Gloria Martínez González - Entrevista: Paloma Revilla Benito | Fotografía : Gloria Martínez  |

“La fotografía no es un medio de registro de la realidad, sino un medio para que un individuo se exprese”. Estas son las palabras que según Luis Laforga (1951-2013) reflejan lo que ha sido su vocación convertida en profesión hasta su último suspiro en 2013.

Cuatro décadas de profesión fotográfica que han pasado a la historia. La esencia de una mirada a través de la cultura, el cine, el teatro, la tauromaquia, periodismo, la sociedad y Valladolid, a la que ha dedicado una gran parte de su periodo artístico como ciudad poliédrica y multiforme. Y aunque Laforga estudió en el Instituto Zorrilla y en la Escuela de Comercio, muy pronto empezó a trabajar en oficios muy diversos: en una constructora, como representante de lejías, de libros… pero con el paso de los años encontró su estabilidad como técnico de sonido de la Cadena SER. Ahí comenzó su relación con el periodismo que perduró hasta el final de sus días.

Lola Herrero y Miguel Delibes por Luis Laforga / Fotografía: Gloria Martínez
Lola Herrero y Miguel Delibes por Luis Laforga / Fotografía: Gloria Martínez

Su andadura en el mundo fotográfico empezó en 1970 gracias a 1200 pesetas y un esfuerzo inmenso por ahorrarlas. La Expo Color se convertiría en la primera cámara del artista en esos primeros años de aprendizaje con imágenes de familiares, amigos y pueblos, tanto de Valladolid como de la Sierra de Francia. Los años 80 son símbolo de profesionalización donde Laforga empezó a colaborar en revistas y periódicos, y la Seminci contribuiría a la consolidación de su incipiente carrera profesional. En esta década el artista se movió por los ambientes artísticos, bohemios y alternativos del Valladolid del momento y realizó en 1982 su primera exposición: ‘Fotografías (músicos de jazz)’.

1990 significa un punto y aparte en la trayectoria del fotógrafo. Esta década supone nuevas posibilidades creativas con un Laforga renovado y reforzado centrándose en mayor parte por la fotografía humanista. Su exposición ‘Vivencias fotográficas’ que mostró en esta década, refleja una panorámica de su trabajo desde sus inicios en este mundo artístico. Además, Laforga ha sido premiado en dos ediciones consecutivas (1997 y 1998) con el Premio de Periodismo Provincia de Valladolid por sus trabajos publicados en El Mundo de Valladolid.

Palacio Pimentel, Exposición Luis LAforga / Fotografía: Gloria Martínez
Palacio Pimentel, Exposición Luis Laforga / Fotografía: Gloria Martínez

Con el nuevo siglo llega la madurez plena y un reconocimiento máximo de Laforga: un aumento considerable de las exposición a la par que seguía con su actividad profesional con reportajes de prensa para instituciones públicas, privadas, empresas, asociaciones… además de sacar el máximo partido de la temática taurina y de la ciudad de Valladolid.

En 2015, dos años después de su fallecimiento por una enfermedad, se crea la Asociación Fotográfica Luis Laforga (AFLL) con el objetivo de custodiar, difundir la obra del fotógrafo, y promocionar la cultura fotográfica en Valladolid. Como decía Luis Laforga: “La parte más importante de la cámara es el ojo del fotógrafo”.

Además, hasta este domingo, 29 de octubre, se encuentran expuestas en el Palacio Pimentel de Valladolid, numerosas obras de Laforga que hacen un repaso histórico y cultural desde los años ´70 hasta el 2013. El horario es de 12:00h – 14:00h y de 19:00h hasta las 21:00h y la entrada es gratuita.

Exposición Luis Laforga en Palacio Pimentel
Exposición Luis Laforga en Palacio Pimentel / Fotografía: Gloria Martínez

Podemos conocer mejor todo acerca de Laforga y su exposición con la siguiente entrevista que hemos tenido el placer de hacer a Diego Laforga como representación de la asociación.

Pregunta: ¿Vamos a ver Valladolid con los ojos de Luis?

Respuesta: Sí, es probablemente su mayor legado. Su forma de ver Valladolid ha quedado plasmado en cientos de obras que retratan nuestra ciudad. Sin ir más lejos, estos días aún puede visitarse la exposición antológica ‘Luis Laforga. Esencia de una mirada’ en el Palacio de Pimentel (hasta el 29 de octubre), donde se recogen varios trabajos sobre Valladolid extraídos de dos muestras anteriores: ‘Ríos de Luz’ y ‘Rincones de Valladolid’.

P: Los toros, la gente, los viajes , tiene un abanico de miradas muy amplio. ¿Cuál le define mejor?

R: Es complicado decantarse por una de sus temáticas. A lo largo de su carrera hubo temas recurrentes como la Semana Santa, la fotografía de viajes, la tauromaquia… Pero de entre todas ellas creo que la fotografía social ocupa un eje central, pues en todas las demás temáticas el protagonista no es el toro, el paso procesional o el monumento, sino siempre la persona que está al lado, especialmente cuando se trata de personas desfavorecidas, como se puede ver en la serie de trabajos que realizó con Asprona.

P: ¿Se ve mejor la realidad en blanco y negro o en color?

R: El blanco y negro siempre tiene una fuerza expresiva mayor, pero el color es más fiel a la realidad. Creo que si el objetivo es la fotografía documental o periodística es mejor el color. Cuando hablamos de una fotografía artística, el blanco y negro es el formato más potente.

P: Además de con sus “miradas”, ¿cómo podemos conocer mejor a Luis Laforga?

R: Precisamente a raíz de la exposición citada en el palacio de Pimentel, El Norte de Castilla ha producido un breve documental donde amigos y compañeros de profesión recuerdan la persona de Luis Laforga. Creo que es la mejor forma de conocer como era. Os invito a todos a que lo veáis porque lo define mejor que cualquier palabra escrita.

P: Los premios reconocen la importancia de su obra, algunos como el Premio Fotografia de Prensa y el Premio Fotografia Musée Georgette. ¿De cuál estaba más orgulloso?

R: Los premios siempre son un aliciente para cualquier profesional y de todos ellos Luis Laforga se sentía muy orgulloso. Pero quizá de los Premios Diputación de Valladolid por ser reconocimiento en su propia tierra, donde se dice que nadie es profeta, fueran los dos más importantes para él. Además, desde hace 3 años, esos premios que otorga la Diputación en su modalidad fotografía de prensa, se denominan Premios Luis Laforga, con lo cual la vinculación es mayor si cabe.

P: ¿Los ojos de Luis recorrieron un mundo ?

R: Aunque no fue su faceta más prolija, sí que tiene una importante colección de fotografías de fotos. Tuvo ocasión de hacer diversos reportajes en países como Cuba, Rumanía, Francia, Italia, Portugal… de los que salieron años después las obras de la exposición ‘Viajes en blanco y negro’, que fue la última muestra que organizó en vida (noviembre de 2012).

P: Una pregunta personal, ¿un fotógrafo tiene que mirar a los ojos para hacer una buena foto?

R: Cada fotógrafo tiene su campo de acción y no en todos la mirada está presente. Es el caso de Chema Madoz, que hace verdaderas obras de artes solo con la composición de objetos inanimados. Sin embargo es cierto que la mirada tiene siempre un componente muy especial por su fuerza. En el caso de la obra de Luis Laforga la mirada siempre fue un eje vertebrador de su fotografía.

P: ¿Hay alguna fotografía especial para él?

R: Había muchas, pero por destacar una podría ser la de dos ancianos charlando en el pueblo de Mogarraz. Es del año 78 y una de sus primeras fotos artísticas. Forma también parte de la muestra del Palacio de Pimentel.

P: ¿Hay algún libro que recopila la obra de Laforga?

R: A lo largo de su vida participó en la publicación de numerosos libros. Pero específico sobre él nos tenemos que limitar al estudio que el profesor de Historia del Arte, Fernando Gutiérrez Baños, escribió para el catálogo editado con motivo de la exposición ‘Esencia de una Mirada’. Es un texto académico muy interesante y completo y que ofrece una visión total sobre la trayectoria de Luis Laforga.

P: ¿Tenemos buenos fotógrafos en Valladolid?

R: Sí, muchos y muy buenos. Lo que no tenemos es un circuito expositivo que les permita darles visibilidad más allá de las exposiciones que, habitualmente, se tienen que autogestionar, generalmente en bares. Es necesario que las instituciones culturales apuesten por el talento de nuestra ciudad y apoyen la difusión de nuestros artistas antes de que estos tengan que emigrar a otras ciudades para dar a conocer su trabajo.

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