Macu de la Cruz y Pilar Bernal trabajan para proteger a los periodistas y defender sus derechos

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MARÍA GUERRA VALCÁRCEL  |  Vídeo: María Guerra  |

Los periodistas siempre han tenido que soportar presiones, tanto internas como externas, mientras ejercen su trabajo. En ocasiones, los profesionales han tenido que enfrentarse a las consecuencias que esto supone, con denuncias, amenazas, agresiones, prisión, secuestros… y, en el peor de los casos, la muerte. Desde Reporteros Sin Fronteras trabajan para proteger a los periodistas a escala mundial y defender sus derechos para que puedan desarrollar sin temor su trabajo. Macu de la Cruz y Pilar Bernal, dos periodistas que trabajan en la organización, ofrecieron la semana pasada una charla en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid y pudieron atender a Inform@UVa para profundizar más en el tema de la libertad de prensa.

María: Reporteros Sin Fronteras se encarga de elaborar el Informe Anual de la Libertad de Prensa En el Mundo. ¿Notan grandes cambios de un año a otro?

Macu: Cambios sí, grandes… a veces sí y a veces menos grandes. Pero cambios sí y casi siempre para mal.

María: ¿Cuáles son las zonas que peor están ahora mismo en cuanto a libertad de prensa?

Macu: Es una de las cosas que publica Reporteros Sin Fronteras cuando ya ha elaborado el baremo de lo que está pasando. Tenemos evaluados 180 países, que es de los que tenemos información directa. Una cosa que elabora también cada año es un mapa del mundo. En ese mapa del mundo se utilizan colores. Los países que aparecen de color negro, significa que en ellos no hay libertad de prensa en absoluto, y hay unos cuantos países que están en negro: en español Cuba y en otros idiomas están, por supuesto, Siria, Arabia Saudí, Editrea… en fin. Hay países donde no hay libertad de información en absoluto. Otros países aparecen en rojo, ahí puede que haya información, pero libre… con muchas dificultades, pues todavía hay muchos más países que están en rojo: Rusia, China…

Mapa elaborado por Reporteros Sin Fronteras sobre la libertad de prensa en el mundo en 2018. / Reporteros Sin Fronteras

María: Y España, ¿en qué posición estaría en ese mapa?

Macu: España está en una buena posición porque estamos en el mejor de los mundos que es, mirando ese mapa, Europa Occidental. No está entre los mejor clasificados; para estar bien clasificado en ese mapa, tu país tendría que aparecer en blanco, y ahí hay muy poquitos privilegiados: Noruega, Finlandia, Suecia, Dinamarca… España no, España está en el siguiente escalón, porque bueno, algún encontronazo sufrimos. Pero en España realmente sí gozamos de libertad de información.

María: Para un periodista es fundamental contar con esa libertad de prensa. ¿En alguno de sus viajes como reportera ha sentido que no ha podido cubrir en condiciones una noticia por esa falta de libertad?

Pilar: Cuando se hace información internacional y se viaja normalmente a los lugares donde hay problemas, donde hay conflictos, la libertad de expresión es un problema y nosotros, como los periodistas locales, padecemos las mismas penurias y los mismos obstáculos para llegar a las historias y contar lo que está sucediendo. Con lo cual, ¿en qué lugar a los que he viajado no he sufrido o no se ha intentado coartar mi libertad para trabajar y acceder a las historias, a la realidad de las personas que padecen en esos sitios? Te podría decir desde Corea del Norte, por supuesto, Irán, Irak, Afganistán… todos los lugares donde requieren que haya la mirada de un periodista relatando lo que está sucediendo, esos lugares donde lamentablemente la libertad de expresión está muy cercenada. Nosotros vamos unos días como paracaidistas, unas semanas en el mejor de los casos, y siempre gozamos de ese “paragüitas” que tenemos los periodistas internacionales que, desde luego, los colegas que están allí y no vuelven nunca a casa, no tienen ese paraguas. Y en ese sentido sufrimos pero al mismo tiempo somos muy privilegiados porque nos podemos poner a salvo, ellos no.

María: ¿Cómo cree que está la salud del periodismo tanto en España como a escala mundial?

María: Supongo que en todos los países va a ser muy difícil eliminar esas limitaciones. Pero, ¿qué se podría hacer en España para pasar de ese color amarillo del mapa a color blanco?

Macu: La primera cosa que nosotros tenemos como objetivo desde hace dos o tres años, y los propios partidos políticos también lo tenían como objetivo pero todavía no lo han hecho porque seguro que tienen otras cosas más urgentes [señala con ironía], es quitar determinados artículos de la Ley Mordaza. Porque con esa Ley Mordaza, constantemente le están pasando cosas menores (claro, no les matan) a los periodistas y a los fotógrafos. Hay un par de artículos que deberían ser derogados inmediatamente. ¿Qué más cosas? Dejar de manipular y de tener atenazados a los medios públicos, sobre todo a TV3 en Cataluña, a quien la Generalitat y el sector independentista de Cataluña incluso aunque no estuviera en la Generalitat, les han tenido y les mantienen absolutamente a su servicio sin ninguna autorregulación, sin ninguna autocrítica. Y en RTVE también hay de vez en cuando denuncias, pero denuncias internas. Ellos sí tienen, por ejemplo, Consejo de Redacción, que ellos mismos protestan porque ha habido un momento de más manipulación o ha habido algún indicio de algo mal hecho y protestan. Entonces con esas dos cosas iríamos bastante mejor.

María: Usted formó parte del primer equipo de televisión invitado a recorrer Corea del Norte. ¿Tuvo que seguir ciertas directrices a la hora de elaborar ese trabajo?

Pilar: Sí. Viajar a Corea del Norte no es ir a otro país, es ir a otro planeta directamente. En general, cuando trabajas en una dictadura (y tengo experiencia de haber trabajado con unas cuantas) tienes que adaptarte más o menos a las condiciones del lugar y al final, nosotros vamos a hacer el trabajo, con lo cual no me interesa ni que me metan en la cárcel, ni que me detengan. Lo que quiero es tener el bajo perfil, tratar de trabajar con la mínima injerencia, y eso supone adaptarte. En el caso de Corea del Norte, muchísimo más complicado que todo lo que había vivido antes y todo lo que he vivido después porque no dábamos un paso sin que nos acompañaran tres comisarios políticos que fiscalizaban cada plano que grabábamos. ¿Qué sucedía? Pues que en Corea del Norte, simplemente poner la cámara en la calle, tener la oportunidad de meter nuestro micrófono, que es siempre la fuerza que tiene un reportero, era ya una experiencia y una situación alucinante y muy muy formativa. Ya solamente ser testigo, poder verlo, poder registrarlo… Con lo cual, las dos semanas que pasamos allí, estuvimos peleando y luchando con nuestros comisarios políticos, con el señor Pac, periodista que hablaba perfectamente español aprendido en Cuba. Porque esto sí que lo tienen muy bien adoctrinado en las dictaduras, que te acompaña alguien que conoce bien tu idiosincrasia y tiene las herramientas para censurarte de la manera adecuada. Y peleando y luchando mucho, pero al final siempre vale la pena.

María: Esta año ya son 12 los periodistas que han sido asesinados ejerciendo su trabajo. ¿Cómo trabaja Reporteros sin Fronteras para evitar esas situaciones y que ese número se reduzca?

Macu: Lo principal es hablar de ellas, recogerlas, darles publicidad y luego, seguir exigiendo al gobierno de cada país donde haya sucedido que se investigue, que se detenga a los culpables, que se tomen medidas para que no vuelva a suceder. Pero lo que no podemos es poner un guardaespaldas a cada periodista. Nuestra manera de ayudar es virtual, es hablar de ello, informar de ello, insistir en ello. De hecho por eso llevamos ese baremo, llevamos el barómetro de los asesinados. Solo una precisión importante: nosotros solo recogemos los asesinatos, las muertes, de periodistas que hayan sido asesinados en el ejercicio de su profesión, es decir por investigar, y que esa haya sido la causa. Si un periodista muere en un accidente de tráfico o en un suceso en la calle, eso no se recoge. Que lo tengáis muy en cuenta: solamente es por haber sido asesinado en el ejercicio de su profesión.

María: Durante 10 años ha estado siguiente el yihadismo en Oriente Medio y en Europa. ¿Alguna vez ha temido por su integridad física?

María: Y en cuanto a la libertad de expresión. ¿Creen que debe tener límites?

Macu: Bueno, claro. Mi libertad termina donde empieza la tuya. La libertad de expresión no es derecho a insultar, ni a mentir, ni a levantar falsos testimonios de alguien, ni a destruir la fama de alguien… eso no es libertad de expresión, eso son delitos.

Pilar: Estoy muy de acuerdo con Macu. Mi libertad de expresión termina donde empieza la ofensa a otra persona, y eso no significa que no podamos expresarnos con libertad. Es una cuestión de respeto, por supuesto, y de sentido común, que a veces es lo que nos falta a la hora de juzgar violaciones o supuestas violaciones de la libertad de expresión que hemos vivido ahora mismo en nuestro país que pueden entrar en el mal gusto, en algo que no te agrade, pero desde luego que no merecería una condena judicial como estamos viviendo precisamente en España ahora.

Aunque aún queda mucho por hacer y por mejorar, España tiene la suerte de gozar con una buena salud periodística, aunque todavía hay piedras en el camino que impiden que nuestro país aparezca de color blanco en el mapa que elabora Reporteros Sin Fronteras sobre la libertad de prensa. La organización sigue luchando por proteger la vida y los derechos de los periodistas de diferentes maneras: elabora informes anuales, crea el mapa sobre la libertad de prensa en el mundo y realiza el barómetro sobre los periodistas asesinados y encarcelados, entre otras cosas. Pero esto no es suficiente y siguen innovando en proyectos, como el del “chaleco virtual”, con el que esperan poder frenar las amenazas que reciben también a través de las redes sociales, porque como manifestó De la Cruz, “mi libertad termina donde empieza la tuya”.

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