A mí no me señale

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CLARA ARIAS DELGADO

Qué necesidad tiene el lector de que le diga lo molesto que es el roce de mí Rolex y el ordenador mientras escribo estas líneas, que las luces antiniebla de mi Mercedes se han fundido o que la temperatura de mi piscina no estaba a la temperatura adecuada para nadar. Pues que probablemente se haya creado una imagen estereotipada de mí. Qué debe pensar un colectivo cuando a una persona de su misma raza, cultura o religión se le asocia a la delincuencia o a la criminalidad.

Los medios de comunicación han contribuido a alterar la percepción de distintos colectivos. El detallismo en el que han caído cuando un acto no es protagonizado por un ‘blanquito’ de metro ochenta crea una imagen distorsionada de toda una comunidad. Todos en el mismo saco. Pero no caigamos en la banalidad de meternos solo con los medios. Detrás de cada medio hay un periodista que posiblemente piense que al lector le interese el color de piel del protagonista. Señalemos a la sociedad, ella tiene ahora la culpa.

Detrás de cada palabra escrita por un periodista se encuentra un significado que el lector deberá de interpretar. Si se añaden connotaciones raciales en cada hecho, es porque aún se cree que se debe reforzar el sentimiento de pertenencia al ‘pueblo bueno’. No me miren a mí, es la sociedad la que lo pide -se justificarán los profesionales de los medios-. Pero la sociedad se vanagloria de integrar a todo tipo de culturas. Ahora la culpa apunta hacia las minorías. ¡Ellos son las que tienen que adaptarse! -se escucha en ocasiones-. Muy difícil se lo han puesto a un pueblo que recibe ofensas infundidas con ánimo de exclusión y categorización.

Más que señalar a nadie en concreto deberíamos de adoptar una brújula con un mismo destino para todos. Un desarrollo informativo que no caiga en la fácil retórica de los estereotipos. Sin necesidad de destacar la nacionalidad, la religión o etnia. Que la esencia quede en el hecho y no en la melanina. Que los medios se olviden de pensar que es la sociedad la que necesita cierto grado de detallismo para sacar conclusiones que no llevan a buen puerto. Que no por tener rasgos distintos debemos de ser tratados de distinto modo. Tan solo el respeto garantizará la convivencia cosmopolita. Solo así llegaremos todos al norte de la querida brújula.

[Este ha sido uno de los dos artículos seleccionados de entre todos los presentados por los alumnos de Periodismo de Opinión de 3º A del Grado en Periodismo, asignatura impartida por la profesora Pilar Sánchez. La elección de los ganadores ha sido realizada por la dirección de InformaUva valorando su calidad gramatical y ortográfica, la narración clara y estructurada y la originalidad en el planteamiento del tema propuesto.]

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