Los peligros de Internet en la era de la comunicación

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ANA GIL ARIAS  |  Fotografía: Pixabay  |

Es curioso cómo, teniendo casi todo en Internet, casi nadie cree que no estamos del todo seguros. Gracias a internet podemos comunicarnos con nuestros amigos, familiares y conocidos, buscar cualquier información, escuchar música, ver películas, etc. Todo lo que se ve parece maravilloso pero, ¿qué pasa con aquello que no se ve?

Nosotros sólo podemos acceder al 10% de lo que hay en Internet. El otro 90% forma parte de lo que se conoce como Deep Web. Esto es el internet profundo, aquello a lo que no podemos acceder simplemente con el buscador de Google. Es importante no confundir este término con Dark web, que es una pequeña parte dentro de la Deep web.

Según fuentes pertenecientes a la Fiscalía de Criminalidad Informática de la Fiscalía de Valladolid y a la Jefatura Superior de Policía de Castilla y León, concretamente del Grupo de Investigación Tecnológica, no todo lo que podemos encontrar en ese 90% es ilegal o malo. En algunos países autoritarios, como es el caso de China, donde el acceso a Internet está muy controlado por el Gobierno, muchos ciudadanos perseguidos por el propio Gobierno por sus ideas utilizan el internet profundo para esconder su rastro.

En cuanto a la otra parte de ese 90%, la Dark Web, no necesariamente tiene por qué utilizarse para fines ilegales. El problema es que muchas redes de pedofilia, tráfico de drogas, bulos, etc, la utilizan para comunicarse o subir contenidos.

Estos servicios suelen pagarse mediante monedas virtuales, como el bitcoin. Y es aquí cuando entra en juego la figura del agente encubierto. Esto es una figura importante dentro del grupo de investigación tecnológica.

La  función principal es navegar por esta red cuando salta la alarma de que se comete un delito y, en muchas ocasiones,  se colabora con organizaciones tan importantes como la Interpol o la Europol.

Representación gráfica de la comunicación a través de Internet

 

Acceder a la parte más profunda de Internet no es excesivamente complicado. Solo es necesario tener un buscador específico, el más conocido es la RED TOR. Navegar con este buscador no es ilegal, pero hay que tener cuidado porque no sabemos lo que nos vamos a encontrar.

En el mundo de la comunicación y del periodismo, a falta de una palabra más exacta para describirla, existe una organización que utiliza el internet profundo para publicar a través de su sitio web informes anónimos y documentos filtrados de contenido sensible para el público y siempre preservando el anonimato de sus fuentes. Esta organización es WikiLeaks, creada por Julian Assange en 2006, de carácter internacional y sin ánimo de lucro. Tampoco es un sitio normal y corriente, porque los lectores no pueden modificar su contenido.

Muchos gobiernos, como el de China, intentan bloquear los accesos a la página web. De hecho, China consiguió bloquear los enlaces cibernéticos a WikiLeaks el 1 de diciembre de 2010. Ese mismo año, otra organización popular, Anonymous, ante los bloqueos constantes y los impedimentos por parte de un número considerado de países, decidió divulgar las filtraciones de WikiLeaks, consiguiendo que la información llegara a más personas.

Con estos datos  no quiero decir que no se pueda navegar por Internet, sino que debemos tener cautela porque pueden vigilarnos constantemente y seguir nuestros pasos, no solo en Clearnet o en internet tal y como lo conocemos, sino en cualquier lugar, por muy escondidos que estemos en ese 0,1% que representa la Dark Web.