Tú puedes salvar la planeta

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LUIS MIGUEL GALLEGO DE LA FUENTE  |  Fotografía: pixabay.com  |

Grandes fenómenos meteorológicos, extinción de especies y contaminación del agua por dióxido de carbono. ¿Qué es lo que comparten todas estas consecuencias? Comparten una misma causa: el cambio climático, un problema para muchos infravalorado, llegando a negar la evidencia. Sin embargo, esto no debería bajar los ánimos, sino todo lo contrario, motivar para aportar nuestro granito de arena contra este problema.

El cambio climático es la variación global del clima de la Tierra. Esto puede deberse a diversos factores como causas naturales o la propia acción del hombre. Estos cambios se producen sobre todos los parámetros: la temperatura, las precipitaciones, etc. Cabe subrayar que no es lo mismo cambio climático y calentamiento global, ya que la segunda proviene de la primera.

La polución provocada por el ser humano./ Fotografía: Pixabay.com

El problema actual viene a causa de la acción del ser humano, provocando cambios muy bruscos que de manera natural no se producirían. La Tierra se ha calentado y enfriado miles de veces, pero estos procesos llevan largos periodos de tiempo. Sin embargo, el ser humano ha alterado este ciclo y ha llegado a un nivel que en otras épocas vino acompañado de extinciones.

El punto de inflexión en esta historia es la Revolución Industrial. La población en esta época se disparó a partir de aquí (800 millones de habitantes en 1750 a 7500 millones hoy en día), lo que trajo consigo un consumo cada vez más desmedido y una utilización de combustibles fósiles para hacer frente a la demanda de recurso, provocando así las consecuencias actuales.

Para frenar el cambio climático, podemos realizar muchas acciones. Entra ellas, el mejor ejemplo es reciclar. Si nos comprometemos a minimizar nuestro impacto generando menos basura ya habremos dado un paso hacia un mejor mañana. El desplazamiento de manera sostenible es otra buena idea, es decir, cambiar el uso del coche por el uso del trasporte público o de la bicicleta. Si el viaje fuese más largo tendríamos el tren como mejor método, así se reducirían las emisiones.

Tras esto tenemos el consumo eficiente de energía, en otras palabras, el no malgastar sin razón. De esta forma ayudamos a no derrochar tanta energía que acaba percutiendo en la naturaleza. Ejemplos de esto es no dejar las televisiones en standby, ya que un 45% de la energía que consume un televisor lo hace en este modo, o evitar dejar el cargador del móvil enchufado porque el 95% de la energía se pierde y solo un 5% es usada realmente para cargarlo.

Una bombilla apagada es una vida más./ Fotografía Pixabay.com

En cuanto a los métodos alimenticios, el consumo de carne excesivo también perjudica al planeta, en concreto la producción de carne provoca entre un 25% y un 40% de las emisiones de C02. Por otro lado, es mejor el consumo de productos bio dado que en su producción se usan menos pesticidas, ergo es mejor para el organismo y  la naturaleza.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo reducir este problema que afecta a la sociedad y que solo se puede cambiar si se trabaja unidos.

 

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