elaboramos la convocatoria”, señala Carmen. Para ello, buscan un evaluador externo, una persona ajena a la Universidad que pueda evaluar los proyectos en base al baremo que se establece en la convocatoria. En el Área de Cooperación al Desarrollo Internacional, dirigida por Luis Javier Miguel González, se revisa esa puntuación del evaluador por si hay alguna incidencia. Las decisiones, pues, se proponen en el Consejo de Cooperación y, con su aprobación, es el Área de Cooperación quien las ejecuta.

Una vez elaborada esa convocatoria anual, desde el Fondo y a través de la Oficina de Cooperación, se encargan de la gestión de los ingresos y las donaciones, de facilitar la labor de buscar los espacios, tratar de coordinar las fechas, apoyar a las ONGD para que puedan realzar las propuestas y realizar un seguimiento y evaluación de las actividades que se van financiando, explica la técnico.

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Instalaciones del Área de Cooperación en el Edificio Rector Tejerina (Valladolid) – Fotografía por Sara Uña

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¿De dónde obtiene la financiación?

El grueso de ingresos del Fondo de Cooperación son 90.000 euros anuales procedentes de una cuantía fija dentro de los presupuestos de la Universidad de Valladolid. A esa cantidad, hay que añadir las recaudaciones de diferentes iniciativas culturales emprendidas por el Área de Extensión y Cultura, especialmente la recaudación de la venta de entradas del Proyecto Ópera, que realiza cada año la Joven Orquesta de la UVa con gran éxito de asistencia, que logran aportar en conjunto más de 8.000 euros. Además, algunos particulares o entidades desde fuera del espectro universitario hacen donaciones voluntarias que se apuntan directamente al fondo.

Carmen valora que, “desde el año 2009, la UVa siempre ha mantenido en sus presupuestos esos 90.000 euros, incluso en los momentos en que hubo recortes en educación muy duros con un descenso en la Cooperación Universitaria al Desarrollo a nivel estatal  prácticamente del 100%”. Insiste en que “siempre se ha mantenido esa cantidad”, lo cual considera algo bastante raro en las administraciones públicas en estos años.

Este hecho presenta, por tanto, un dato muy positivo de nuestra Universidad por apostar por algo tan necesario como dar voz a los derechos humanos entre el alumnado. Señala, además, que la actualidad económica del Fondo marcha bien pues, “tal y como lo estamos gestionando, nos está permitiendo financiar todos los proyectos que tenemos capacidad de gestionar con el personal que tenemos ahora mismo”.

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Resumen del funcionamiento del Fondo de Cooperación de la UVa. Infografía: S. Uña

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Las actividades financiadas

Ese dinero acumulado, entonces, es gestionado desde el Área de Cooperación para “ver de qué manera, con esos recursos, podemos apoyar diferentes iniciativas de Cooperación al Desarrollo”, indica Carmen. 

En estos siete años de funcionamiento del Fondo de Cooperación, ha habido un cambio en su orientación: en un principio, se financiaron  proyectos de educación en países empobrecidos (programa Sur-Sur), pero, desde hace ya dos años, los proyectos de educación y sensibilización para el desarrollo se realizan principalmente dentro de la propia universidad, con la colaboración de las ONGD del entorno de los cuatro campus. Un giro que no ha alterado su permanente objetivo de “promoción del desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza y la desigualdad”.

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Fotografías expuestas en las paredes de las instalaciones del Área de Cooperación. Fotografía: S. Uña

Durante cinco años, se desarrolló el Programa de apoyo a la formación – educación superior, en países con bajo índice de desarrollo humano (‘Sur- Sur’), que pretendía contribuir a la educación superior de las poblaciones más vulnerables de países empobrecidos. El Fondo de Cooperación sirvió entonces para becar a estudiantes mayoritariamente de África Subsahariana, y principalmente chicas, para que pudiesen estudiar en las universidades de sus propios países.

Gracias a estas ayudas, aproximadamente 120 estudiantes pudieron completar sus estudios. Este programa, sin embargo, “ya no se realiza porque en el Consejo de evaluación se decidió que, además de becar a esos estudiantes, un objetivo que nos planteábamos era establecer vínculos a medio y largo plazo con las universidades de África subsahariana a las que estaban acudiendo esos estudiantes becados. Objetivo que no se consiguió cumplir por diferentes cuestiones, fundamentalmente por la falta de capacidad de la Universidad de poder hacer un seguimiento in situ de cómo estaba funcionando ese programa”, explica Carmen.

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Fotografías expuestas en las paredes de las instalaciones del Área de Cooperación. Fotografía: S. Uña

Lo que sí sigue desarrollándose de manera continuada desde el año 2008, y a lo que se destinó fundamentalmente el fondo los primeros años, son las becas PACID (Prácticas Universitarias en el Ámbito de la Cooperación Internacional al Desarrollo), un programa de ayudas para estudiantes de la UVa que quieran realizar prácticas en proyectos de Cooperación al Desarrollo en Latinoamérica, África y Asia. Se trata de bolsas de viaje cofinanciadas con la Junta de Castilla y León al que se suelen destinar unos 20.000 euros del Fondo y de las que 110 estudiantes han sido beneficiarios hasta ahora, según indica el Área de Cooperación.

Como decíamos, ahora el Fondo tiene su foco en la propia Universidad de Valladolid. Carmen cuenta que, “en vista de las orientaciones que se estaban planteando a nivel internacional y estatal sobre la Cooperación Universitaria al Desarrollo y al ver la importancia de realizar acciones aquí para incrementar la conciencia de la comunidad universitaria sobre los problemas globales del mundo, decidimos priorizar las acciones de Educación para el Desarrollo y sensibilización”.

Por ello, se han llevado a cabo charlas, conferencias, cursos, jornadas, campañas, exposiciones… que abordan diferentes situaciones de desigualdad e injusticia que se viven, especialmente, en los países empobrecidos.

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Folletos y cartelería informativa de las actividades emprendidas por el Área de Cooperación- Fotografía por Sara Uña.

En 2014 tuvo lugar la primera convocatoria de ayudas para este tipo de acciones en la universidad, que se resolvió con 9 proyectos financiados relacionados con Educación para el Desarrollo y Cooperación Técnica e Investigación Aplicada. “El año pasado fue la segunda, y ahora estamos preparando la tercera”, apunta la técnico. En el marco de esta convocatoria, este curso 2015-2016, se han financiado 9 proyectos presentados por 9 ONG diferentes, las cuales ya han venido realizando acciones en los cuatro campus de la UVa con anterioridad. Se trata de los siguientes:

  • ‘Cursos de Introducción a la Cooperación y a la Educación para el Desarrollo’, por parte de la ONG Asamblea de Cooperación por la Paz. A lo que se han destinado 5.476 euros del Fondo.

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  • ‘Proyecto de conflictos ambientales: extractivismos. Vulneración de los derechos humanos y criminalización de la propuesta social ambiental. Mujeres y organización social para la defensa del agua’, de Entrepueblos. Unas jornadas sobre conflictos con el tema minero y la lucha por el agua en Latinoamérica. Fueron acompañadas de charlas, cine y teatro, además de la presentación del documental La hija de la Laguna, proyectado anteriormente en la Seminci. El proyecto contó con un presupuesto de 4.160 euros.

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  • ‘Educación y sensibilización social sobre las TIC y los hábitos de consumo a través del teatro social’, que ha desarrollado la Asociación de Voluntariado UVa, con charlas sobre los peligros de la tecnología en una vida consumista y digitalizada, para transmitir las consecuencias que hay en cuanto a la comunicación. ‘Peligro, Batería baja’, una experiencia a través del teatro crítico y participativo que se ha realizado en varios centros del campus de Valladolid, de Palencia y de Soria. Contó con 7.000 euros del Fondo.

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  • ‘Proyecto Umoya Valladolid para 2015-2016’, de Asociación Umoya, el Comité de Solidaridad con África Negra Valladolid, que han trabajado con el Fondo durante varios años. Organizaron en febrero unas jornadas sobre África con tres países en concreto. ‘Tres países, tres miradas. Etiopía, República Democrática del Congo y Ruanda’. y en mayo organiza una muestra de cine africano.  El fondo le ha destinado  2.600 euros.

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  • ‘SemanActiva: sensibilización contra la trata de personas con fines de explotación sexual’, de la ONG Médicos del Mundo, un proyecto que se va a realizar en mayo y que consiste en una jornadas con documentales sobre la trata de personas con fines de explotación sexual. Entre ellos, se va a proyectar una película, también presente en la pasada Seminci, Chicas nuevas 24 horas, cuya directora, Mabel Lozano, se encargará de presentarla. Está dotado con 2.600euros.
  • ‘Testigos del olvido #2’, de Médicos Sin Fronteras. Consiste en una exposición presentada en el patio del Palacio Santa Cruz, acompañada de otras actividades como una mesa redonda con parte del personal que ha participado en la exposición. Se le  han destinado 1.920 euros del Fondo.

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  • ‘Nuevos modelos de Desarrollo. Hacia una sociedad equitativa y sostenible’, de ONGD INTERED: consiste en un curso en Valladolid y otro en Palencia sobre técnicas participativas a través del teatro. Cuenta con 2.923 euros de presupuesto del Fondo.

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  • ‘Educación y Activismo en Derechos Fundamentales’, de Ingeniería Sin Fronteras Castilla y León, escuela de activistas que todos los miércoles organizan sesiones sobre diferentes temas. Se le han destinado 3.190 euros.

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  • ‘Reflexión y acciones divulgativas post 15: los Objetivos del Desarrollo Sostenible’, de la ONG Amycos: ha realizado una exposición itinerante sobre los objetivos de desarrollo sostenible, que va a estar en los 4 campus de la Universidad de Valladolid. El fondo le ha dotado de 5.000 euros.

Hay un  último proyecto que se ha financiado, pero está todavía en marcha. Se trata de una exposición, organizada por una asociación de Segovia, a la que se suman una serie de charlas divulgativas y un curso sobre las dificultades de acceso en una zona aislada y rural de Ghana (África), zona en concreto con la cual colaboran desde hace tiempo, para implicar a la comunidad universitaria.

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¿Cómo ha respondido el público a estas iniciativas?

Estas actividades están fundamentalmente destinadas a la comunidad universitaria, pero siempre son abiertas al público general. De hecho, comenta Carmen que, “en ocasiones, hay bastante más público externo a la Universidad en las actividades que estudiantes de la propia Universidad”. Algo que la técnico de la Oficina no se atreve a relacionar con la falta de implicación del alumnado, sino que cree que “hay gente interesada  a la que no conseguimos llegar y que no se entera, y hay otra gente a la que no le interesa y eso va a ser siempre así, por mucho que nos empeñemos”.

En relación a esa respuesta por parte del alumnado de la UVa, asegura que lo que más les cuesta es llegar a los estudiantes: “Dirigimos especialmente las actividades hacia ellos, pero normalmente por el calendario escolar, la necesaria presencialidad en las clases u otras razones nos está costando mucho atraerlos”.

Captar una mayor  atención de los estudiantes es la tarea que se han marcado desde el Fondo: “Posiblemente podríamos mejorar más en la difusión  y en esa línea estamos probando con diferentes métodos: con las redes sociales,  con los tradicionales carteles en papel o por medio de profesores que lo comenten en sus clases. Probamos un poco de todo pero no logramos encontrar la fórmula mágica”.

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Nélida Ayay junto a la organización del acto :‘Mama Yaku, la defensa del agua. Extractivismos y luchas de las mujeres en la defensa del territorio’, uno de los proyectos de mayor éxito financiados por el Fondo. Fotografía cedida por el Área de Cooperación

Pese a lo anterior, Carmen hace un balance positivo de las actividades: “Están funcionando en general muy bien. Las que tienen que ver con el teatro han resultado bastante novedosas y llamativas; varias han contado con ponentes de muy alto nivel y también han tenido mucho éxito. Bueno, en general todas son de mucha calidad”. Además, en esta línea, destaca que “lo que más se nota son las organizaciones que tienen una presencia continuada de gente participando, pues las actividades son más exitosas porque hay un trabajo ahí de hormiguita”.

Además de los responsables de las organizaciones y del Área de Cooperación, las actividades reciben un apoyo por parte del voluntariado. Carmen detalla que “nosotros facilitamos el contacto entre las ONG y la gente, tanto estudiantes como profesores y personal de administración y servicios que quieren aportar parte de su tiempo, que quieren comprometerse con alguna organización, para que puedan colaborar y al revés.”

“Solemos aprovechar también de la labor de la bolsa de voluntariado de la Universidad y, cuando alguna ONG necesita algo específico para un proyecto, pues, bien a través de esta asociación o bien a través de nuestra lista de contactos, tratamos de hacer alguna petición para que la gente pueda participar”, añade.

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Nunca es tarde para ser solidario, por lo que asistir a alguna de estas iniciativas puede ser el principio. Los grandes cambios llevan tiempo, pero esfuerzos de instrumentos como el Fondo de Cooperación de la UVa aportan en pequeñas dosis un gran avance hacia el cambio social, porque “todos podemos aportar tiempo y creatividad para ser puente entre los más excluidos y vulnerables”.

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