EVA CORTIJO GALDÓN  |  Fotografía: Pedro Lechuga  |

Pedro Lechuga, el decano del Colegio de Periodistas de Castilla y León, responde en entrevista a Inform@UVa con motivo de un comunicado sobre las condiciones laborales de los medios de comunicación que reciben dinero público. En él, se defiende que los anuncios de carácter sexual no tienen cabida en dichos medios y, por lo tanto, no deben beneficiarse de ningún tipo de financiación.

Pedro Lechuga.

El Colegio Profesional de Periodistas se creó en 2012 para realizar una mejora de las condiciones laborales de los colegiados, así como para defender los principios deontológicos de la profesión. Entre sus objetivos se encuentra el de garantizar la independencia y la libertad informativas, así como el de defender la libertad de información y de expresión que la Constitución garantiza a todos los ciudadanos. 

Pregunta: En su opinión, ¿por qué los medios no deberían incluir contenido sexual?

Respuesta: Detrás de esos anuncios hay mafias, hay una explotación sexual. El problema es la gran inversión económica que para muchos medios suponía este tipo de anuncios. Un medio de comunicación tiene una importante función social y no se puede permitir que a día de hoy utilicen parte de sus páginas para promocionar anuncios de carácter sexual porque al final está provocando una pérdida de credibilidad del propio medio.

P: ¿No atenta esto contra la libertad de expresión?

R: Una cosa es la libertad de expresión y otra cosa es utilizar un medio de comunicación para fomentar ciertas conductas o ciertos valores dañinos para la sociedad. Para nada considero que un medio de comunicación atente contra la libertad de expresión por no incluir anuncios de carácter sexual, igual que no va contra la libertad de expresión prohibir que los medios contengan en sus páginas una publicidad que fomente el odio a una etnia en concreto o a un colectivo social.

P: ¿Cree que puede haber alguna desventaja competitiva respecto a los medios que no censuran el contenido sexual?

R: No lo creo. Es una decisión que cada medio debe tomar legalmente. Luego son los juristas los que deben decidir si se puede o no prohibir, pero si un medio de comunicación decide seguir publicando estos anuncios de carácter sexual tienen que saber que las instituciones públicas ponen unas normas para dar subvenciones, o cumples esos requisitos o no puedes optar a ellas. Si prefieres seguir publicando anuncios de carácter sexual sabes que no vas a recibir dinero público.

P: El colegio defiende los intereses de los periodistas colegiados, a su juicio ¿qué derechos peligran más hoy en día?

R: Nosotros como Colegio tenemos que estar muy atentos en defender los intereses de todos nuestros colegiados y también del sector del periodismo. Los grandes problemas que tenemos ahora están relacionados sobre todo con el tema de la precariedad laboral y el intrusismo.

Por un lado, la precariedad provoca que el periodismo de calidad no sea tan fácil de hacer. Necesitamos unas mejores condiciones de trabajo para poder desarrollar nuestra labor profesional y así que el producto que demos al ciudadano sea veraz y de calidad. La precariedad se manifiesta tanto con horarios abusivos, redacciones que se basan en becarios que tienen unas tareas que no deberían corresponderles, etc. En cuanto al intrusismo, en el colegio pensamos que la mejor manera de profesionalizar nuestro trabajo es la obligación de tener la titulación o el grado correspondiente para ejercer el periodismo.

P: ¿Cómo puede solucionarse la precariedad laboral?

R: Los propios periodistas tenemos que decir ´basta ya y hasta aquí´. No se deben aceptar ciertas condiciones laborales que se nos ofrece.  Tenemos que creer que nuestro trabajo tiene la importancia que realmente tiene. Hay que hacer un trabajo interno del sector y de manera externa concienciar a las instituciones públicas. De nada vale, por ejemplo, que un ayuntamiento aporte una gran cantidad de dinero a un medio de comunicación si luego ese medio no ofrece una información de calidad.  Por otro lado, hay que intentar concienciar al sector privado de la importancia de tener a sus trabajadores con las condiciones adecuadas.

P: Cuando los medios se subvencionan con dinero público, ¿se deben al poder del Estado?

R: No se debería, nuestro salvavidas está en el código deontológico de cada medio. Que un medio de comunicación reciba dinero público a través de publicidad o a través de un contrato de una subvención no quiere decir que tenga que servir a los intereses de la institución de donde procede el dinero. Si un medio, a través de subvenciones o de dinero público, está haciendo un mal periodismo a quien hace daño es al sector no solo al propio medio. Si una institución da dinero a un medio de comunicación no quiere decir que vaya a estar arrodillado a lo que diga su institución y si lo hace está claro que es un mal periodismo.

P: El colegio insta a qué se vigile solo a los medios con financiación pública, ¿respecto a los de financiación privada no se puede hacer nada?

R: Estamos trabajando en ello. Por ejemplo, cuando comienzan las prácticas de verano a todos los medios de comunicación se les envía una carta a modo de recordatorio de lo que supone tener en las redacciones a gente en prácticas. En algunas ocasiones a los becarios se les manda la misma responsabilidad que a profesionales con experiencia.

El Colegio Profesional de Periodistas de Castilla y León está para defender los derechos de los colegiados, pero también para defender en este caso al periodismo de la comunidad autónoma. Con la empresa privada también estamos alertas y siempre que vemos que se hace algo en contra de los derechos del periodismo actuamos. Sin embargo, es mucho más complicado que de cara al sistema público.

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