Las letras en español inundaron la UVa. I Congreso Internacional de Jóvenes Hispanistas

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Primeras ponencias. Fotografía de Bárbara Huerta.

BÁRBARA HUERTA GARCÍA, LUCÍA CORDERO ALONSO, CLARA NUÑO GÓMEZ Y RUBÉN VEGA JUSTO

Fotografía de portada: Bárbara Huerta  |  Fotografías integradas en el texto: Pixabay

El Personal Investigador en Formación del Departamento de Literatura Española, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada organizó el I Congreso Internacional de Jóvenes Hispanistas, que se celebró entre el 26 y el 29 de octubre en el Salón de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras de la UVa.

Bajo la premisa ‘Nuevas perspectivas metodológicas para el estudio de la literatura hispánica’, numerosos participantes presentaron sus estudios sobre obras, autores y contextos de la historia literaria en España e Hispanoamérica a través de mesas redondas de tres o cuatro participantes.

Las mejores ponencias aparecerán publicadas en el número 7 de Castilla. Estudios de literatura, una revista de artículos académicos originales de la Literatura española e hispanoamericana, la Teoría y Crítica literarias y la Literatura Comparada.

Literatura siglos XX y XXI

El lunes 26 de octubre se celebró la ponencia ‘Literatura siglos XX y XXI’. Leticia Gándara, de la Universidad de Extremadura, inició el acto abordando una investigación sobre Timoteo Pérez Rubio, pintor reconocido de la Guerra Civil española. La filóloga quiso descubrir una faceta desconocida del extremeño: la de escritor.

Los primeros poemarios, compuestos en su exilio durante la guerra del 36, los descubrió su mujer, Rosa Chacel, que se planteó en un primer momento sacarlos a la luz. “Ponerlos sin comentario es como dejarlos a la intemperie. Me angustia mucho dejarlos en el silencio”, explica la ponente, que contó con el testimonio de su hijo, Carlos Pérez, para hacer la tesis.

Juan José Rastrollo Torres (Universidad de Pompeu Fabra), por su parte, analizó los rasgos de identidad del poema extenso moderno y las posibilidades de clasificación, entre las que aportó la suya:

– Desde el punto de vista semántico: poema autobiográfico, cosmogónico, de viaje y nueva etapa y mediativo.
– Según el modelo de enunciación: poema subjetivo (lírico), narrativo y dramatizado.
– Según la estructura: en fragmentos, con blancos y silencios, seguido, circular y cerrado y abierto.
– Desde el punto de vista expresivo: poema en prosa, en verso, en híbrido (verso y prosa) y serie lírica.

Rastrollo afirmó que “el poema el extenso moderno se halla al margen de los géneros tradicionales”.

Alba Pérez y Eva Álvarez, de la Universidad de Valladolid, concluyeron la sesión con un análisis de la obra ‘Memorias de Leticia Valle’, de Rosa Chacel, y con la evolución de la poesía española en los años 90, respectivamente. Alba demostró cómo la novela de la escritora vallisoletana cambió la técnica narrativa de la novela y cómo dista de la realidad el argumento tradicional. Eva, por otro lado, explicó que los poemas de esa década, de los 90, marcaron el fin de la transición y la entrada de España en la Unión Europea.

Poesía y teatro renacentista 

El martes 27 de octubre, Esperanza Rivera Salmerón, de la Universidad de Valladolid, fue la encargada de moderar la ponencia ‘Poesía y teatro renacentista’. Posteriormente, Helena Rovira Cerdà presentó el análisis y la investigación que ha realizado acerca del certamen poético barcelonés de 1585, titulada ‘La diferencia entre amor y deseo: un certamen poético barcelonés de 1585’.

Rovira centró su charla en Gaspar Gil Polo y la dificultad de la identificación del momento de su muerte basándose en la celebración del citado certamen. A pesar de que no se conoce la fecha exacta, se barajan varias posibilidades. Tradicionalmente se pensaba que su muerte era póstuma al certamen y que su poema fue enviado antes, aunque también plausible la teoría de que estaba en el certamen y se murió entre la sentencia y la publicación.

En segundo lugar, Wen-Chi Li, de la Universidad de Sevilla, dividió en dos partes su charla ‘Mitificación del amor en Garcilaso: estudio paralelo entre Égloga III del poeta y Rima CCCXXIII de Petrarca’. Por un lado, abordó ‘La preocupación poética de Francesco Petrarca y de Garcilaso de la Vega’ y, por otro, ‘La (re)creación de las leyendas amorosas de los poetas’. Entre otras cuestiones, hizo referencia a las metáforas que incluía el autor en sus poemas.

Por último, Sara Sánchez Hernández, de la Universidad de Salamanca, cerraba la jornada con su ponencia ‘Requebrar y esperezar/todo debe ser uno: amor cortés un  parodia en el teatro de Lucas Fernández’. En ella, encaró el ‘amor cortés’ y las diferentes concepciones que se han tenido sobre él.

Miguel de Unamuno

El miércoles 28 le llegó el turno a Miguel de Unamuno. La ponencia en torno a este maestro de las letras llegó a cargo de Beatriz de la Fuente Marina, Miguel Ángel Rivero Gómez y María Martínez Deyros, quienes esbozaron una nítida imagen sobre dos de las facetas del autor: su papel como traductor y su relevancia en cuanto a la poesía en prosa.

Contaron, por ejemplo, que Unamuno es considerado ‘el albañil de Babel‘. Se trataba de un traductor visible y consciente que prefirió arriesgarse a la hora de traducir, pues nunca domesticó los textos y se dejó influir por las ideas filosóficas de los mismos. Aspiraba a ser un traductor extranjerizante.

Asimismo, expusieron que es apreciable una fuerte hermenéutica en su manera de entender la lectura: las marcas que dejaba en los libros revelan una lectura dinámica de sus textos. Él mismo sentenció sobre su biblioteca que algo verdejo de su espíritu quedaría impregnado en sus libros.

Sin abandonar este aspecto -su modo de entender la lectura-, el bilbaíno mantendría el mismo sistema durante toda su vida: subrayar, enmarcar, comentar y anotar  las páginas que le resultaran más relevantes. De hecho, el rastreo de citas y menciones de los diferentes autores sirve para valorar el grado de influencia que tuvieron sobre Unamuno.

En lo referente al contexto histórico, el literato vivió la crisis de fin de siglo y se dejó empapar por las corrientes filosóficas imperantes (existencialismo, nihilismo…). Su permeabilidad se hace notar, también, cuando los expertos resaltan cómo Unamuno hacía suyo lo que leía. Según su propia filosofía, “un libro no es más que una cosa, un posible interrogante que se agita ante nosotros”; es decir, los libros son un legado a la inteligencia común que no pertenece al autor sino al lector.

En cuanto a su poemario en rosa, es de obligada mención, pues con él pretendía sentar las bases para la poesía contemporánea aunque el resultado final fuera un fracaso absoluto. Su visión de la poesía, de todos modos, va variando con el tiempo. En un principio, por ejemplo, detestaba la rima, pero llegó a aceptarla en torno a 1912-13.

Para finalizar, es menester resaltar que Unamuno poseyó un fuerte afán por experimentar en todos los géneros literarios. El escritor, en fin, pasó la vida tratando de crear una forma de expresión única.

Figuraciones del mal en el siglo XXI

‘Figuraciones del mal en el siglo XXI’ fue el último programa antes de clausura final, promulgada por Vicente Luis Mora. A las 10:00 horas se presentaron en el salón de actos Ana Abello Verano, docente en la universidad de León, Andrés Montaner Bueno, de la Universidad de Murcia, y Alberto Sánchez Medina, de la salamantina. Los tres expusieron sus ideas en lo que concierne a la literatura. El programa, con duración de una hora y media, fue moderado por Gaetano Antonio Vigna, de la UVa, que también expuso ante el público una interesante charla sobre cómo influye la literatura en la política de nuestros días.

En la primera intervención, llevada a cabo por Ana Abello, se comentó el significado de ‘animalización’ en las personas bajo el contenido de obras ficticias. Basó su charla en el argumento de las obras de dos autores. El primero de ellos fue Patricia Esteban Érles, cuyos personajes catalogó como ‘individuos malignos’.

Entre sus obras figuran ‘Una y Otra’, una novela que relata un triángulo amoroso entre un hombre y dos mujeres. La autora trata de mostrar el proceso de ‘animalización’ de las dos féminas, que mediante el acto sexual tratan de conseguir al amante. Aunque, finalmente, el varón no se acaba decidiendo por ninguna de las dos.

‘Azul ruso’ es otra de las novelas, de esta misma autora, que fue objeto de debate. En este caso, la protagonista es una mujer dotada de extrañas virtudes: es capaz de transformar a todo hombre que supera el umbral de su puerta en un felino. Con esta metamorfosis, todos los hombres convertidos en animales pierden su identidad. A pesar de ello, hay un individuo que, transformado en un felino azul, se resiste a abandonar su identidad.

Otras obras analizadas fueron ‘Urbi’, ‘Orbe’ y ‘Extramundo’, trilogía de Juan Jacinto Muñoz Rengel. Dentro de la temática de la novela, tienen cabida animales híbridos con grandes capacidades mentales, que, en cierta medida, se asemejan su forma de pensar con el proceso de razonamiento humano. El autor da un extraño matiz a la obra incidiendo en la importancia a los órganos reproductores de los personajes.

Fuera ya de temas ficticios, Andrés Montaner dedicó su intervención a hablar sobre lo que fue el mal en el contexto del siglo XX. Para ello se apoyó en el autor asturiano Ricardo Menéndez Salmón, del que destacó su obra ‘Medusa’ –publicada en 2012 por la editorial Seix Barral-. La novela relata la visión de un joven nacido en la Alemania nazi del III Reich. Muchos afirman la imposibilidad de escribir poesía después de Auswich y pocas mentes logran retener y aislar las atroces imágenes del genocidio nazi. El protagonista lucha por mantener la razón, mientras que sus ojos asisten a una serie de fotogramas en los que suceden sin pausa el dolor y sufrimiento encarnizado de otros. Su salvación es una mujer; ella le aporta el signo de cordura que sus ojos y cerebro necesitan para evitar la recurrente idea de suicidio.

Alberto Sánchez Nereida expuso su visión sobre el siglo de la ‘animalización’ del hombre y dio su punto de vista sobre lo que es el mal. Para ello, nombró varios libros, como ‘Huesos en el desierto’ de Sergio González Rodríguez o ‘La ética de la crueldad’ de José Ovejero. El concepto que quiso transmitir Sánchez Nereida fue que aún vivimos en un mundo corrupto y marcado por las desigualdades globales.

En el libro ‘Huesos en el desierto’, Chile, un basurero regional, relata la vida en la ciudad de Juárez. En ese lugar impera el ‘poder del dinero’ frente a la vida humana. Ser mujer y pobre en un lugar de esas características implica ser tratada de las peores maneras imaginables, incluso llegando al extremo del asesinato y con la inmerecida y absoluta impunidad de sus verdugos. En la obra, se observan recurrentes categorizaciones y estereotipos. Por ejemplo: ser mujer y llevar las uñas pintadas de rojo significaba ser prostituta o ejercer tal oficio.

Por último, antes de la clausura de este ‘I Congreso de Jóvenes Hispanistas’, Víctor Gutiérrez Sanz trató de relacionar la política con la literatura del siglo XXI. Según Gutiérrez, siempre hubo corrupción, la diferencia es la percepción de los ciudadanos. En la actualidad, se percibe con más intensidad y esto, en parte, es debido a la labor que desempeñan los nuevos partidos.

Pero, ¿la literatura también influye en la visión de los ciudadanos? El ponente quiso presentar a los políticos con los pícaros del siglo XXI, unos seres capaces de corromper las normas para beneficiar a su bolsillo. Con este marco político y social surge un nuevo tipo de novela: “la novela de crisis”, según la ha designado el diario ‘El País’. Dentro de esta categoría, podríamos enmarcar a las dos obras que el ponente desarrolló y analizó: Crematorio’, escrita por Rafael Chirbes, y ‘El dorado’, de Robert Joan Cantabella.

‘Crematorio’ analiza una familia conformada por dos hermanos. Uno de ellos toma el buen camino, mientras que el otro cae en la corrupción. La obra se enmarca en el contexto del estallido de la burbuja inmobiliaria. ‘El dorado’, por su parte, trata de hacer una crítica a través del relato directo de su protagonista, considerado por muchos el ‘alter ego’ del autor. En la novela se crítica el conocido complejo Marina d’Or, un lugar para un grupo social que el autor cataloga como “maniquíes sin rumbo fijo”, la clase media.

Por último, Vicente Luis Mora fue el encargado de clausurar el congreso con una charla titulada ‘La literatura es una tortuga que se acerca al final de un trampolín’. El experto comenzó hablando sobre la importancia de las críticas en la sociedad y sobre cómo algunas páginas web descuidan este aspecto. Para ejemplificar esta idea, puso el ejemplo de una página web de cine que trataba de resaltar las mejores 25 películas de los últimos años. Para de la Mora, descuidaron el aspecto crítico al equiparar los conceptos ‘éxito en taquilla’ y ‘calidad cinematográfica’.

Para él, la base de un crítico es la lectura: cuantas más horas pase detrás de los libros, más amplia será su competencia. Enumeró, asimismo, las aptitudes que cualquier persona recibe cuando se entrega a la lectura: detectar la distinta calidad entre los libros, ser capaz de ver en el tiempo diacrónicamente las expresiones y contextualizarlas, una mayor capacidad de creación y más vocabulario.

No solo vale con esto, de todos modos. “Hay que ser valiente y no caer en lo que es lo más políticamente correcto”, afirmó tajante. Terminó su participación agradeciendo la asistencia al público y, más concretamente, a los estudiantes; un colectivo que -según él- “son los antisistema. Lo peor sois vosotros, lo mejor”.

De este modo, finalizaba el I Congreso de Jóvenes Hispanistas. El moderador, Gaetano Antonio Vigna, tras agradecer la participación de todos los asistentes, manifestaba sus esperanzas de repetir ese mismo congreso el año siguiente.