FRAN NÚÑEZ URÍA Y GLORIA MARTÍNEZ  | Fotografías: cedidas por las protagonistas  | Infografía: Fran Núñez Uría y Gloria Martínez
¿Te has parado a pensar por qué cuando un presentador conecta con un punto de directo menciona al reportero, pero no al cámara y al técnico que le acompañan? Podrías creer que es por falta de tiempo, pero esa conexión debería terminar con un gráfico que incluyese todos los nombres que han formado parte de ella. Sin embargo, esto no ocurre ni siquiera en los créditos finales del programa. Por ello, el objetivo de este reportaje es visibilizar a esas figuras: a las otras mujeres del mundo de la comunicación. Como hoy es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora son cinco mujeres las que nos cuentan esta realidad: Clara Ramas y Elena Rojas, ambas grafistas de Radio Televisión Castilla y León; Ruth Florez, realizadora de La 8 León; Susana Aparicio, realizadora de La 8 Salamanca; y Amanda Antolín, operadora de cámara de RTVCyL, quien lo tiene muy claro: “Me parece mal que mi nombre no aparezca, por ejemplo, en las conexiones en directo. A veces el/la presentador/a señala ‘un equipo de nuestra casa estuvo en tal suceso…’ y solo menciona el nombre del redactor/a. Un equipo está formado por más de una persona, ¿no?” (risas).
Situación de las mujeres en los medios de comunicación:
Ruth Florez, realizadora de La 8 León.
En los últimos años, la presencia de las mujeres en los medios no ha hecho más que aumentar, según el último Informe Anual de la Profesión Periodística de la Asociación de Prensa de Madrid. Una realidad que ha ido cambiando en las últimas décadas empezando en las aulas, aunque al final todo depende del tipo de formación. Amanda empezó a estudiar el grado superior de Sistemas de Telecomunicación e Informáticos en 1997. Por aquel entonces, en su clase apenas eran cuatro chicas de un total de 20-25 alumnos. En el caso de Elena, que cursó el ciclo formativo de Realización de Audiovisuales y Espectáculos entre 1998 y el 2000 la diferencia era menor, pero todavía reseñable: cinco mujeres frente a diez hombres. Sin embargo, cuando en 2002 realizó un curso de Avid en Madrid, eran todo mujeres. Declaraciones que concuerdan con las de Clara, que cuando estudió el grado superior de Imagen, las chicas eran casi la mitad.
Evolución de la situación de las mujeres desde el movimiento me too y el 8 de marzo de 2018:
Clara Ramas y Elena Rojas, grafistas de RTVCyL.
Hace un año, más de 8.000 mujeres del mundo del Periodismo y de la Comunicación firmaron un manifiesto cuya iniciativa era “Las periodistas paramos”. Un documento con el que las profesionales se movilizaban y decían “basta” a ser discriminadas en los diferentes ámbitos por el simple hecho de ser mujer. Estos comportamientos inaceptables ya habían sido señalados por la APM en su informe anual de 2017 donde constataban “la existencia de un factor de discriminación en este sector profesional”.
Otro factor que influyó fue el movimiento me too, que desencadenó la cuarta ola feminista. Por un lado, Amanda opina que “este movimiento ha servido para llamar la atención y dar más visibilidad a las mujeres víctimas del acaso sexual, y provocar más rechazado ante sus agresores”, pero se pregunta que si en la práctica ha servido para algo. Por otro, Susana dice que no nota ninguna evolución respecto al año pasado ya que siempre ha visto una gran presencia de mujeres en esta profesión.
Techo de cristal, maternidad y desigualdad salarial:
Susana Aparicio, realizadora de La 8 Salamanca.
El informe anteriormente citado recoge una realidad innegable y contrastable: hay muchas más mujeres que hombres que acaban la carrera y son contratadas, pero al final son ellos los que ocupan los cargos directivos en la mayoría de las ocasiones. Un estudio, incluido en dicha investigación, sobre las 30 mayores empresas de comunicación en España reafirma dicha idea: el 75% de sus cargos directivos los ocupan hombres y solo en un 25% están presentes las mujeres. “Está claro que aun estando igualmente preparadas, las mujeres encuentran una serie de obstáculos a la hora de aspirar a un posible ascenso en determinadas carreras profesionales. Supongo que la aprobación de leyes al respecto sería un buen comienzo para terminar con esas trabas”, explica Elena.
Amanda opina que “hay que tener en cuenta que si la mujer es madre, una de dos: o relega el cuidado de los hijos al padre o es imposible que pueda cumplir con todas las obligaciones que exige ser directiva”. En una sociedad avanzada, la operadora de cámara dice que entendería que ocurriese lo mismo con el hombre, que le preguntasen: “Oye, te vamos a proponer como directivo. Pero con hijos, ¿crees que vas a tener el tiempo suficiente para ello?”. Sin embargo, cree que “ni se les pasa por la cabeza” cuestionar eso a los padres.
Ruth expone que la conciliación familiar no existe: “Soy mamá desde hace 4 años y he solicitado una reducción de la jornada. Si eres madre, tienes que renunciar a tu vida laboral o a tus hijos. ¿Cómo haces para verlos con un horario partido de ocho horas o cómo reduces la jornada sin que eso afecte a las responsabilidades que te dan? Es muy complicado, la verdad. De ahí, que los puestos directivos recaigan mayormente en los hombres”.
“Aunque otra cosa es que la mujer no sea madre” – posibilidad que recalca Amanda – “Y si aún así y mereciéndolo, no ocupa un alto cargo solo por eso, por ser mujer, entonces sobran las palabras. No obstante, sí que es verdad que lo que podemos llamar ‘el sistema’ puede ser discriminatorio al estar dominado por hombres, pero no creo que la inclusión de las mujeres en los altos puestos sea la solución ni que eso vaya a cambiar el mundo a mejor en cuanto al feminismo u otros aspectos. El poder es el poder”.
En cuanto a la desigualdad salarial, las cinco protagonistas están de acuerdo en que en sus casos no se da. Quienes realizan el mismo trabajo, reciben el mismo salario. No hay diferencias por cuestiones de género, sino por puestos. Sin embargo, Susana sí que nota que dentro del ámbito periodístico, los técnicos están peor valorados que los periodistas: “Y muchas veces con los mismos estudios realizados”.
Representatividad:
Amanda Antolín, operadora de cámara de RTVCyL.
Estas cinco profesionales tienen en común que forman parte de los departamentos técnicos de RTVCyL. Un trabajo que, en la mayoría de las ocasiones, no es reconocido: “En los medios de comunicación siempre se da más importancia a la figura del periodista. Los técnicos siempre somos tomados menos en cuenta. Se debería dar importancia a todas las personas que trabajan en un proyecto ya que éste es el resultado final de una cadena de la que todos formamos parte”, puntualiza Susana. Por su parte, Clara argumenta que por lo que se preocupa es por realizar bien su trabajo, no porque se sepa que lo ha desarrollado ella: “Aunque veo bien que aparezcan los nombres de las personas que han participado en los contenidos”.
Dificultades:
Ruth Florez, realizadora de La 8 León.
Como trabajadoras de un medio de comunicación se enfrentan a una serie de dificultades en su día a día. Clara destaca la falta de tiempo: “Muchas veces nos piden las cosas en el último momento y eso da rabia porque no puedes pulirlas más, pero el informativo empieza y no espera a nadie”. Amanda sabe que la actualidad manda, “Cuando algo reseñable ocurre a una hora próxima a la emisión del informativo, ya puedes echarte a correr…”. Además, cita otros factores que influyen en su trabajo como la tecnología o la presencia de personajes relevantes lo que provoca que “debas pelearte casi literalmente con los demás medios para poder sacar adelante la pieza”. También subraya el peso de la cámara, del trípode y de los focos para mejorar la iluminación.
Elena cree que lo más complicado de su trabajo es que la información que recogen los gráficos se entienda a golpe de vista: “Al no ser un periódico, no puedes volver para atrás para leerlo de nuevo. Si no lo has comprendido, habremos trabajado para nada. Y detrás de un gráfico hay mucho trabajo, se tarda en hacer uno mucho más del tiempo que aparece en pantalla”. Respecto a esto, declara que evidentemente tienen una línea gráfica determinada, por lo que si es un cartón básico (gráficos e infografías) tiran de modelos predeterminados. Pero otra cosa diferente son los mapas, los gráficos de barras o circulares o aquellos casos en los que tienen que desenfocar a alguien, con los que tardan mínimo 20 minutos. Finalmente Ruth, al trabajar en un medio pequeño, tiene que ser todoterreno: “Tenemos que hacer de todo. Aquí el realizador es mezclador, hace los rótulos, controla los tiempos y, además, graba y monta esos vídeos”.
Consejos:
Clara Ramas, grafista de RTVCyL.
No hay nada como la voz de la experiencia para dar consejos a los futuros profesionales del mundo de la comunicación. Elena recalca que los estudiantes piensen bien los pros y los contras de la carrera y, si de verdad ganan los primeros, “que vayan a por todas”. Susana insiste en que “la base está en el esfuerzo y en tener ganas de aprender cosas nuevas siempre”. Ruth los anima “a que luchen por lo que quieren y les gusta y a que, donde vayan, dejen una buena imagen” y Clara “a que nunca tiren la toalla ni se desanimen porque nunca se sabe cuándo o dónde puede surgir tu oportunidad”. Amanda termina reflexionando sobre lo bueno y lo malo del ámbito laboral: “No soy buena consejera, me parece muy atrevido. A un estudiante le diría que se formase muy bien, que tenga en cuenta que la actualidad manda y que a veces el trabajo es una carga y otras una satisfacción. Que nada es blanco o negro, pero que si te gusta la profesión y cuentas con buenos compañeros y compañeras, todo es mucho más sencillo y agradable”.
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