Margarita Antón, profesora de periodismo, ejemplifica el “querer es poder”

0
278
MARTINA SÁNCHEZ SÁBATO  |  Fotografía: Marta Ropero

Margarita Antón Crespo es una profesora de periodismo en la Facultad de Filosofía y Letras. Una periodista con estudios también de arte y pedagogía, que obtuvo cum laude en su tesis doctoral y afirma haberse preocupado más por los demás que por ella misma. El lema de esta mujer es querer es poder” y lo demuestra contando anécdotas y experiencias en otras universidades del mundo, acumuladas a lo largo de su vida profesional. Hay pocas cosas que se hayan escapado del alcance de Margarita Antón Crespo. Comienza con su relato sobre la consecución de una entrevista con un pintor español: “entrevisté a Vela Zanetti cuando él tenía 72 años; yo era redactora jefe de Paisaje Urbano”, comenta. “La entrevista fue muy interesante y nació una gran amistad entre los dos hasta que acaeció su muerte, en 1999”, precisa. La importancia del episodio se basa en el remate de las declaraciones de la profesora: “Era reacio a las entrevistas y me costó mucho que me la concediese, se trataba de un hombre de mucho carácter.”

¿Cuál fue su motivación para ser periodista?

La verdad que no fue mi primera motivación en la vida, sino que lo fueron las bellas artes, pero por azar me matriculé en periodismo, y luego seguí adelante y no lo abandoné. Me gustó tanto que no convalidé ninguna asignatura. Empecé bellas artes cuando ya era periodista, en la Laguna (Tenerife) pero había una asignatura que tenias que copiar esculturas, y no me daba tiempo, siempre me la quitaban antes, así que lo dejé en el primer curso.

¿Como explicaría el momento en el que le comunicaron que obtuvo  cum laude en su tesis doctoral? ¿Se lo esperaba?

Bueno, había trabajado mucho en la tesis, así que me gustó muchísimo. Al principio, el departamento necesitaba una tesis como la mía: como yo había hecho hasta 4º de pedagogía y periodismo, y a ellos lo que les interesaba era que no había tocado los medios de comunicación, sino el departamento de comunicaciones infantiles y juveniles; y al yo tener pedagogía, casi me obligaron un poco a seguir esa línea. Luego me gustó muchísimo, porque cuando me adentré en ese mundo de la comunicación infantil me sentí como al encontrar nuevos caminos. Entonces me metí a estudiar el vídeo, el cine, la literatura y los periódicos, a raíz de los tebeos. Un día cogí un tebeo y dije, a ver qué tiene esto de  informativo, qué tiene de educativo y qué tiene de recreativo. Visioné a lo mejor 500 vídeos, 600 películas, me puse en comunicación con las televisiones y me fascinó ese mundo y  terminé enamorada de mi tesis. Estaba muy trabajada e iba muy segura de mí misma, porque fue ya el profesor el que dijo déjalo porque tienes que cortar“. Lo que no me esperaba es que me la publicasen a los dos meses, cuando las tesis no se publican. Fue un éxito porque las televisiones se interesaron mucho por mi tesis doctoral, me hicieron muchas entrevistas, entre ellas una para TVE, un entrevista de dos horas que salió en su revista especializada. ¿Por qué? Porque en las televisiones que estaban haciendo, se interesaban por captar al niño y el programa infantil ideal iba en mi tesis.

¿Podría contarnos su experiencia defendiendo ponencias en otros países, como Brasil?

Recuerdo que en Brasil hablé de tecnologías en la Universidad de Sao Paulo. Fui al congreso, llevaba una ponencia sobre la tecnología y la fibra óptica, y luego estuve en la universidad de Paraíba, pero ahí les intereso más saber de cómo eran las universidades españolas. La experiencia en el Brasil en el que yo estuve me enamoró, los profesores fueron muy agradables y atentos, y el país me encantó. Pude ver como se enseñaba en universidades de Latinoamérica, que fallos tenían, en que podíamos ayudarles nosotros… En otros lugares más avanzados como Finlandia o Glasgow es diferente, pero pude aprender mucho, sobre todo de lo que llevaban de ventaja. Ahora acabo de llegar de Silesia (Polonia) de defender una ponencia sobre la violencia de género en los medios de comunicación. Para ellos ha sido muy interesante, porque ellos ahora no tienen Ministerio de Igualdad por el gobierno que tienen.

¿Cómo fue trabajar como redactora en una radio?

Bueno, fui directora de un programa de Onda Cero. Yo ya estaba en La Laguna como profesora, y me di cuenta de que los alumnos, cuando me venían a preguntar de los Erasmus, no sabían a qué se dedicaba el vicerrectorado del profesorado. Entonces me conseguí un programa de radio: era un programa universitario pero a la vez era un magazine. Era una vez a la semana, invitaba a un vicerrector y este contaba lo que se hacía en ese vicerrectorado, mientras le hacían preguntar desde el exterior. Y a continuación había un magazine en verano sobre cremas de sol, música joven… Resultó bastante bonito, fue un año porque yo no duré más tiempo.

El momento de recibir un premio FEAPS Castilla y León, ¿le sorprendió o era algo esperado?

No me lo esperaba en absoluto, nos sorprendió gratamente. La verdad es que creo que en la vida me he dedicado más a ayudar a la gente que a mí misma, y quizá por eso no me ha preocupado ser catedrática, creo que tengo todos los méritos suficientes para ser catedrática, pero me ha gustado más ayudar a la gente. Me hizo muchísima ilusión, pero es un premio más en la vida que te dan.

A lo largo de su vida profesional, ha trabajado en muchos lugares y universidades y supongo que algunas veces ha tenido que combinar dos o tres actividades a la vez, ¿cómo compaginó tantas actividades?

Casi siempre mis actividades han estado relacionadas con la docencia, y he compaginado muchas veces eso con escribir una columna, o mismamente este programa de radio que te mencionaba. ¿Qué como lo hago? Pues acostándome a las cuatro de la mañana, o a las 5, y levantándome a las 7. A lo largo de mi vida he dormido poquísimas horas, pero lo he realizado porque me ha gustado. Siempre me he implicado mucho en todo lo que he hecho, me ha gustado tener un contacto continuo con los alumnos. He sido decana en la universidad de La Laguna, y me impliqué muchísimo en el decanato, tanto que tuvimos dos platós, pero eran garajes, y contacté con una empresa multimedia que nos subvencionó un plató buenísimo. Me acuerdo que en aquella época fueron 34 millones de pesetas y me dijeron que eran mejor que el de Antena 3 en La Laguna.

¿Que le llevó a escribir Periodismo y Memoria Histórica?

Bueno, yo he dado clases de doctorado en la Complutense de Madrid, y me propusieron impartir un doctorado de Historia de calidad y accedí. Todos los años me pasaba dos semanas en Madrid dando este curso, con lo cual he dirigido varias tesis. Entonces, al no desligarme de la Complutense, el departamento me propuso ser la directora de una subvención para una investigación sobre la memoria histórica y accedí, porque me pareció interesante desde el punto de vista de que los países europeos han zanjado esto, pero en España ha quedado una brecha abierta por esos largos años de dictadura que hemos vivido. Mucha gente estaba dolida, ya que convivía con el vecino  que había matado a su padre o madre. Creo que para mí fue enriquecedor, ya que a mí la comunicación oral me importa muchísimo. Nos dieron la subvención y en ese momento eran años de crisis y tuve que modificar el proyecto porque el presupuesto no se ajustaba. Para mí, ese proyecto de investigación fue un éxito, y quise publicar todas las ponencias que se habían realizado y reuniones en un libro, plasmándolo en él.

¿Cree que este libro ayudó a concienciar sobre la guerra civil y sus víctimas, a documentarse?

Sí, sobre todo los jóvenes que no saben nada de la guerra civil. Quiero decir que yo también lo aprendí después, porque en la época de Franco no había existido la guerra civil. Podríamos decir que considero que el joven adolece de saber historia, y el saber historia te plantea cosas del presente, es decir, el por qué de lo que sucede en Cataluña, ¿ha nacido de la nada? No, tienes que ir a la historia. Considero que la memoria histórica ha ayudado a mucha gente a concienciarse sobre el problema. No se trata de que odie a la persona que ha matado a sus abuelos, lo que quiere es que reposen en el cementerio, al lado de los familiares, solo eso.

¿Cuál es la mayor crítica que ha recibido a lo largo de su carrera?

No la recuerdo, a lo mejor no he tenido muchas. La verdad que estoy muy satisfecha de mi trabajo, he tenido muchas satisfacciones, y si he tenido críticas ha sido por poner dos reglones de más o dos de menos. No he tenido ninguna crítica que recuerde hacia mi dirección de ERASMUS, a mi decanato… aunque está claro que no siempre contentas a todos cuando tienes un cargo. Aun así no recuerdo críticas, pero sí consejos.

¿Cuál fue el  mayor elogio para usted en su trabajo?

Esta placa que tengo de mis alumnos, cuando fui decana. Fueron unos alumnos que jugaban al fútbol sala y no tenían uniforme, y me pidieron que les consiguiera uno. Yo no tenía mucho dinero, porque lo gastaba en otras cosas de más aplicación a la universidad. Lo que sucedió fue que fui a una entidad bancaria, me concedieron un dinero y me dijeron que fuese a la tienda que qusiera. Ellos eligieron. En las camisetas tuvieron que llevar el nombre de la entidad bancaria, que era peninsular y a los profesores no les entusiasmó mucho y me criticaron.PLACA MARGARITA Aparte de eso, conseguí de Caja Canarias una subvención de dos becas anuales, y realmente yo no me atrevía a pedírselo, pero era algo que los demás profesores nunca habían conseguido.

¿Como resumiría su trayectoria como periodista y profesora de la Uva?

Primero fui periodista tradicional, pero por cuestiones de la vida y porque me quitaba mucho tiempo, pasé a la revista especializada, primero a una revista de arte; luego hice un máster en periodismo especializado y pasé a la revista especializada de educación. Tenía más tiempo para mi vida privada y para escribir y reflexionar. Mi etapa periodística creo que fue emocionante, algunas veces he pensado si tenía que haber seguido y no haber entrado en la universidad, pero se dio así y decidí pasar a hacer una tesis doctoral, un máster y demás, y así engancharme otra vez a la universidad. Fui a Canarias por azar, aunque también me llevo allá el amor, y por eso estuve en Canarias más tiempo del que yo hubiese querido. Realmente siempre he seguido la prensa de Castilla y León, me enteré de que iban a abrir una facultad, me entrevisté con el rector y él dijo que estaban buscando una persona que verdaderamente tuviese experiencia en cómo se podía abrir un área de periodismo. Creo que antes del año ya estaba aquí, programando el aula multimedia, que nuestras aulas tuviesen televisión, vídeo, etc. Con el inconveniente de tener presupuesto cero, eran 5.000 euros los que tenía, y siempre me peleaba, porque a mí me encanta comprar libros y estar al día de las cosas, pero creo que fue un momento impresionante y muy enriquecedor para mí.

¿Tiene alguna anécdota destacable en su vida profesional?

En mi vida profesional de periodista sí que tengo anécdotas, una fue cuando fui redactora jefe de arte de Paisaje Urbano. Cuando llegaba al despacho tenía en la mesa montones de cartas de pintores para irles a hacer una entrevista, y una vez se me ocurrió abrir una de un chino. Cuando fui allí, el señor pintaba bocabajo, con un pincel en la mano derecha y un rollo de papel higiénico, pero era horrible la pintura.

En la docencia he tenido anécdotas con los alumnos muy graciosas. Recuerdo que hubo un señor que vino a verme, le hice pasar y el señor entró y me dijo “mire tengo un problema, porque mi casa la he construido yo con mis manos en un terrenito que heredé de mis abuelos. Enfrente tengo un señor que tiene mucho dinero y está comprando terrenos, que hace garajes y quiere comprarme mi pequeña casa. Insulta a mi mujer, me insulta a mí, no sabemos cómo solucionar esto, y me han dicho que usted consigue todo, y por eso vengo aquí a que usted me ayude”. ¿Cómo le pude ayudar yo? No sé si le pude ayudar, lo único que estuvo en mi mano fue dejarle unos alumnos para que hiciesen unos artículos en el periódico, pero no sé si pudo mantener su casa. Yo no puedo conseguir las cosas así porque sí, y me gustaría haberle podido ayudar más.

Compartir