Mikel Ayestarán: “En la guerra contra el EI se han violado todos los códigos que conocía”

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DAVID GARCÍA IGLESIAS | Fotografía y vídeo: Laura Soria y David García

Mikel Ayestarán (Beasain, Gipúzcoa, 1975) lleva once años como corresponsal de guerra en Oriente Medio en países como Siria, Irán, Irak, El Líbano o Afganistán. Como él mismo reconoce, trabajar en estos territorios suponía perder mucho tiempo viajando de un lado para otro, por lo que en 2015, decidió irse a vivir a Jerusalén. Desde entonces cubre los conflictos de la zona desde allí, siempre detrás de las breaking news. Mikel Ayestarán es un periodista freelance, aunque colabora con Vocento y la cadena de radiotelevisión pública vasca EiTB. Su último libro ‘Oriente Medio, Oriente roto’ es una crónica de todo lo que ha vivido en estos años como corresponsal de guerra. Desde Informa UVa hemos podido hablar con él y esto es lo que nos ha contado.

Pregunta: ¿Por qué decidiste dejar la redacción y embarcarte en la aventura de ser un periodista freelance?

Respuesta: Porque trabajaba en un periódico de provincias, el equivalente a ‘El Norte de Castilla’ en Donosti, que se llama ‘El Diario Vasco’. Yo quería trabajar en un campo en el cual no podía pedirle a ese periódico que me enviara. No podía pedirle a ‘El Diario Vasco’ que me enviara a cubrir ni conflictos ni terremotos porque no es su liga; entonces lo que tuve que hacer fue buscarme la vida. Cuando nadie conoce tu apellido, te tienes que abrir paso y en mi situación decidí apostar por Oriente Medio y, sobre todo, ir a zonas donde no había corresponsales, como Irán, Iraq o Pakistán. Creo que fue una decisión lógica y honesta, intenté hacer lo que me gustaba para ver si valía o no valía.

P: De todas tus coberturas en Oriente Medio, ¿con cuál te quedarías y por qué?

R: En el periodismo de conflictos actualmente, creo que estamos todos marcados por la llamada “Guerra contra el Terror”, todo lo que se ha generado en Oriente Medio a partir de las invasiones de Iraq y Afganistán. Es difícil quedarme con una cobertura especial, pero creo que uno de los años más explosivos de mi vida fue el 2011, con todas las primaveras árabes. Empecé ese año en Túnez, de allí me fui a Egipto, a Libia y a Siria. Más que con una cobertura en concreto, me quedaría con ese 2011 y todo lo que fue el proceso revolucionario, que supuso una vivencia personal muy fuerte.

Mikel Ayestarán en un momento de la entrevista
Mikel Ayestarán en un momento de la entrevista

P: Como corresponsal en países en plena guerra, ¿te has visto envuelto en situaciones en las que temiste por tu vida?

R: Claro. Tampoco soy una persona que vaya buscando los tiros, pero lógicamente si estás en sitios que están en conflicto o post-conflicto tienes muchos boletos de que te toque. El libro ‘Oriente Medio, Oriente roto‘ intenté que fuera una crónica de todas mis crónicas. Para intentar atraer al lector, aposté por uno de los momentos más duros que me han pasado. Fue en Siria en 2012 a las afueras de Damasco. Yo voy con un compañero británico y nos vemos envueltos de repente en una zona de fuego cruzado y de mortero. Entonces este compañero saca del coche un chaleco y un casco, me los da, y me dice: “póntelos tú, que yo tengo cáncer y me voy a morir”. Al final salimos de allí y nunca se lo podré agradecer lo suficiente. Después, este compañero sí, se me murió. Este tipo de cosas sí que te pasan, pero es muy diferente que te pasen, a que tú las vayas a buscar. Nosotros buscamos historias, y eso es muy difícil que lo encuentres en primera línea.

P: ¿Cómo superas el hecho de estar tanto tiempo en la guerra? 

R: Bueno, no estoy todo el día ahí metido en una trinchera, tienes momentos de todo. Una de las terapias de choque que más me ayudan es poner los pies en el suelo en cuanto puedo. Yo tengo dos niños, así que me voy con ellos al parque, o me pongo a cocinar. Hago las cosas más habituales del mundo. Pero por supuesto, creo que este trabajo me pasará factura en algún momento.

P: ¿Cómo es trabajar de un lado para otro con un equipo que pesa 24 kilos?

R: Pues realmente es una maravilla. Cada vez los equipos son más pequeños y más baratos. Además, me parece que el teletrabajo y el hecho de tener a tu jefe a más de 2.000 km es una bendición. No hecho de menos una redacción, ni un lugar físico estable. Hay que tener buen material para ser totalmente autónomo y poder trabajar en cualquier lado.

P: ¿Por qué decidiste ir a vivir a Jerusalén?

R: Jerusalén tiene dos cosas que son fundamentales. Una es que es la zona cero de todos los problemas que tenemos en Oriente Medio. Si en el mundo antiguo ya se la consideraba el centro del mundo, yo ahora mismo creo que es una de las claves para entender la región. Y en segundo lugar, y es algo muy importante cuando vas con tu familia y con tus hijos, es que se trata del sitio más seguro de toda la región. Israel es el único país en todo el Oriente Medio que no ha sufrido ningún ataque de Al Qaeda ni del Estado Islámico. Espero que siga así, toco madera. Lo que sí he conseguido viviendo allí es tener tiempo. Antes como estaba todo el día viajando tenía menos tiempo, pero ahora escribo mucho más y creo que produzco más.

P: ¿Cómo describirías lo que se siente al estar en Mosul?

R: Se siente una pena inmensa. La ciudad está absolutamente arrasada. En la guerra contra el Estado Islámico no hay líneas rojas, ni por parte de unos ni por parte de otros. Se han violado todos los códigos que yo conocía. Los bombardeos de los americanos o de los rusos en las zonas del califato han sido brutales y el precio es que hay cientos de miles de civiles que no van a poder volver a su casa en años. Lo que se siente es una pena inmensa y sobre todo una sensación de “ojalá no nos toque nunca”.

P: ¿Crees que hay guerras justas?

R: Cada uno de los que ponen la guerra en marcha tiene su verdad absoluta que quiere defender. Los dos grandes motivos que provocan las guerras donde yo trabajo son los nacionalismos y la religión. En mi caso, mi única patria es mi familia. Me parece que las banderas y las religiones han servido para manipular a la gente y llevarla a la guerra de una forma muy sencilla. Al final cuando vas a currar tienes que elegir uno de los bandos, y eso no significa que te decantes por uno o por otro. Pero sí que hay situaciones en las que puedes llegar a comprender que la gente opte por el uso de las armas. Si es justo o no, yo no soy nadie para decirlo, pero hay situaciones en las que yo, si estuviera en su caso, también cogería un kalashnikov.

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Mikel Ayestarán en la Plaza de Zorrilla antes de ser entrevistado
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