LUIS MIGUEL GALLEGO DE LA FUENTE  |  Fotografía: Freepik.es  |

El periodismo es una ciencia que ha cambiado y evolucionado increíblemente a lo largo de la Historia. Al principio la gente tardaba largos periodos de tiempo en enterarse de sucesos internacionales debido a la velocidad a la que se recibía la información. Todo esto ha cambiado hasta tal punto que ahora la gente puede informarse sobre un suceso instantáneamente gracias a las redes sociales.

Pero, la cuestión de si son un buen medio de información es un tema difícil de tratar. Por un lado, las redes sociales son un instrumento necesario para todos los periodistas. Twitter o Facebook son herramientas indispensables en el trabajo diario del informador actual. Son la fuente mas directa para encontrar datos para las noticias. A ello hay que sumar el hechos de que según diversos estudios, cada año más personas se informan por Internet y sobre todo por las redes sociales. Esto lleva a pensar que se quiera o no el futuro de la información estará a las redes.

Periódico con fake news. / Fotografía: Freepik.es

El contrapunto de este nuevo sistema, probablemente, sea lo poco optimizado que está. Es cierto que las redes sociales pueden llegar a ser muy útiles, pero su momento aún no ha llegado. Actualmente no son el mejor método para informarse y todo esto se debe a la cantidad de bulos y noticias falsas que corren por ellas. Al ser el lugar más fácil para encontrar información, lo que se sube a una red no está verificada, a pesar de la confianza que transmiten. Es lo que da lugar a las conocidas como fake news y a los hilos falsos. Todo esto es lo que hace que los periodistas, aunque las usen, piensen que no son un método fiable.

Por lo tanto, es cierto que las personas nos informamos más al tener un medio para estar enterados las 24 horas, pero también es inequívoco que la información que se consume de las redes sociales no debería ser usada como método principal, sino como un órgano secundario con el que contrastar la información vista en otros medios.

Lo ideal a la hora de enfrentarnos a las noticias falsas y  acabar con los bulos sería que las empresas instalasen un sistema parecido al fact-check que eliminase cualquier tipo de información falsa de las redes.

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