JACQUELINE SIÓN CEÑERA  |  Fotografía: Soledad Losada  |

Sentirse cómodo con uno mismo es importante, pero también lo es cuando dedicamos parte de nuestro tiempo en compañía de los demás. Aportar ideas y opiniones para ser escuchadas y rebatidas por el resto de seres de la Tierra nos otorga luz, vida, fuerza… En definitiva, nos humaniza. Por ello el diálogo es fundamental para resolver cualquier tipo de inquietud que podamos tener tanto interior como exterior. Esta es una de las premisas que la Pastoral Universitaria de la Diócesis de Valladolid, con sede ubicada en la Plaza de la Universidad, pretende transmitir a jóvenes estudiantes durante su época universitaria. ¿El objetivo? Hacer presente la misión y vida de la iglesia en la comunidad estudiantil.

Soledad Losada en la sede de la Pastoral/ Fotografía: Jacqueline Sión
Soledad Losada en la sede de la Pastoral/ Fotografía: Jacqueline Sión

Soledad Losada y Carmina Barberá, misioneras Verbum Dei y docentes del Aula de Teología de la UVa, coordinan la Pastoral Universitaria junto a Ana Fernández, estudiante de cuarto de Medicina, y Armando Cunha, del grado en Derecho. Un comité que tiene una idea clara: orientar la Universidad hacia el bien común de la sociedad. “Hay que sumar y para ello debemos trabajar con todas las personas hacia un bien general”, dice Losada, quien anhela el compromiso de “humanizar la sociedad en la que vivimos”.

Orientar la Universidad como bien común para la sociedad y el trabajo en equipo con profesores, alumnos y personal administrativo en el Evangelio, en cuanto a la luz de sus valores y del bien común, son otros de los objetivos. “Lo que queremos es anunciar la fe en una sensibilidad que, hoy en día, es distinta. Esto no quiere decir que sea mejor o peor, sino simplemente diferente”, admite.

Grupo de jóvenes durante una de las actividades/ Fotografía: Soledad Losada
Grupo de jóvenes durante una de las actividades/ Fotografía: Soledad Losada

En cuanto a la parte formativa, la responsable explica que “los diálogos son fundamentales a la luz de la fe”. Diálogos de fe-ciencia, fe-solidaridad y fe-cultura. “La fe-ciencia nos dirige hacia el bien común de todos los seres humanos, la fe-solidaridad a ser fraternales frente a lo que sucede a nuestro alrededor, y, la fe-cultura, a ser críticos con los modelos socioeconómicos en los que vivimos”. También se realizan actividades para estudiantes y profesores. Reuniones de fe y misión, de fe y voluntariado y de interiorización para los jóvenes, y grupos de reflexión o mesas redondas donde docentes, “creyentes o no creyentes”, discuten sobre cuestiones que “les hagan trabajar hacia el bien común”.

Soledad Losada en la sala de interiorización y oración de Pastoral Universitaria/ Fotografía: Jacqueline Sión
Soledad Losada en la sala de interiorización y oración de Pastoral Universitaria/ Fotografía: Jacqueline Sión

Las conmemoraciones también se caracterizan por ser uno de los fuertes de la Pastoral. Entre las más destacadas se encuentra la eucaristía de inicio del curso, acto celebrado en la Capilla Universitaria por la Hermandad del Santo Cristo de la Luz, en el Palacio Santa Cruz, con Fernando Bogón de capellán. La próxima será en Navidad. Además de eucaristías, la Pastoral organiza confirmaciones de universitarios. “Hacemos el bautizo universitario”, confiesa Losada.

En el conjunto de las actividades colaboran alrededor de 100 personas. Unas 30 participan en las tareas de una manera asidua, y en los cursos el número oscila entre 35 y 40. Ana Fernández y Nerea de la Fuente Fernández son dos estudiantes universitarias que forman parte de la fraternidad. Ana, alumna de quinto de Medicina, es miembro del equipo desde los 18 años. “La Pastoral me ha aportado la posibilidad de seguir conociendo a un Jesús cercano, personal y actual. También a trasladar el Evangelio a la vida diaria, a que no quede como algo teórico, sino como una fe que se vive con mucha alegría y dándose a los demás”, declara.

 "Ayuno solidario", mural para recaudar fondos por la guerra de Siria/ Fotografía: Jacqueline Sión
Mural por la guerra de Siria/ Fotografía: Jacqueline Sión

La joven subraya la importancia de “vivirlo con personas, desde la confianza y el júbilo”. Por su parte, Nerea, estudiante de Derecho, pertenece al grupo desde que inició su carrera hace tres años. Para ella, estar dentro de la Pastoral le ha ayudado “a conocerse a sí misma, a más personas y a tener otro punto de vista en la fe”.

El equipo, en colaboración con el Aula de Teología, imparte cursos desde hace cuatro años donde se otorgan créditos (ECTS) a los estudiantes. Uno de ellos es el Foro Cristianismo y Cultura que concede 3. También se encuentran aquellos de Biblia: Literatura y experiencia de fe y Jesús, propuesta humanizadora, entre otros. “Los cursos son específicos y cada año se desarrolla uno diferente. Mi compañera Carmina y yo impartimos las clases”, explica Losada.

En cuestiones de voluntariado, la Pastoral realiza juegos, ofrece apoyo escolar y humano a niños que se encuentran en una situación familiar desestructurada y ayuda a personas que no tienen hogar. “Hay una organización llamada A Salvo, quien coordina y hace posible la asistencia a personas desprovistas de techo que duermen en la zona El Arco de Ladrillo de la ciudad. Nosotros, como voluntarios que somos, ayudamos en todo lo que necesiten: les repartimos la cena y así pasamos tiempo con ellos”.

“Entre otras cosas se necesita mantener espacios de amistades sinceras, sensibilizar al prójimo y cuidar la orientación humana de nuestros estudios, así como dialogar inquietudes internas”. En definitiva; cultivar la fe junto con otras personas, pues como bien dice Soledad: uno no está solo.

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