La literatura y la música según Mateo Trapiello

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Mateo Trapiello es estudiante de 1º de Periodismo en la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid.

NORA ARAGÓN BASTERRECHEA

Fotografía: Nora Aragón

Siempre se suele decir que cuanto más mayor eres, más haces en tu vida. Pero en el caso de Mateo Trapiello se trata de un proceso acelerado. Aunque no para de escribir –está en proceso de publicar su primera novela, escribe relatos cortos y poesía- y de componer sus canciones, su pasión comenzó tempranamente cuando en 6º de primaria, animado por sus amigos y por los libros de Laura Gallego -‘Memorias de Idhún’- empezó a escribir.

Recordando lo que dijo José Saramago una vez: “No se le puede preguntar a un escritor la razón de su escritura. Para resolver cuestiones como esa tengo que pasar un tiempo largo escribiendo un libro, y Usted pretende que le dé una respuesta articulada en 30 segundos”, decido no hacerle a Mateo esta complicada cuestión y dirigirme por otros senderos.

 ¿A quiénes considerarías como tus referentes a la hora de escribir?

[Piensa] Aunque me gustan muchos escritores, siempre me quedaré con Salinger y ‘El guardián entre el centeno’, Cortázar, Baudelaire, Mayakovski… ¡Ah! Y ‘La mecánica del corazón’, de Malzieu, me encanta ese libro.

Buena selección. Me has hablado varias veces de tu amor por Valladolid y del ambiente urbano pero tranquilo que se respira… ¿Qué lugares de la ciudad te inspiran más para escribir?

En general, todas las ciudades me inspiran… Igual que Baudelaire era un poeta urbano y no soportaba la naturaleza -aunque yo no llegue a tanto-, en Valladolid, al ser una ciudad relativamente pequeña, siempre te encuentras algún sitio en el que estar a gusto y concentrarte para escribir. Me gusta mucho ir al bar Beluga, en la Plaza de Cantarranas, a edificios altos desde los que se tienen buenas perspectivas, lugares más tranquilos y recónditos… No tengo un solo lugar en el que me encuentre cómodo escribiendo. La verdad es que no me cuesta concentrarme, tengo esa facilidad.

¿Qué piensas de la situación actual de la literatura y qué crees que se debería hacer por parte de las editoriales y gobiernos para promover la lectura, que últimamente está tan en decadencia?

En los últimos tiempos se está tratando más que nunca a la literatura como un negocio del que sacar beneficios, y eso solo le está haciendo mal. Todo está bastante desvirtuado. La generación de poetas actual parece carecer de valores, ya que la poesía se está centrando demasiado en el hedonismo y se están dejando de lado otras corrientes y temas que se podrían explotar con un poco de iniciativa e imaginación. En cuanto a las novelas, estoy muy contento con la situación actual: los diversos géneros están evolucionando a pasos agigantados, creándose nuevos formatos y renovándose continuamente, lo que amplía las posibilidades de los escritores y del mercado.

Por otra parte, creo que el fomento de la lectura, más que en mano de los gobiernos, está en mano de las propias familias: los padres deberían inculcar la lectura y la literatura a los niños desde pequeños y los ministerios de educación deberían dar una mayor importancia a la lectura en todo el proceso educativo. Por ejemplo, todos nos acordamos de las obras “rollazo” que nos mandaban leer en el colegio y en el instituto, que leíamos por que no teníamos otro remedio. Esto debería cambiar proponiendo a los alumnos lecturas más adecuadas a sus gustos o que les puedan resultar más interesantes en ciertas edades. Aunque ‘El Lazarillo de Tormes’ siga siendo una lectura obligada, por supuesto.

 

¿Y para promover la publicación de nuevos autores jóvenes como tú?

En cuanto a la promoción de nuevos autores, yo creo que, por una parte es muy positivo que la situación editorial se renueve constantemente, ya que en todas las épocas debe haber un movimiento literario que se identifique con la situación de la generación vigente. Pero, por otro lado, en la actualidad, introducirse en el mercado editorial resulta muy complicado para los escritores jóvenes, ya que las editoriales están conformándose en grupos gigantes que actúan casi como mafias y es casi imposible publicar con algunas de la talla de Random House, SM, Seix Barral… Pero por suerte, están empezando a formarse grupos editoriales independientes que están confiando en nuevos formatos y propuestas y apoyando a un gran colectivo de escritores jóvenes con ideas frescas.

Su otra gran pasión es la música. Hace tres años, durante un largo verano, le pidió a su padre que le enseñara a tocar la guitarra que tenían en casa y, poco a poco, con varias tardes pegado a la pantalla del ordenador viendo tutoriales en Youtube, aprendió a tocarla y a componer sus propias canciones.

En cuanto a música, tiene un gusto muy amplio y variado –dice entre risas-, aunque sus grandes referentes son Blur, Gorillaz y Jimmy Hendrix, le gusta desde el jazz hasta el rock, pasando por el indie y Amaral.

Me cuenta que ha participado en varios recitales de poesía, en micros abiertos, ha dado conciertos en diversos bares y cafeterías de la ciudad, lo que le ha permitido conocer de primera mano el mundillo cultural de Valladolid y a bastantes artistas de la ciudad.

¿Qué te parece el ambiente y el movimiento que hay entre los locales y salas de conciertos de Valladolid?

A pesar de que el anterior alcalde se esforzó mucho en limitar a la cultura de la ciudad, el nuevo Ayuntamiento, aunque más por iniciativa de la gente y de las asociaciones, está poniendo la situación más fácil para los artistas (tanto para la gente que hace música, como para los pintores, actores…). Por ejemplo, hay bares que realizan sesiones de micrófono abierto donde se congrega una gran cantidad de artistas de la escena pucelana que, parece que no, pero está conformada por mucha gente, y esto, la gran parte de los vallisoletanos no lo saben. Creo que la situación está empezando a mejorar poco a poco pero todavía queda mucho por hacer y por “culturalizar” Valladolid.

                  Los 5 imprescindibles de Mateo:

                                      Feel good inc – Gorillaz

                                Videotape – Radiohead

                                The Univeral – Blur

El guardián entre el centeno de J.D. Salinger

La subasta del lote 49 de Thomas Pynchon

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