INÉS MODRÓN LECUE  |  Fotografía: Unsplash  |

La crisis epidemiológica ocupa prácticamente todos los espacios de debate por su indudable gravedad, con la importante consecuencia de dejar a un lado el resto de crisis, entre ellas, la climática. Pese a ser uno de los grandes problemas que amenazan el futuro de la sociedad, no ocupa tanta atención mediática como cabría esperar. España acogió en diciembre de 2019 la última Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático, conocida como COP25, que este año no se ha celebrado. A modo de reacción crítica frente a esta decisión, centenares de jóvenes activistas de todo el mundo han organizado la Mock COP26.

Este macro-evento digital que comenzó el 19 de noviembre está plagado de conferencias y talleres online relacionados con los diversos ámbitos que conciernen a la crisis medioambiental. Las críticas más habituales a las anteriores COP han sido por no ser lo suficientemente ambiciosas y desaprovechar unos años cruciales para frenar el problema. Por ello, los miembros de la organización de la Mock COP26, originarios de 150 países, redactarán las conclusiones de estas jornadas en un documento que remitirán a la ONU. Su objetivo es hacer visibles las propuestas que tiene la juventud, muchas veces desatendidas, que pueden ser la solución o formar parte de ella.

Gala de inauguración

El rostro más destacado de la ceremonia de apertura fue el de Licypriya Kangujam, una joven activista climática india de tan solo 9 años. Sus discursos enardecedores son una constante llamada de atención a los líderes políticos, a quienes insta a trabajar por el planeta. También anima a todos los adultos a enseñar a sus hijos y nietos a ‘sobrevivir y luchar por su futuro’. Le acompañaron en la inauguración Jayathma Wickramanayake, Enviada de la Juventud de la ONU, y Alok Sharma, Secretario de Estado para el Desarrollo Internacional de Reino Unido.

A través del canal de Youtube del Mock COP26 se puede disfrutar de los principales contenidos que conforman la sección oficial. También durante estas jornadas se celebran eventos paralelos, apoyados por la organización de esta cumbre del clima juvenil. Aunque la conferencia oficial finalizará el 1 de diciembre, estas otras sesiones, íntimamente relacionadas con el contenido de las jornadas, se alargarán algo más en el tiempo. Todas ellas son una oportunidad clave para conocer proyectos liderados por jóvenes activistas y para escuchar las propuestas emergentes en el ámbito del cuidado medioambiental.

Tierra útil

El pasado viernes 27 de noviembre, tuvo lugar vía Zoom la conferencia ‘For Peat’s Sake: Let’s Reach Our Climate Targets’ a cargo del grupo ‘Re-Peat’. Esta palabra inglesa, ‘peat’, fue el tema central de la charla y hace referencia a lo que en castellano se conoce como ‘turba’. Se trata de una ‘masa de materia vegetal parcialmente descompuesta’ que reúne unas características muy especiales, tal y como explicó Frankie, una de las ponentes. Por las circunstancias de la orografía, el agua se queda atrapada y, al caer plantas muertas sobre ella, se vuelve muy ácida. Esto provoca que el resto de plantas que caigan no se descompongan por completo. La acumulación de esta materia orgánica a lo largo de las décadas crea un paisaje curioso, llamado turbera, con un potencial desconocido.

‘Re-Peat’, compuesto por decenas de jóvenes activistas climáticos procedentes de distintos países, busca poner en valor las turberas. Explican que ‘son tierras de transición’, ya que se encuentran ‘entre lo seco y lo húmedo, la vida y la muerte’. Además, son reservas de carbono, que pueden tener un impacto muy positivo en la lucha contra el cambio climático, si se gestionan adecuadamente. Sin embargo, la costumbre de drenar estas áreas, consideradas inútiles, provoca un aumento de CO2 en la atmósfera. Su iniciativa pretende llamar la atención sobre esta alternativa energética, que se pasa por alto.

Afrontar la crisis climática

Carolina, otra de las integrantes, comparó dos diferentes líneas de actuación frente al cambio climático. La ‘geo-engineering’ apuesta por el desarrollo de nuevas tecnologías para remediar los impactos del calentamiento global, algunos ejemplos son ‘la eliminación del dióxido de carbono’ (CDR) y ‘la gestión de la radiación solar’ (SRM). Estas opciones, no obstante, ‘son parches rápidos, que suponen un riesgo elevado por sus consecuencias imprevistas’. Consideran, además, que tienen un ‘enfoque muy limitado’.

En contraposición, se encuentran las ‘nature based solutions’, remedios ‘inspirados y apoyados por la naturaleza que benefician la biodiversidad y apoyan el desarrollo de ecosistemas’. Algunos de ellos son la gestión del agua de lluvia y la absorción de gases de efecto invernadero. Estas tienen ‘un enfoque holístico’, es decir, un impacto global. Son por tanto la solución preferida. A pesar de ello, su implementación es complicada y requiere de un gran esfuerzo por parte de los gobiernos.

Otra de las ponentes, Lanie, explicó las llamadas ‘nationally determined contributions’, un concepto que ‘emergió del Acuerdo de París y permite a los países establecer objetivos climáticos en función de sus circunstancias’ y reclama que las acciones climáticas sean transparentes. Estas medidas son muy útiles de cara a la mitigación de emisión de gases, que se espera para 2030, e incluye en gran parte ‘nature based solutions’. Sin embargo, les faltan ‘acciones concretas y metas cuantificables’.

Turbera | Unsplash

La turba como remedio

Las turberas deben formar parte de estas soluciones, por su papel en la conservación y rehumedecimiento de la tierra. Esto puede tener un impacto del 5% en la reducción de las emisiones globales, pese a que las turberas ocupan solo un 3% de la superficie global. Por tanto, ‘no hay que protegerlas únicamente por su belleza como paraje, también por su labor con el medioambiente’. Para asegurar su efectividad, se deberían establecer métodos de registro adecuados.

Para Bethany, otra de las ponentes, ‘es importante que esto se convierta en tema de conversación’. Para ello, indica tres claves. La primera es la interdisciplinariedad. Cree que las turberas tienen potencial como metáfora y podría transmitirse su valor a través del arte, no solo de las ciencias. Considera también fundamental el entusiasmo a la hora de hablar de ello, ‘para llamar la atención de la gente’. Por último, encuentra fundamental el papel de la juventud. ‘Mirar una turbera es mirar el futuro y el pasado al mismo tiempo’, por los años que necesita cada una para formarse, asegura.

La hora del cambio

Intervino al final de la charla Elisee Allélly-Fermé, miembro de Wetlands International, una ONG dedicada a la conservación y restauración de humedales. Quiso animar a los asistentes a enviar un correo electrónico para unirse a la redacción de una carta abierta de la campaña ‘Power of Wetlands’. Tras ello, se abrió el turno de preguntas, que permitió ver el enorme interés que este tema suscita en personas de todas las edades. Pese a estar enfocado a gente joven, entre los asistentes del evento se encontraban incluso ancianos. Todos los espectadores se mostraron muy agradecidos con las ponentes por su labor. Sin duda, el cambio climático genera preocupación, independientemente de la edad y la procedencia. Es hora de situarlo al frente de las prioridades de cualquier gobierno.

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