Marta Redondo, la historia de una tesis doctoral ‘sensacional’

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Marta Redondo, periodista, profesora y la más reciente Doctora en Periodismo por la Universidad de Valladolid, recibe a Inform@UVa en su recién estrenado despacho, el número 10 del Departamento de Geografía, para hablarnos de un camino tan arduo como gratificante: el camino de la investigación.

Responde a cada pregunta con la amabilidad que la caracteriza y una disposición a dejarse descubrir como ella hizo con su tesis, (‘El sensacionalismo y su penetración en el sistema mediático español’), paso a paso. Comienza por reconocer que su dimensión periodística “es más profesional que académica”.

“Yo he comenzado a impartir la docencia hace relativamente poco tiempo. A la práctica del periodismo, sin embargo, le he dedicado casi 15 años de mi vida”, reconoce la periodista.

Desde Telemadrid a Antena 3 Castilla y León, sin olvidar TVE en el ámbito regional, la antigua televisión local vallisoletana y varias productoras. Esos son algunos de los destinos que figuran en el currículum de Marta, aderezado por su experiencia como responsable de prensa de la Feria del Libro de Valladolid, gestora de contenidos del portal literario ‘El Castellano’ del periódico El Norte de Castilla, y miembro del Gabinete de Comunicación de la UVa durante cuatro meses. A todo esto suma desde el año 2000 un primer premio ‘Internet Castilla y León’ en la modalidad de Periodismo que le concedió la Junta.

Después de su periplo profesional, M. Redondo se plantea nuevas metas… “Ahora me quiero centrar en lo académico, y eso es bastante exigente. No solo hablo de dar clase, que es lo que los alumnos más reconocen, sino de explotar una dimensión investigadora que es fundamental y que la Universidad española valora enormemente en términos de supremacía frente a la docencia”. Por eso, la profesora asociada de la UVa está ahora más interesada que nunca en investigar y redactar artículos.

Su primer contacto con la investigación se produjo hace más de siete años, cuando trabajaba en la delegación de Antena3 en Castilla y León. “De repente, los trabajadores vimos la amenaza de que todo aquello podía desaparecer. Entonces se me abrió una expectativa de vida completamente nueva… Jamás me había visto sin una labor profesional directa que desempeñar. En ese momento me replantee un poco la situación, por dónde quería tirar. Lo académico me interesaba muchísimo, no podía negar que tenía cierta inclinación.  Aproveché que tenía cierta amistad con Celso Almuiña, que fue la persona que puso en marcha Periodismo en la UVa, y me animé a hacer el doctorado sin más pretensión que vincularme de nuevo  al mundo universitario y profundizar en mis conocimientos”.

A Marta todo le vino dado por una inquietud de seguir formándome. A partir de ese descubrimiento “las cosas fueron casi hilvanadas”. Comenzó a hacer la tesis doctoral y surgió la posibilidad de dar unas clases como profesora asociada en la Universidad.

“El tema de la tesis lo elegí por una cuestión de gusto personal. También influyó el consejo de mi director de tesis, que inicialmente fue Celso Almuiña aunque, más tarde, Margarita Antón se apuntase a codirigirme”.

Su tema del DEA (Diploma de Estudios Avanzados)también denominado ‘suficiencia investigadora’ o ‘tesina’, versó sobre juicios paralelos. Las irregularidades en el caso Wanninkhof llamaron su atención y así comenzó la aventura del doctorado.

“En el caso Wanninkhof hubo una persona inocente que pasó mucho tiempo en la cárcel por un delito que no había cometido. Por todo lo que leí, subyacía que la influencia de los medios de comunicación había sido determinante en la decisión que dictaminó el jurado popular: culpable. El tema me pareció muy interesante, cómo los mass media pueden influir en la imagen de una persona, desprestigiarla hasta el punto de que la sociedad la considere culpable sin pruebas fundadas y lanzarla al ostracismo”. Cuando analizó ese caso observó que había curiosas concomitancias y comprendió que el sensacionalismo está presente en todas partes, que “cuando te rompes un brazo solo ves gente enyesada”.

La profesora Redondo puso la lupa en el sensacionalismo informativo y comenzó a buscar datos que confirmasen la presencia de rasgos sensacionalistas en los medios de comunicación.

“A raíz de esa tesina inicial, del trabajo del DEA, me puse sobre la pista y opté por indagar un poco en un fenómeno más global  que los meros juicios paralelos o juicios sobre el papel, (el sensacionalismo-maniqueísmo).  Reconozco que el tema era bastante ambicioso,  abarcaba muchísimo. Por eso, asesorada por varias profesoras del departamento en el que se incluye Periodismo, decidí aquilatar más ese enfoque para concentrarme en el análisis del caso práctico”.

Y si al aclarar sus ideas sobre el tema de estudio, la que siete años más tarde se convertiría en Doctora en Periodismo pensaba que documentarse sería la fase más sencilla, se equivocaba… “Sí, la parte teórica me llevó mucho tiempo porque no me organicé tan bien como debía. En mi defensa diré que, aunque sobre sensacionalismo hay mucho escrito, la mayoría de los textos están redactados de una forma poco académica. Lo que existe en España es mucha crítica, un cúmulo de voces que censuran la forma de hacer periodismo sensacionalista pero sin llegar a definirlo o a detallar sus características”.

El análisis de caso, sin embargo, supuso menos esfuerzo del que esperaba. En ese sentido puede decirse que su tesis, como la propia Marta reconoce, “es un poco desequilibrada”.

“El análisis de caso que realicé se centró en la desaparición de Madeleine McCann, un tema que se acomodaba muy bien al patrón sensacionalista de noticia. Lo que pretendía demostrar es que el sensacionalismo no se puede circunscribir solo a productos tildados como tales, sino que es algo que atraviesa transversalmente todos los medios de comunicación e incluso está presente en la prensa de calidad. Yo analicé el tratamiento del caso en los principales diarios de información general de España: El País, El Mundo y ABC, para comprobar que en los tres había rasgos sensacionalista y que, por lo tanto, la tesis estaba probada”.

Una vez completadas las tres fases fundamentales: bibliografía, parte teórica (la más voluminosa), y análisis final del caso práctico, llegó la fase del desgaste… ¿O tal vez no?

“El desgaste se produce cuando una persona comienza con una tesis de un tema que no le apasiona. Ese tipo de estudiosos termina por aborrecer el trabajo e incluso abandonarlo. Yo, concretamente, le he dedicado siete años de mi vida a la tesis. Siete años con muchas circunstancias familiares, personales, de todo tipo… Es un camino largo donde a veces surgen imprevistos que no contemplas y que te desvían de tu camino. Es duro y, sin embargo, creo que merece la pena”.

M. Redondo está convencida de que si hoy no hay más tesis doctorales de periodistas formados en la UVa es debido al poco tiempo que la titulación lleva implantada en Valladolid. Por eso, confía en que los próximos años sean de plena investigación.

“En un futuro cercano habrá más investigación. Lo creo así porque veo que los alumnos de la titulación son personas con muchas inquietudes. Eso es un requisito fundamental para la investigación: que seas inquieto y entusiasta, que quieras indagar, llegar a más… La inquietud es una cualidad buenísima tanto para la profesión periodística como para hacer una tesis doctoral”.  

Su lado periodista entiende que quienes estudian la titulación lo hacen por vocación, que sus impulsos iniciales son lanzarse al mundo para trabajar en un medio de comunicación. Sin embargo, su faceta docente la conduce a afirmar que “la vida te lleva por otros caminos” y, en ocasiones, termina por despertar el interés por lo académico. Sobre este último punto, Marta se muestra reflexiva antes de decir: “Lo maravillosos de la docencia es poder contagiar el entusiasmo que tú sientes a los alumnos. Cuando eso ocurre en una clase se producen momentos muy mágicos, gratificantes”. Y sonríe. Al fin y al cabo ella ha superado todo un “maratón”, (así denomina al proceso de realización de la tesis doctoral).

Esto es una carrera de fondo donde la soledad resulta inherente al trabajo. Lo primero que debes averiguar es si tienes el perfil adecuado para iniciar el ‘maratón’  y perseverar en el empeño. Cualquier persona que se licencie y esté dispuesta a pasar mucho tiempo ante los libros puede hacerlo. Eso sí, hay que ser consciente de que se va a hacer un sacrificio…”. Acompaña esta reflexión de anécdotas relacionadas con las pocas vacaciones que tenía mientras preparaba la tesis, cuando “llenaba las maletas de libros”.

Como en todos los caminos (incluido el de la investigación), existen etapas, y un podium… M. Redondo encontró el suyo el día de la defensa de tesis.

“Aquel día fue uno de los más llenos de mi vida. Al ver tu trabajo puesto sobre carpetas, reconocido, te dices: lo conseguí, he llegado a la meta”. Por eso, Marta se despide de Inform@UVa con un consejo:  “Yo, sinceramente, animo a quienes lean esto a hacer la tesis. Es una satisfacción tan grande la que te reporta…” Y una vez más sonríe desde la mesa de su recién estrenado despacho.

R. Quevedo