JAVIER GARCÍA GARCÍA  |  Fotografía: Pixabay  |

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX tuvo lugar el nacimiento de un movimiento periodístico formado por periodistas y escritores. Su objetivo era la denuncia pública de la corrupción política, la explotación laboral y los abusos por parte de las instituciones de la época. Como resultado de este movimiento, se produjo un éxito en la prensa sin precedentes y con la sociedad concienciada de lo que sucedía a su alrededor.

Además de este éxito, supuso la aparición de la primera corriente de periodistas que va a desarrollar las características principales del periodismo de investigación. Estos periodistas sacaron a la luz la parte más miserable de la sociedad, además de introducir temor a las partes más poderosas e influyentes de las clases dirigentes.

El presidente norteamericano Theodore Roosevelt popularizó el término “muckraker“, durante el discurso de la cena anual de periodistas el 14 de abril de 1906:

‘Hay periodistas que se están dedicando a buscar cosas sucias de la sociedad, a estos los denominaré muckrakers, porque están buscando en la basura’

El trabajo incitante de estos periodistas de denuncia era mostrar la cara oculta del país. Sin demagogia, sin compromiso y directo, a través de técnicas como la observación. Sin embargo, sintieron rechazo por algunos sectores, donde recibían insultos y amenazas. A pesar de ello, siguieron adelante y lucharon contra las adversidades para cumplir el compromiso que como periodistas tenían: informar.

Los muckrakers marcaron un antes y un después en el periodismo de investigación. Así pues, su legado se extiende hasta abarcar todos los ámbitos internos del ejercicio profesional. Aunque hay que destacar que hoy en día es muy difícil encontrar este tipo de conductas en el periodismo actual, ya que la vulnerabilidad de los periodistas se ha visto incrementada.

Fotografía recogida del libro The Muckrakers, de Louis Filler

Entre los principales referentes, se encuentran: los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, quienes destaparon el caso Watergate, el escándalo político más importante de los Estados Unidos; Lincoln Steffens, quién analizó la corrupción de las grandes ciudades; Upton Sinclair, que hizo una fuerte denuncia de las malas condiciones de higiene que se daban en las distribuidoras de carne de Chicago y Thomas Lawson, que analizó lo que había detrás de los hombres que controlaban Wall Street.

Vale la pena recordar que en los tiempos que corren sería necesario que el rol de estos periodistas siguiera existiendo. En primer lugar, para mejorar aspectos críticos de la sociedad y aumentar la credibilidad de los periodistas. Y finalmente, para fortalecer la legitimidad de la prensa.