Pedro Lechuga: ‘Me da miedo que la precariedad en el periodismo cada vez sea más grande’

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ALICIA GALLEGO MENÉNDEZ  |  Fotografía: Cedida por Pedro Lechuga  |

El periodismo es una profesión considerada como actividad esencial durante este Estado de Alarma. Sin embargo, hay muchos medios de comunicación -sobre todo, los más pequeños- con dificultades para salir adelante. Los dos motivos principales son las pérdidas de ingreso por publicidad y la pérdida de aportaciones de socios (porque los socios también sufren más problemas económicos). Esto causa que algunos periodistas hayan perdido su trabajo o corran peligro de perderlo o de verse precarizados.

Pedro Lechuga Mallo, decano del Colegio de Periodistas de Castilla y León y presidente de la Asociación de Periodistas de León habla, en esta entrevista, sobre la situación actual por la que está pasando el sector. También da pinceladas de opinión sobre el futuro del periodismo y de los trabajadores de la profesión.

Pregunta: ¿En qué está consistiendo ahora su labor desde el Colegio Profesional de Periodistas?

Respuesta: Por un lado, dar cobertura a las necesidades que puedan tener los colegiados. En ocasiones son las mismas que durante el resto del año, pero también hay cosas excepcionales (debidas a la situación de COVID-19). Por ejemplo, les estamos haciendo un certificado de colegiación a aquellos periodistas que son freelance y trabajan como autónomos sin tener certificado de la empresa para la que trabajan. Para que, si son parados por las Fuerzas de Seguridad del Estado, puedan enseñar su carnet que certifique que están desempeñando su labor profesional. También lo están haciendo el resto de colegios de periodistas de toda España. Otra función del Colegio es estar atentos cuando se intentan vulnerar derechos como el de la libertad de información o expresión.

P: ¿Cree que se ha sufrido alguna vulneración a esos derechos durante estos días?

R: Recientemente, el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) emitió una pregunta sobre si la gente aceptaría limitar el derecho a la información. En ella se mezclaron las redes sociales con los medios de comunicación, cuando lógicamente no son lo mismo. Es un error ponerlas al mismo nivel, quiero pensar que fue un error por ignorancia. Desde el Colegio sacamos un comunicado al respecto diciendo que no estábamos de acuerdo con que una entidad como el CIS diese la opción a preguntar algo que iba contra el artículo 20 de la Constitución, que es el derecho a la información.

También, con toda la polémica que hubo con las ruedas de prensa telemáticas en la Moncloa, nos unimos con otros colegios y asociaciones de periodistas para pedir a la Secretaría de Estado de Comunicación que no se filtraran las noticias y que el método utilizado en dichas ruedas de prensa fuese lo más plural e igualitario posible. Es decir, no limitarlo a que ciertos periodistas pudieran siempre preguntar y otros no.

P: Hay quien piensa que la solución al problema de las noticias falsas es controlar lo que se publica. ¿Qué opina?

R: Esto está también en relación con la pregunta del CIS. A la hora de luchar contra los bulos y las noticias falsas, la solución no es controlar a los medios de comunicación. Que esto no es nada nuevo, también ha pasado en otras legislaturas. Pero es que igualar las redes sociales con los medios de comunicación es inadmisible y es un insulto a la inteligencia.

Además, para perseguir los bulos y las noticias falsas ya hay una herramienta, que es el Código Penal. No se puede permitir que nuestros dirigentes o nuestros políticos determinen qué es la verdad, ni qué se puede decir y qué no. Si lo hubiésemos permitido, no habrían salido a la luz investigaciones como el caso Gurtel o los ERE de Andalucía.

El problema de los bulos se soluciona teniendo una sociedad crítica, fomentando en educación. Formando a las nuevas generaciones para que sean críticas y detecten las noticias falsas. En compartir una información se tarda un segundo, pero lo haces sin criterio puedes hacer mucho daño. Los políticos deberían animar a la gente a que se informen a través de los periodistas profesionales y no por las redes sociales. Pero no interesa, porque lo que están consiguiendo los políticos es saltarse el filtro de los periodistas, porque utilizan las redes sociales para llegar directamente al público. Así evitan que el periodista de turno les pregunte y les ponga en duda.

P: Pero también hay periodistas que difunden bulos e información interesada.

R: Claro. Yo digo que hay periodistas buenos y malos. Al periodismo le hace mucho daño esa gente que se supone que es periodista y miente deliberadamente, o son más políticos que los propios políticos. Yo entiendo que cada medio o cada periodista tenga su ideología y sus pensamientos políticos es lícito, pero eso no debe afectar a tu trabajo haciendo que dejes de ser coherente. No puedes saltarte la ética y el código deontológico.

P: ¿Cómo cree que le puede afectar la crisis del COVID-19 al sector del periodismo?

R: Estamos haciendo un pequeño seguimiento, en cada provincia, de aquellos medios de comunicación que han hecho ERTE, ERE o despidos. Para poder tener una fotografía de cómo ha afectado la crisis de COVID-19 a los medios de Castilla y León y, por lo tanto, a los periodistas.

Esto no va a acabar cuando se levante el Estado de excepción, sino que luego va a haber medidas y el sector va a tener problemas. Es paradójico que ahora, cuando más medios de comunicación se consumen, es cuando hay menos publicidad, y por lo tanto muchas plantillas se ven afectadas. Desde los colegios estamos pidiendo un plan especial para los medios de comunicación, porque como servicio público y esencial nos tienen que garantizar unos fondos o unas ayudas. Y lo importante: que cuando se den esas ayudas a los medios, se garantice que son para el mantenimiento del empleo y no para cuadrar las cuentas a final de año.

P: Según su opinión, ¿en Castilla y León se está realizando una buena cobertura periodística sobre el coronavirus?

R: En líneas generales, yo creo que sí. Al menos, al Colegio no están llegando quejas de entidades ni de la ciudadanía. También es verdad que en Castilla y León no se está viviendo la misma situación que en ciudades como Madrid o Barcelona. Eso ayuda a poder hacer la información un poco más pausada, no tan caótica.

Pero cuando esto acabe tenemos que hacer una reflexión sobre si la forma en la que hemos informado ha sido la mejor, si hicimos bien al principio en pretender no alarmar, si teníamos que haber dado más voz a los científicos… Yo no tengo la respuesta, pero por eso digo que debemos reflexionar, para aprender de los errores que hemos cometido. Hay que tener autocrítica.

P: ¿Sabe si se están siguiendo algunos criterios específicos para determinar en qué casos es necesario el trabajo presencial?

R: Depende mucho de los medios. Pero, por ejemplo, aquí en la provincia de León, al menos en las radios, están haciendo turnos para ir al medio, en los que van los mínimos. Entendemos los ERTE, pero también creemos que las ayudas del Estado deberían haber ido enfocadas a financiar los medios para evitar que se llegue al ERTE. Porque ahora más que nunca se necesita información de calidad y para eso se necesitan trabajadores.

P: ¿Cuál es el área más afectado en Castilla y León: prensa, radio o televisión?

R: Por las noticias que tenemos, en la televisión autonómica no ha habido ninguna medida (de reducción de plantilla), y en las sedes locales de la televisión tampoco. Yo creo que donde está habiendo más medidas es en la prensa. Porque algunos medios contaban con una plantilla más o menos decente, pero en muchos digitales ya vivían en una precariedad donde es imposible sacarlo adelante con menos gente, ya que las plantillas ya estaban muy ajustadas.

P: ¿Y en cuanto a los periodistas autónomos?

R: Cada vez hay más compañeros y compañeras que apuestan por el autoempleo, por ser freelance. Los colegios llevamos reclamando desde hace muchísimos años que los periodistas que ejercen como autónomos deberían estar exentos del pago del IVA. Hay que ayudar a los periodistas freelance para que puedan seguir ejerciendo, porque suelen ser los primeros de los que un medio de comunicación prescinde cuando tiene que reducir plantilla. Ahora están cayendo muchos compañeros. Pero es que esto, paulatinamente, va a ir a más. Esto repercute en la bajada de calidad de la información y en la pérdida de la pluralidad informativa. Por ejemplo, en León acaba de cerrar un digital que llevaba un compañero, él solo. A menos periodistas, menos calidad y menos pluralidad.

También hay muchos periodistas que se decantan por la Comunicación Corporativa. Gente que se ha dedicado a montar una agencia de comunicación desde la que lleva la comunicación de varias entidades. Las entidades también tienen que aprender a valorar esta figura como algo necesario. Para ello, desde el Colegio hemos puesto el sello de Comunicación Responsable, que se le da a aquellas entidades que cuentan con un periodista para llevarles la comunicación. Los empresarios tienen que entender que tener una persona experta en comunicación en plantilla es una inversión, no un gasto.

P: Menciona que cada vez hay más periodistas freelance. ¿Esto puede precarizar más la profesión?

R: A los medios les interesa cada vez más tener a periodistas de este tipo. Sí es verdad que puede fomentar la precariedad, porque el tener a una persona fija en plantilla le permite a esta persona tener una estabilidad. De la otra forma desde el medio se pueden ir reduciendo las tarifas y el freelance puede llegar a un punto en el que tiene que trabajar 16 horas al día para poder tener un sueldo digno. Los directores y gestores de los medios tienen que aprender a valorar que una pieza bien hecha, que un freelance ha estado varios días trabajándola, vale dinero. Me da miedo que no tomemos medidas y la precariedad cada vez sea más grande.

Cedida por Pedro Lechuga

P: ¿Quiere dar algún consejo a los estudiantes de periodismo sobre su futuro?

R: Lo primero es que tengan proyecto de vida. Al principio van a tener que currar muchas horas, cobrando muy poco, para aprender; pero tienen que saber ponerse en valor. Aunque esta profesión sea muy vocacional, no pueden estar cobrando 800 euros (al mes) por trabajar 14 horas al día. Porque al principio lo podrán soportar, pero irán pasando los años y les impedirá tener un proyecto de vida.

Lo segundo, que en ellos está cambiar la profesión. Tendrán menos experiencia que los que llevan años en la profesión, pero son igual de periodistas. Que no sientan que por ser jóvenes valen menos. Tienen que ponerse en valor y ser capaces de enriquecer la profesión. Que no dejen que un jefe les imponga cambios en sus piezas con los que no están de acuerdo, porque esa pieza va a ir firmada con su nombre. También es muy necesario tener iniciativa e implicarse, porque si no, no van a ir a ningún lado.

Tienen que marcarse unas líneas que éticamente no estén dispuestos a pasar, porque el día que las pasen, su marca personal, su reputación, no valdrá nada. Hay que trabajar desde la honradez. Y si creen en algo, adelante. Habrá sueños periodísticos que nunca logren cumplir, pero si son personas dinámicas, van a sentirse realizadas. A veces empiezas iniciativas que no sabes si llegarán a algún sitio, y luego un día miras hacia atrás y le encuentras un sentido a todo lo que has hecho.

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