Marta Álvarez: “No debemos caer en el marketing”

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CELIA GALLEGO ALEJANDRO

Fotografía de p0rtada: Celia Gallego  |  Fotografía insertada en el texto: Lutton Gant

Marta Álvarez (Valladolid, 1988) es licenciada en Filosofía y tiene un Máster de Historia en Arte Contemporáneo. Ha participado en diversos proyectos culturales como curadora, creativa, coordinadora y comunicadora colaborando con instituciones de la talla de la Universidad de Valladolid o del Museo Patio Herreriano. Ha sido redactora de la web y blog La Gran y Community Manager del Museo Patio Herrerianoahora coordina el proyecto Bit:LAV -todo esto, entre otras muchas cosas-. Esta incansable filósofa nos ha dado la oportunidad de abordar la tan temida pregunta: ¿cómo debemos informar sobre arte? ¿Qué hay de su vertiente más contemporánea?

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Cursaste la carrera de Filosofía, ¿cómo decidiste que querías encaminar tu vida hacia el arte contemporáneo?

Debo decir que no entendía el arte contemporáneo, de hecho lo rechazaba, hasta que me fui de Erasmus a París en cuarto curso de la carrera. Allí tuve la fortuna de tener dos profesores que me introdujeron en la estética, uno de ellos, en concreto, en la estética contemporánea y todos los cuestionamientos puramente contemporáneos: la definición de arte y sus límites. En ese momento fue cuando comprendí muchos porqués del arte contemporáneo. Me di cuenta de todo lo que no sabía.

Después de terminar la carrera, fui abordando el postestructuralismo, pensadores decisivos para el arte contemporáneo y mi interés creció. En ese momento quería iniciar mi vía de investigación, así que decidí hacer un máster de investigación, pero no quería uno sobre investigación de la filosofía, ya que había determinadas materias que no me apetecía volver a repetir, no es lo que más me gustaba. Decidí estudiar el Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte y fue ahí cuando comencé a trabajar de lleno en arte contemporáneo. Gracias a ese programa hice unas prácticas en el Museo Patio Herreriano y ahí ya mi curiosidad fue creciendo poco a poco, hasta día de hoy.

Has participado en varios proyectos artísticos, ¿cuál dirías que ha sido el que más te ha llenado, del cual has podido sacar más cosas positivas?

De todos los proyectos artísticos he sacado cosas positivas, por supuesto. Los proyectos en los que estoy son todos diferentes entre sí, aunque podemos hablar del punto de anclaje entre todos ellos, la cuestión de lo local. Siempre he intentado trabajar tomando como base la comunidad global, en un inicio para tejer una red y una cierta cohesión que yo entendía que no había, también en cuestiones personales, ya que yo me quería ver incluida en el sistema del arte. El contacto con lo local es lo más interesante, bajo mi punto de vista. No solo contacto con los creadores, sino también con la gente.

¿Hoy en día se hace un buen tratamiento mediático del arte, en la prensa, webs, etc.?

Depende, cada cuestión es un mundo. Desde la academia se genera información sobre el arte contemporáneo, pero casi todas las cosas que ocurren en la academia se quedan dentro. Por otro lado, hay gente que se dedica a hacer difusión, se dedican a lo divulgativo; aquí encontramos las revistas de arte no académicas. Estas no dejan de ser un producto que entra en mercado y acaban muriendo, ya que es complicado mantenerlas. En el periodismo tradicional ocurre lo mismo, solo que este sí tiene esa responsabilidad de generar información fundada, contrastada, crítica; a mi forma de ver esa es la clave del periodismo. No puede ser objetivo en ningún caso pero sí debe haber un cierto peso de contenidos. Esto es algo que me cuesta ver en la mayoría de los medios, ya que la sección de cultura se ha visto muy reducida, además las artes visuales dentro de esa sección es todavía más reducida.

Marta Álvarez fotografiada por Lutton Gant

¿Qué consideras más conveniente al informar sobre una exposición o artista: dar tu opinión o ser completamente objetivo?

Partiendo de que la objetividad no existe, y siguiendo por mi pensamiento de que existe una diferencia entre el crítico y el periodista; el crítico debe pringarse, el periodista también pero no creo que necesariamente tanto. El crítico está especializado, el periodista que trabaja en dicha sección debe estarlo, pero no tanto como un crítico.  Yo creo que es conveniente que un especialista de su opinión acerca de un tema, pero no dejando de lado esa parte de objetividad informativa antes de ello.

Has gestionado varias redes sociales, háblame un poco de ellas.

Prefiero lo mío personal, ahí me siento más libre, ya que no estás representando a nadie. Mis redes sociales son las que utilizo con más paz. No es lo mismo gestionar las redes sociales de una galería de arte, que de un proyecto que se desarrolla para el Ayuntamiento, que una iniciativa social… El lenguaje debes utilizarlo de distintas maneras, pero también el tipo de afirmaciones deben ser unas u otras. Lo más importante es pensar que las redes sociales son un medio de comunicación interactivo, algo que no todo el mundo ha aprendido aún. Las redes sociales son para interactuar. Cada red social implica unas cosas, Facebook no es lo mismo que Twitter, Twitter no es lo mismo que Instagram, etc. Todo depende de en qué tipo de red social estés. En mis redes sociales personales uso cualquier tipo de lenguaje, me pringo y digo cosas que si estuviera representando a una galería de arte no podría ya que no represento ahí mi propia opinión.

Debes saber, también, quién es el público, a quién te diriges y, a nivel de arte contemporáneo, ser accesible siempre, sin perder la hondura, algo que a veces ocurre. Pecar de accesible hasta caer en la tontería, hay que ser enjundioso aunque sea duro.

A la hora de informar sobre el arte contemporáneo, ¿cuál es la mejor forma de hacerlo? ¿Depende del público, del estilo…?

Depende de la circunstancia. Cuando escribo para una revista de divulgación, entiendo que el público está medianamente especializado, me puedo permitir no simplificar demasiado. Aun así apuesto por un lenguaje claro sin caer en la hondura. Si es un medio tradicional, debes ser lo más claro posible ya que el público es muy amplio. En redes sociales depende la circunstancia ya que no es lo mismo informar/’twittear’ sobre tu actividad o la de otros, que utilizar un ‘hagshtag’ en un evento. Hace poco ha sido encuentro de redes sociales y museos en el MUSAC, con ese ‘hagshtag’ ha habido mucha interacción. Aquí dentro ha habido gente especializada de ello, hablando con un cierto tono, pero siempre cercano, que es la clave de las redes. Twitter es una red social de participación más espontanea que lo que puede ser Facebook, por ejemplo.

¿Qué red social escogerías para este uso? ¿O prefieres una página web?

Lo ideal es una mezcla entre las dos: que la web contenga todos los contenidos; al final, las redes sociales son muy volátiles, y Twitter más. En la página web pueden aparecer quiénes somos, nuestro contacto, qué hacemos, a qué nos dedicamos, etc. Usando Twitter y Facebook, por ejemplo, ayudamos a la difusión de esta página. Algo que lleva muchas horas es el hecho de gestionar redes sociales, ya que no solo es colgar la información sino interactuar con tu comunidad, conocer a la perfección qué tipo de personas te leen, cuál es tu público, etc. Eso sí, para todo hay excepciones: un artista puede tener su página en Instagram -su tablero, por decirlo de algún modo-, donde se puede ver toda su obra se encuentra en esa red social, que es más visual que Twitter, sin necesidad de una página web. Todo depende de cómo quieras enfocar y de qué quieras hacer.

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10 consejos para hablar sobre arte contemporáneo
1.

Sencillez y claridad sin perder la hondura.

2.

Conocimientos del arte contemporáneo.

3.

Conocimientos de cultura general.

4.

Conocimiento de pensamiento contemporáneo.

5.

Interacción con la comunidad (museos, instituciones públicas, privadas a través de redes sociales).

6.

Un buen material audiovisual.

7.

Entrevistas con artistas, no sólo las críticas, sino también el contacto directo con el artista.

8.

Hablar con propiedad. Responsabilidad de saber de qué estás hablando.

9.

‘Pringarse’ es imprescindible, debe haber una crítica.

10.

Saber escuchar.

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