MARTA LERA IGLESIAS  |  Fotografía: Pixabay  |

La situación de la Covid-19 ha provocado que las personas cambien sus hábitos y tomen medidas para intentar lidiar con la situación de la mejor manera posible. A algunas no les ha quedado más remedio que encerrarse solas en sus casas. Otras a convivir con gente con la que no tenían mucha relación. Y algunas con su familia, pareja o mascotas. Las situaciones son muy variadas y conllevan diversas consecuencias, que no siempre se saben afrontar. Por ello, la Doctora en Psicología María Jesús Irurtia, y la Vicerrectora de la Universidad de Valladolid Mª Ángeles Sobaler, con la ayuda de Rafael de la Puente, secretario de Asuntos Sociales, han impulsado un programa de asistencia emocional contra la Covid-19 con diferentes voluntarios especializados.

Respecto a la forma en que esta crisis afecta a los estudiantes, principalmente de la UVA, la Vicerrectora expresa que todo el mundo es consciente de que ‘esta es una situación excepcional, extraordinaria, sobrevenida e inesperada. Además, con unos efectos bastante dramáticos’. Distingue dos vías de afectación. Por un lado, la propia realidad, que pone a los estudiantes en situaciones familiares o económicas complejas. Por otro, la situación académica.

Señala también el gran esfuerzo que se ha hecho desde todos los frentes. Así como la constante creación de recursos desde VirtUva, centro de formación virtual de la Universidad de Valladolid, tanto para profesores, como para alumnos.

La Psicóloga Mª Jesús Irurtia plantea el problema desde un ámbito ‘más personal’ e indica que la situación es nueva para todos. ‘Hay que partir de la base de que, dependiendo de la resiliencia que tenga cada uno, es decir, del nivel de enfrentamiento a las nuevas situaciones o a las situaciones extremas, hay algunos que se adaptan mejor y otros a los que les cuesta más. Igual que a cualquier persona’, aclara.

La doctora explica que se trata de una situación de estrés sobrevenida que provoca miedo. El cual se refleja en muchas de las áreas de cada persona. ‘Ya no solo en lo personal a nivel académico, sino a nivel familiar. Tenemos estudiantes de todo tipo’, recuerda. También agrega que todas estas situaciones generan incertidumbre. Sobre las que hay quienes tienen una tolerancia mayor y quienes la tienen un poco más ajustada. Por lo que, a nivel psicológico, se ven muchas reacciones distintas.

En las redes sociales, muchos jóvenes se quejan de tener grandes cambios de humor o estar más sensibles que de costumbre. Según la doctora Irurtia, esto depende de la línea base de la que parta cada uno. ‘Hay personas que tienen grandes cambios de humor porque no se aguantan a sí mismas o al entorno. Otros porque no aguantan la soledad‘.

La psicóloga advierte que precisamente la soledad es un sentimiento habitual estos días. Al fin y al cabo, al colgar el teléfono, uno vuelve a estar solo. Aunque se hayan ofrecido muchos recursos y actividades para hacer en casa, ‘la soledad sigue siendo la soledad’. Al igual que a convivencia con más personas o la falta de espacio para estar solo. Muchas personas dicen que no quieren cambiar de humor, pero lo hacen porque no pueden escapar o sentirse libres.

En cuanto a los profesionales de la UVa, PDI (profesorado) y PAS (personal de servicios), la doctora asegura que les afecta parecido psicológicamente. Los profesionales se plantean cuestiones sobre qué va a ocurrir con su trabajo. Hay quienes tienen su puesto fijo y quiénes no. La mente se prepara para una situación de supervivencia y esto les lleva a ponerse en lo peor, en lugar de pensar cómo sacar partido de la situación. Algo que genera una incertidumbre que, a su vez, provoca ansiedad, temor o rabia.

En cuanto al personal sanitario, mientras se encuentran en su actividad, están ante una situación de estrés agudo. Por lo tanto, el principal problema llega cuando paran y se encuentran consigo mismo. Entonces llega el bajón, ya que es cuando se plantean la situación a la que se enfrentan, afirma la doctora

La unidad de apoyo de la UVa ofrece ayuda tanto a personal de la propia Universidad, como a todos los sanitarios que lo necesiten. Irurtia establece que estas personas necesitan desahogarse y sentir que alguien les escucha al otro lado. No es solo el estrés de estar en primera línea, sino el volver a casa y evitar contagiar. Aunque tomen todas las medidas, la cabeza no se higieniza. El miedo es libre. Los sanitarios tienen un temor sobrevenido, por ellos y por sus seres queridos, con los que conviven.

A pesar de lo que se pueda pensar, la doctora asegura que las crisis no suelen provocar después un mayor aumento de demanda de psicólogos. Esta situación no va a conllevar a que después se vaya sufrir más patologías, quizá el estrés post-traumático se dé y en poco tiempo se pueda resolver. ‘Lo que es muy probable que sí que ocurra y ojalá, es que se valore más la profesión de la psicología. No hay servicio suficiente de psicólogos. Ahora mismo se encuentran muy por debajo de la demanda que existe’.

La doctora explica que, aunque en muchos sectores no hay un número suficiente de psicólogos, la demanda va a ser la misma. Va a aumentar la conciencia sobre la existencia de la profesión, pero no cree que acarree un gran cambio. ‘La memoria es muy corta y no aprendemos con la historia’, manifiesta.

Sobre cómo llevar el confinamiento de la mejor manera, la doctora recomienda establecer rutinas. ‘Cuando se rompen las rutinas, algunas personas se bloquean, otras se abandonan, otras se estresan’. Añade que desde pequeños se aprende con rutinas, ya que los seres humanos necesitan lo previsible’, lo que no lo es causa temor. Aclara que no hay que confundir las rutinas con programación, son cosas muy diferentes. 

Respecto a los cambios que esta situación puede provocar, la doctora Irurtia considera que ya se observan cambios. Una situación sobrevenida lleva a una autorregulación, una reflexión sobre todo lo que ocurre, tanto a nivel individual como colectivo. En definitiva, encontrarse a uno mismo. Esto no implica que sea positivo o no. También se puede observar un comportamiento en masa y una gran incertidumbre.

Los seres humanos somos sociables por naturaleza y los españoles, sobre todo, estamos muy acostumbrados a tener una gran cercanía social. Pero esto puede verse afectado tras la pandemia. La doctora explica que va a ser necesario durante bastante tiempo aprender a evitar el contacto. Habrá que adaptarse a una nueva socialización. ‘Esto va a obligar a tener una mayor autobservación del comportamiento’.

La Vicerrectora añade que va a ser duro. ‘Si estamos deseando salir de casa, no nos engañemos, es para poder abrazarnos’, sostiene. Destaca la necesidad de realizar un ejercicio de contención. Lo más importante, destaca, va a ser la empatía y pensar en los demás. ‘No resuelve el problema pero ayuda emocionalmente’, recuerda.

Los más pequeños poseen una gran capacidad de adaptación, aunque dependen sobre todo de los padres. Muchos de ellos, incluso, están encantados porque tienen a sus padres más horas que nunca. Pero dependen de la situación que tengan en casa. Si la familia se encuentra en tensión y discutiendo habitualmente, ellos necesitan salir y desconectar. También depende del espacio de la vivienda, pero en principio, los más pequeños no tienen mayor problema. A partir de los 7 años es cuando tienen una necesidad mayor de salir, correr o caminar, según explica la psicóloga.

En el caso de los ancianos, una parte más vulnerable de la población, ‘lo que llevan peor es no poder ver a sus seres queridos cerca. Necesitamos sentir y no solo ver a través de una pantalla’. Algunos se ven afectados por no ver a sus familiares habitualmente.

Al principio, se valorará mucho volver a juntarse, pero el ser humano tiene la memoria muy corta y, al poco tiempo, volverá a la rutina. Posiblemente, haya un tanto por ciento que sí valore esto y lo recuerde. Cuando pasen los años dirán ‘vosotros no habéis pasado un coronavirus, no sabéis lo que es’, explica la doctora.

La Vicerrectora expresa que se cometen muchos errores porque no se sabe de esta experiencia. Es algo que nunca se ha vivido y no se esperaba el impacto que ha supuesto. Es muy fácil criticar, pero se está intentando sacar adelante esta situación. A nadie le gusta y nadie desea mantenerla con los peores datos. ‘Todos nos hemos confundido, todos nos hubiéramos confundido estando en el lugar del Gobierno. (…) Todo está siendo muy complicado. Incluso para nosotros, como Gobierno de la UVa. Estamos dedicando muchísimas horas. Trabajo 12 horas al día’, explica.

En cuanto a la decisión de sacar a las fuerzas armadas a la calle, la psicóloga comenta que han ayudado mucho en primera línea, pero tampoco era una medida necesaria en sí misma. Menciona que probablemente se tomara para evitar que ciertas personas incumplieran las medidas y pusieran en riesgo la salud de todos, ya que ninguna se toma por gusto y no todos están dispuestos a acatarlas.

La Vicerrectora añade que se recurrió al Ejército porque era difícil prever la respuesta de la gente, ‘fue como un principio disuasorio‘. Sin embargo, la mayoría se ha encerrado en su casa simplemente porque se lo han pedido, ‘ha sido un acto de civismo extraordinario’. Han hecho un gran trabajo de ayuda a la sanidad y en temas de logística. Han movilizado, planificado y puesto en marcha. ‘En los medios aparecen los casos excepcionales’, considera.

Explica también que eran muy conscientes de que esta situación podría acarrear problemas psicológicos. En la comunidad universitaria siempre hay gente dispuesta a ayudar y ‘trabajar generosamente por mejorar las cosas’. Ya estaba programada la puesta en marcha de la Unidad de Atención Psicológica, que se quería inaugurar en el mes de marzo. Al no ser posible, ‘se ha contactado con diferentes profesionales que se han ofrecido a trabajar como voluntarios de este proyecto’.

Ha participado el Departamento de Psicología; el de Trabajo Social; profesionales de Psiquiatría de la Universidad de Medicina, junto con el apoyo del secretariado de Asuntos Sociales, muy importante para temas de gestión, y el Servicio de Tecnologías Informáticas de la Universidad de Valladolid (STI), para tener los medios que permiten contactar con los estudiantes. Ha habido una colaboración estrecha y, gracias a ello, se ha puesto en marcha en prácticamente una semana.

La organización todavía se está dando a conocer. Responden al teléfono diariamente y hay una demanda diaria. Se ha mandado un correo a toda la comunidad universitaria y publicado en las páginas web, pero hay muchas personas que aún no saben que existe y no pueden disfrutar de los servicios ofrecidos.

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